Dicen que hay dos estilos de candidatos. El que sigue al pie de la letra los lineamientos que marcan sus estrategas de campaña, y el que toma en cuenta sugerencias para implementarlas, ajustarlas o desecharlas. Este último es el caso de Andrés Manuel López Obrador, candidato del Movimiento Progresista a la Presidencia.
A partir de esa lógica, su equipo de campaña funciona como una especie de órgano colegiado, dado que las decisiones se toman en relativo consenso. Ésta es la lectura positiva de la forma en que opera el cuarto de guerra lopezobradorista.
Pero también está la otra óptica. La que señala las dificultades que entraña el hecho de que el candidato presidencial tenga casi siempre la última palabra. Que no haya completa apertura para la maniobra.
De una u otra forma, el primer círculo del equipo del tabasqueño se encuentra procesando las opiniones de la sociedad civil y de los expertos luego del debate del 6 de mayo. Analizan el impacto que tuvo desde distintas perspectivas para así incorporar ajustes rápidos y precisos en la estrategia de campaña camino al próximo debate de los candidatos presidenciales.
Primer círculo
Ricardo Monreal
Como coordinador de campaña del candidato del Movimiento Progresista, se encarga de la conducción del proceso político electoral.
Es el operador político que incide en la agenda, puntualiza las posturas del candidato, debate y posiciona los temas neurálgicos de la campaña.
El ex gobernador zacatecano tiene el reto de ir haciendo ajustes a la estrategia día con día.
El senador y coordinador del grupo parlamentario del Partido del Trabajo tiene el rol protagónico después del candidato presidencial porque es el político designado para hacer los pronunciamientos clave de la campaña, tanto en medios de comunicación como en foros públicos.
Dante Delgado
Con la confianza que le ha entregado AMLO desde el pasado proceso presidencial, fue nombrado coordinador de campaña de la Coalición Movimiento Progresista en el occidente del país. En concreto, en la primera circunscripción electoral, que tiene su sede en Guadalajara e incluye a Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
En los estratégicos estados del norte, la presencia de la izquierda es muy débil. Por ello, el ex gobernador de Veracruz tiene como encomienda aumentar la preferencia electoral a favor del tabasqueño.
Se dice fácil, pero el reto del senador Delgado supone hacer frente a las añejas administraciones tricolores de cultura caciquil que suelen echar mano de todo el poder del Estado para conseguir sus objetivos.
El senador del Movimiento Ciudadano (PRD, PT y Convergencia) busca acreditar toda la red de representantes a través de Morena.
Dante Delgado reconoce que las circunscripciones uno y dos son nodales para ganar la silla del Ejecutivo Federal. Habrá que ver cómo se traduce en hechos la mayúscula misión que se le ha asignado.
Alberto Anaya
Encabeza la coordinación de la circunscripción electoral número dos de Morena, que tiene como misión, entre otras cosas, posicionar a los candidatos de elección popular para diversos cargos públicos en Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí y Zacatecas.
Desde que Alberto Anaya unió lanzas con AMLO en 2006, se ha mantenido fiel y disciplinado a su causa.
A partir de entonces, el dirigente del Partido del Trabajo (PT) reconoció al tabasqueño como el único candidato viable para ocupar la Presidencia de la República.
Por eso mantuvo una distancia prudente de la causa enarbolada por Marcelo Ebrard, el otrora precandidato de las izquierdas.
El PT pueder ser una válvula de escape para el candidato del Movimiento Progresista. ¿En qué sentido? Algunos piensan que si la tribu de Los Chuchos rompiera con López Obrador pasadas las elecciones del primero de julio, el refugio natural de los lopezobradoristas sería el PT.
Fundado en 1990, el Partido del Trabajo se convertiría en la plataforma idónea para montar el Movimiento Regeneración Nacional, por su estructura dúctil y la docilidad del dirigente petista, un aliado incondicional de López Obrador.
Octavio Romero Oropeza
Es el coordinador nacional de la estructura organizativa de Morena. Brazo derecho de Andrés Manuel. Más que eso, su amigo íntimo.
Pilar del movimiento ciudadano que algunos califican como una estructura paralela al PRD, Octavio Romero se mueve fuera de los reflectores.
Fungió como oficial mayor en el Gobierno del Distrito Federal encabezado por AMLO de 2000 a 2005. Posteriormente fue el encargado de finanzas de la campaña presidencial del tabasqueño en 2006.
De ahí pasó a ser secretario para la Honestidad y Austeridad Republicana en el Gobierno Legítimo. Las políticas de austeridad y la cruzada anticorrupción que promueve AMLO no pueden entenderse sin Octavio Romero. En estos temas, los dos tabasqueños coinciden al 100 por ciento.
Alejandro Esquer
Desde hace mucho tiempo ha trabajado como secretario particular de AMLO. En la actualidad, se encarga de llevar su agenda “cuidando mucho la imagen del candidato”. Y junto con Octavio Romero, es responsable de la operación de Morena.
Así, controla el tema de los recursos y distribuye el juego de tierra. Está con Andrés Manuel desde antes de que arrancara formalmente su campaña para ser jefe de Gobierno del Distrito Federal. Hoy maneja los recursos que llegan a la campaña del candidato de las izquierdas.








