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Huele a gas... shale

México es un líder mundial en reservas de este hidrocarburo. A la industria nacional le urge un abasto seguro que ahora estaría garantizado. Pero el costo ambiental es muy alto: en su extracción se usan químicos que presuntamente contaminan el agua subterránea que se usa para consumo humano

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Recientes avances tecnológicos han hecho que los métodos hidráulicos de extracción de shale gas sean mucho más eficientes y alcancen un nivel de rentabilidad más alto
En un estudio descubrieron que el nivel de metano en los pozos de agua que se mantienen cerca a sitios de hidrofracking es hasta 17 veces mayor que en los alejados

La nueva bonanza ha surgido de la tierra, y esta vez, en lugar de ser brillante y pesada, es un gas invisible, pero muy poderoso. En la última década, el surgimiento del gas natural de esquisto, conocido comúnmente como el shale gas, como fuente de energía ha venido a revolucionar la dinámica energética del mundo. 

El gas shale es un gas natural que existe en los terrenos donde abunda el esquisto (un tipo de roca de dónde se produce y extrae este gas). 

En los últimos cinco años el precio del gas natural ha bajado más de un 57 por ciento a establecerse alrededor del 3.42 dólares por mmbtu (unidad de medida británica)  en gran parte gracias al incremento de la oferta del shale gas.

Mientras que en el 2000, el shale gas proveía solo uno por ciento de la producción de gas natural en Estados Unidos, 10 años después, el gas equivalía al 20 por ciento. 

Se estima que para el 2035 este gas equipare el 46 por ciento de la oferta de gas natural del país de mayor consumo de energía en el mundo, y para el 2020 podría marcar hasta la mitad del gas natural producido en Norteamérica. 

Para la extracción comercial del gas se busca crear una fracturación hidráulica horizontal, en un proceso llamado fracking. Tal proceso ha sido criticado fuertemente por supuesto daño ambiental. 

Mientras que el shale gas ha sido producido en Estados Unidos por los últimos 100 años, históricamente ha tenido una aportación marginal contra el agregado de extracción de gas natural contemporáneo. 

Recientes avances tecnológicos han hecho que los métodos hidráulicos de extracción de shale gas sean mucho más eficientes y alcancen un nivel de rentabilidad más alto. 

Mientras los pozos de shale gas pueden llegar a ser más caros que los de gas natural empleados normalmente, los pozos tienden a ser menos riesgosos. 

La producción total del gas natural en Estados Unidos en 1990 se mantenía alrededor de los 18 billones de metros cúbicos, a diferencia de los 20 billones de metros cúbicos de consumo. Para el 2010, la producción alcanzó los 22 trillones de metros cúbicos y se espera que para el 2035 tal cifra toque los 27.5 trillones. 

Cuando en el 2010 se necesitaba importar el 11 por ciento del consumo de gas natural dentro de Estados Unidos, la Administración de Información de Energía de aquel país proyecta que para el 2035 se produzca suficiente gas natural para acaparar el consumo interno y aún así se exporte un 5 por ciento de la producción total. 

La importancia económica del shale gas se establece en la abundancia de tal gas alrededor del mundo. 

El gas natural comúnmente utilizado prolifera solo en algunas áreas del mundo,  especialmente en países al norte como Rusia y Canadá y naciones del medio oriente, por lo que estos países han podido exceder un poder del mercado e influir en el precio. Sin embargo el shale gas se cotiza diferente.

La creciente importancia de este gas natural se ha visto reflejada en las proyecciones de de la Administración de Información Energética de Estados Unidos en referencia a su proyección del crecimiento, estiman que para el 2035, el 46 por ciento de la producción estadounidense de gas natural provenga de ductos de shale gas. 

China tiene la reserva de shale gas más grande en el mundo, con unos recursos recuperables de 35 trillones de metros cúbicos y ha presentado un crecimiento en el consumo de alrededor de 15 por ciento anual en la última década. Se propone a producir 6.5 mil millones de metros cúbicos para el 2015 y 100 mil millones para el 2020.  

También existen importantes reservas en Latinoamérica, Australia, Sudáfrica y Europa del Este.

En el Reino Unido, se ha publicado que existe una reserva de gas shale valuada en cerca de 2.3 billones de dólares, de los cuales solamente el 10 por ciento se encuentra en áreas no pobladas y con posibilidad de extracción. 

Los partidarios de tal industria buscan notar que el desarrollo de la producción de tal gas natural en el Reino Unido vendría a prevenir futuros golpes inflacionarios en el sector energético. 

En espera de que el departamento de Energía presente los resultados de un estudio subterráneo, se estima probable que se dé el aval de los ministerios para los proyectos de excavación propuestos a producir hasta 300 mil metros cúbicos al día. . 

Aún así, la innovación de los estadounidenses los ha colocado como los líderes en la producción de este gas. En el 2011, el 87 por ciento del fracking en el mundo se dio en Norteamérica. Esto ha presionado a que Estados Unidos se acerque a una mayor independencia energética y disminuir sus importaciones de gas natural, especialmente con Rusia. En el último año, 50 nuevos proyectos petroquímicos han surgido en Estados Unidos.

Impacto ambiental

Ante el aumento en la producción del shale gas, la comunidad ambientalista ha seguido de cerca los impactos que se consideran por el uso de tierra, manejo de residuos y contaminación marina y aérea. 

En principio, la minería en superficie que colinda con el proceso de producción conlleva a un uso de suelo con fuerte perjuicio ambientalista. La emisión de dióxido de carbono se ha notado a niveles mayores que en la industria de gas natural convencional. 

Además del impacto típico de cualquier operación minera, la industria del gas shale tiene un particular efecto proveniente del proceso contaminante de agua de subsuelo. 

Al trabajar en el proceso de hidrofracking, se perfora un pozo con trayectoria horizontal, dentro del cual se le inyectan millones de galones de agua, arena y una fórmula líquida con químicos específicamente usados para presionar la tubería que busca explotar las reservas de gas shale subterráneas. 

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