Baleados, decapitados, colgados, desmembrados, encajuelados, con tiro de gracia, con narcomensajes, incinerados, deshechos en ácido y desenterrados de narcofosas aparecen todos los días en las 32 entidades federativas. Son ejecutados con las características propias del narcotráfico y el crimen organizado.
En lo que va del sexenio de Felipe Calderón, 71 mil personas han perdido la vida en condiciones de violencia producto de la inseguridad provocada por los cárteles de la droga.
Usando como metodología la consulta de tarjetas informativas de las procuradurías estatales y la federal, de las policías estatales y municipales, y del Sistema Nacional de Información, además de los registros hemerográficos de los estados y las estadísticas de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) del país, Zeta llegó a la conclusión de que, en cinco años y medio de la administración del presidente Felipe Calderón, han ocurrido 71 mil 804 ejecuciones relacionadas con los grupos criminales que se disputan el territorio mexicano para el trasiego y venta de droga.
La cifra incluye lo que el gobierno calderonista clasifica como “ejecuciones”, “enfrentamientos” y “homicidios-agresiones”.
En total, 71 mil 804 crímenes del primero de enero de 2007 al 30 de abril de 2012. La cifra representa 80.5 por ciento de los 89 mil 114 homicidios dolosos que reporta el Sistema Nacional de Información en ese lapso.
Hay que recordar que el 12 de enero de 2011, cuando Alejandro Poiré informó que durante 2010 hubo 15 mil 273 asesinatos vinculados con el crimen organizado –de un total de 20 mil 127 homicidios dolosos reportados por la Secretaría de Seguridad Pública federal–, el funcionario federal reconoció tácitamente que 75.88 por ciento de los casos correspondían a crímenes relacionados con el narcotráfico.
Ésos son los muertos oficiales. Lamentablemente, las autoridades estatales y federales prefieren ocultar la cifra real.
Los muertos que le estorban al presidente
En los últimos días, el presidente Calderón ha dado la batalla para que la siguiente administración continúe aplicando su estrategia para combatir a los cárteles de la droga y la inseguridad. Ha insistido en que recurrir al Ejército Mexicano fue la estrategia tangible e inmediata, y que no se arrepiente de las medidas tomadas.
De lo que no habla el mandatario es de las bajas. De los ejecutados, que contabilizados por estado suman más de 71 mil.
Presionado por los medios de comunicación, el gobierno de Calderón, a través de la Procuraduría General de la República (PGR), tuvo que reconocer de manera “preliminar” 47 mil 515 ejecuciones hasta el 10 de enero de 2012.
Pero esas cifras “preliminares” son del cierre de septiembre de 2011. De hecho, las estadísticas del Sistema Nacional de Información correspondientes a 2007, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012 tienen la leyenda “preliminar”.
Lo cierto es que, entre tantos muertos, ya no les salen las cuentas. No se ponen de acuerdo. Ni el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) del gobierno federal, ni el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Tampoco las procuradurías estatales son consistentes en cuanto a la cantidad de homicidios dolosos cometidos en México durante el sexenio calderonista.
Por citar un ejemplo, el Sistema Nacional de Información reconoce 60 mil 148 homicidios dolosos ocurridos entre 2007 y 2010, mientras que en ese mismo lapso, el INEGI reporta 70 mil 968 homicidios dolosos. Haciendo cuentas, la parte administrativa de la seguridad desconoce 10 mil 820 homicidios dolosos en el periodo citado.
“Una vez más nos revelan el gran desorden que traen, se refleja esta gran desorganización que hay en los datos. Por eso también la ciudadanía cada vez tiene menos confianza en los datos que nos da el Sistema Nacional de Información, pero siempre van a la baja sus números. La Secretaría de Seguridad Pública menciona 60 mil, y el INEGI menciona 70 mil.
“Estamos en una situación donde ya no les podemos creer nada porque no hay un profesionalismo, no contamos con hombres con ética, y definitivamente lo que nos está pasando es que estamos viendo cada vez más muertes, cada vez más violencia, y no vemos ni un ápice de que haya una seriedad en el trabajo que realizan de transparencia”, explica a Zeta la hermana Consuelo Morales Elizondo, directora de la asociación civil Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (www.cadhac.org) en Monterrey, Nuevo León.
Otro ejemplo de cómo el gobierno federal está siendo rebasado en el registro de las ejecuciones, es que mientras las procuradurías y fiscalías estatales reportan unas cantidades, el Sistema Nacional de Información da otras, que son más bajas, por supuesto.
Por ejemplo, el 28 de noviembre de 2011, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua reportó oficialmente 16 mil 456 homicidios dolosos ocurridos del primero de enero de 2008 al 31 de octubre de 2011. Por su parte, el Sistema Nacional de Información da cuenta oficialmente de 11 mil 588 en el mismo lapso. Existe una diferencia de 4 mil 868 homicidios dolosos no reportados por el Sistema Nacional de Información.
Es más, el 11 de marzo de 2012, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua informó que hubo 4 mil 14 homicidios dolosos en 2011. En cambio, el Sistema Nacional de Información registró 3 mil 39. Esto quiere decir que, nada más en el estado de Chihuahua, el Sistema Nacional de Información no reportó 975 víctimas mortales.
A pesar del discurso triunfalista, tanto del gobierno federal como del estatal, sobre el éxito del Operativo Conjunto Chihuahua, lo cierto es que sigue siendo la entidad más sangrienta durante la administración de Felipe Calderón.
109 mil cadáveres ‘Sin Datos’ y ‘Otros’








