En medio de lo que para algunos es su peor crisis histórica, los grupos panistas dentro y fuera del Congreso parecen empezar a practicar el canibalismo entre ellos. De manera señalada contra el calderonismo, al que observan como principal responsable de haber perdido todo lo que puede perderse el pasado 1º de julio.
Representantes del panismo histórico, del panismo más crítico y del ala “ultra”, así como del propio calderonismo, enseñan los colmillos entre ellos, acaso como nunca antes. Y muy al contrario de la actitud de reconstrucción y fraternidad que pregonan, amparados en la bandera del “bien común”, se lanzan un fuego no muy amigo.
Pero ese tan aludido “bien común”, ajonjolí de todos los moles discursivos panistas, hoy no aparece por ningún lado. No es antepuesto frente a los intereses grupales, antes las “tribus” que ante lo flaco de la “carne” cazada, se patean bajo la mesa por los tuétanos restantes.
En este juego distinto al que estaban acostumbrados los panistas durante 12 años de gobierno, no hay quien sustituya al centro gravitatorio llamado presidente de la República, y ante este fenómeno, cobran poder novedosas reagrupaciones.
“Veo un Yunque poderoso”: Cocoa Calderón
Pueden distinguirse los sobrevivientes de la llamada ala “ultra”, encabezada por el hiperactivo y creativo secretario de elecciones, Juan Manuel Oliva, ex gobernador de Guanajuato quien no perdió las elecciones en su estado y logró colocar a su sucesor Miguel Márquez, aún a pesar de muchos de su propio grupo.
La senadora Luisa María “Cocoa” Calderón piensa que en el contexto actual es muy natural que haya reagrupamientos.
Entrevistada por Reporte Indigo, opina: “Veo un Yunque muy poderoso. Ellos trabajan en grupo y siempre caen parados. Ahora hay dos ex gobernadores que están ahí y uno de ellos con mucha actividad”.
Sin embargo, para ella, la actual supuesta reestructuración del PAN “no va a ser suficiente” para ofrecer un rostro mucho más atractivo a la ciudadanía.
Héctor Larios, quien ya no es vicecoordinador en el Senado, es otro representante del ala ultra en una posición decorosa, con posibilidades de ir por la gubernatura de Sonora. Cecilia Romero, número dos en el PAN, mantiene su liderazgo, aún con su estilo duro y hermético. Carlos Alberto Pérez Cuevas, trabaja en todo el país construyendo un mejor 2013 para el PAN en los estados.
Estaban con Calderón por dinero: Ruffo
El calderonismo tiene por ahora algunas figuras colocadas sobre todo en el Senado, pero está por verse que pueda sustentarse en la cima de la montaña, luego del 1º. de diciembre.
En esa situación se encuentra Ernesto Cordero, a quien nadie le garantiza seguir siendo el coordinador de su fracción, sobre todo cuando debe encarar a “gallones” como Emilio Gamboa Patrón, su homólogo del PRI, quien –dicen-, le da tres vueltas en experiencia legislativa.
Ubicado dentro de los “neopanistas” con filias empresariales y de acciones más pragmáticas que doctrinarias, Ernesto Ruffo Appel -ahora senador- es una leyenda en las filas de Acción Nacional por haber logrado ser el primer gobernador por ese partido, en Baja California, de 1989 a 1995.
Para él, el calderonismo va en pleno declive. No hay que tener grandes expectativas de ese grupo luego de la salida de Calderón en diciembre.
“La dinámica natural es que una vez que sales del gobierno tu vela se empieza a apagar”. Los calderonistas, no serían sino “el montón de gente que te fue leal pero que estaban en la nómina, y que tienen que seguir viviendo, y buscan otro empleo”. En resumen, si hubo calderonismo fue sólo por una cuestión de conveniencia monetaria, por simple “necesidad”, expresa el senador.
En entrevista con Reporte Indigo, Juan José Rodríguez Prats, con seguridad una de las voces más filosas en el PAN, y quien con la llegada de Juan Molinar Horcasitas al frente de la Fundación Rafael Preciado renunció a su trabajo de investigación, dice sobre el calderonismo:
“Siento que al no tener el poder, vendrá un debilitamiento de ese grupo”.
Y atisba el probable freno que se le impondrá a esa expresión panista como factura por dejar fuera a tanta gente:
“Y por otra parte, muchos panistas les reclamaríamos muchas decisiones que desde nuestro punto de vista lesionaron al PAN”, dice.
El senador Juan Carlos Romero Hicks, gobernador de Guanajuato de 2000 a 2006, coincide con sus colegas. Dice a Reporte Indigo sobre Felipe Calderón:
Tiene muchos logros, “pero algo así como que tendría incondicionales para toda la vida, lo estaremos viendo”, sonríe.
Y acepta: “seguirá siendo un punto de referencia, pero segmentar como que él es el que manda en todo, al interior del partido, no lo comparto, porque no va con la doctrina”.
“Josefina se arropó con FCH: ahí están los resultados”
Por el lado del josefinismo, nadie responde. Tampoco la propia Josefina Vázquez Mota. ¿Hubo alguna vez algo como “josefinismo”?
El calderonismo al que se acogió y con el que acaso se sintió deudora en la campaña, y del que no pudo, o no quiso, deslindarse nunca, la acepta, pero sólo como figura casi decorativa.
Reconocen su aportación, sus 12 millones de votos, pero de ninguna manera desean su regreso por encima de ellos.
La posibilidad de una escisión “josefinista” del PAN, para construir otro partido como una extensión de la llamada “Ola Civil” que quiso construir redes ciudadanas en la campaña, hoy luce como una vela apagada. Nadie responde.
Junto con el ex gobernador de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia, Ruffo fue uno de los importantes líderes panistas históricos que respaldaron a Josefina Vázquez Mota frente a Ernesto Cordero o Santiago Creel, para obtener la candidatura de su partido a la presidencia.









