Todos lo sabemos. Pedir prestado es un grave error cuando no se tiene la posibilidad de pagar el préstamo y los intereses.
Y es también una equivocación en caso de que se pueda pagar, pero a costa de sacrificar lo necesario.
Ese parece ser el grave “error” en que conscientemente incurrieron al menos 10 gobiernos estatales que durante los últimos seis años aumentaron su deuda en forma muy importante.
En este caso están Chiapas, Coahuila, Quintana Roo, Nuevo León, Chihuahua, Nayarit, Veracruz, Michoacán, Sonora y Distrito Federal.
Sus deudas crecieron, en conjunto, en más de 200 mil millones de pesos, mismos que representan más del 70 por ciento de los incrementos de la deuda estatal en los últimos años.
El presidente Felipe Calderón ha sido un duro critico del endeudamiento de los estados y ha puesto como ejemplo a las finanzas federales por mantenerse en equilibrio.
Pero en los hechos la federación ha contraído más pasivos que el conjunto de los estados.
Porque a pesar del “explosivo” crecimiento en las deudas estatales este incremento en los pasivos fue de 1.1 puntos porcentuales del PIB entre 2006 y 2012, al pasar de 1.6 a 2.7 por ciento.
En contraste la deuda del gobierno federal creció en 3 puntos porcentuales del PIB, ya que mientras en el 2006 representaba el 33.9 por ciento, seis años después alcanzaba el 36.9 por ciento.
No todos son iguales
No todos los casos son iguales: a unos les llevará más tiempo que a otros amortizar sus deudas.
Si estos estados destinaran la totalidad del dinero que reciben por concepto de participaciones, unos terminarían de pagar más rápido que otros.
Chiapas lo haría en cinco años, Coahuila en tres, Quintana Roo en dos años dos meses. Nuevo León en un año y Chihuahua en un año cuatro meses.
Nayarit requeriría un año dos meses; Veracruz un año un mes, igual que Michoacán; el D.F. un año, Baja California 11 meses y Jalisco 10.
Aunque el resto de los estados también se endeudaron en los últimos seis años, lo hicieron en menor medida y conservando una relación “más prudente” con su nivel de ingresos.
En conjunto, el endeudamiento de las otras 22 entidades federativas fue de 69 mil millones de pesos.
La situación del endeudamiento de los Estados en su conjunto es grave por sí misma. En seis años las deudas estales se multiplicaron 2.5 veces, en tanto que sus ingresos siguieron siendo los mismos en términos reales.
A mediados de junio de este año la deuda de los estados sumaba 429 mil millones de pesos, (si se incluye el endeudamiento de Chiapas, que estaba oculto hasta hace unas semanas) que comparados con los 160 mil millones de pesos del 2006, muestra un crecimiento, por decir lo menos, exagerado.
¿Qué pudo haber provocado el inusitado crecimiento de la deuda de los Estados?
¿Podrían estas deudas, de seguir creciendo al mismo ritmo, transformarse en “una bomba de tiempo” para las finanzas nacionales?
¿Cuál debería ser el tamaño ideal de la deuda de un estado o de la Federación?
Analicemos.
Las causas del endeudamiento
¿Qué razones se dieron para que en general se incrementaran las deudas de algunos estados y en algunos casos dispararan escandalosamente, sobre todo en los últimos años?
Y es que no deja de llamar la atención que si las deudas estatales se mantuvieron más o menos estables, -1.7 por ciento del PIB- se dispararon a partir precisamente del 2009, año que el país registró su peor índice de crecimiento.
El caso Coahuila
Una de las la hipótesis fundamentales para tratar de explicar el crecimiento de las deudas, es la decisión de algunos gobernadores de hacer grandes obras.
Este podría ser, entre otros, el caso de Coahuila.
No se puede negar que en ese estado el gobernador Humberto Moreira realizó muchas obras de infraestructura, y además muchas otras acciones de carácter social que lo llevaron a ser uno de los mandatarios con más popularidad que se recuerde en la historia del estado norteño.
Sí. ¿Pero a costa de qué? Cuestionan sus adversarios, para quienes el profesor Moreira “hipotecó” al estado por muchos años.
Algunos otros críticos de Moreira señalan que el crecimiento de la deuda de ese Estado también sirvió para financiar diversas campañas políticas, entre las que pudiera haber estado la del candidato Enrique Peña Nieto.
Y es que la deuda de Coahuila creció de 420 millones en 2006 a más de 36 mil millones de pesos para el 2012.
Sin embargo, saber el destino que tuvieron los préstamos es punto menos que imposible.
Las finanzas de Coahuila, como las de cualquier otro estado y de la federación misma, son poco transparentes.
Además que los estados, como la federación, no producen Estados de Situación Financiera, mediante los que se pudiera conocer la contrapartida de las deudas (los activos, y en su caso las pérdidas).
Cuando se dio a conocer el tamaño de la deuda de Coahuila, y la forma cómo se contrató, provocó un escándalo mayúsculo que obligó al ya presidente nacional del PRI a renunciar, sin mayor remedio.
La deuda será amortizada en un plazo de casi 19 años, pagando una tasa de interés promedio del 7.2 por ciento.
El caso de Michoacán
El caso Michoacán, gobernado por Leonel Godoy de filiación perredista, es también de los ejemplos de gran endeudamiento.
“Es una deuda terrible, caramba, la verdad yo no me imagino cómo fueron a gastar todo ese dinero o en qué, porque es una deuda enorme” dijo Felipe Calderón en Michoacán hace un par de semanas entrevistado por Víctor Villicaña, periodista local.









