Es como entrar en la Dimensión Desconocida.
Sí... Abrir un diario, ver los noticieros o revisar el timeline de una cuenta de Twitter se ha convertido en un ejercicio no apto para cardiacos.
No es exageración, en el tema de las elecciones ha quedado demostrado que las reglas cambian (Adela Micha dixit). Y de qué manera.
Y es que se podría decir que solo en México pasa lo que estamos viendo en las campañas políticas.
Solo en México, un personaje como Manuel Espino, uno de los más acendrados panistas, es hoy un enamorado peñanietista que apoya la causa del PRI.
Solo en México, el presidente que rompió con la hegemonía priista de 70 años dice a los cuatro vientos desde su campirano retiro que no se hagan bolas, que el triunfador será el candidato tricolor.
Y ni qué decir de personajes como la ahora diputada ex panista Lía Limón, quien dice que “una pandilla de cuatreros” le robó la elección interna en la Delegación Miguel Hidalgo. Y que por eso se fue al PRI.
Observar esto en una campaña es como vivir en el mundo al revés versión Atlacomulco. En un Inception a la mexicana en el que la lógica queda fuera de la ecuación.
Pero esta torcida realidad no solo la habitan políticos que cambian de bando. Esto, aunque rompe con el orden universal, ya lo hemos visto en el pasado.
Y es que en las últimas semanas también hemos sido testigos de otros sucesos que desafían la tradición mexicana electoral.
Ahí está el caso de Gabriel Quadri, un candidato que para muchos era una figura gris para ocupar la candidatura del Partido Nueva Alianza.
Bastaron una aceptable participación en el primer debate presidencial y una pícara mirada al derrière de Julia Orayén para que muchos mexicanos se conectaran con el Profe Quadri.
Este candidato cuenta hoy con un nada despreciable 4 ó 5 por ciento de la preferencia electoral. Un botín que quizá sirva como moneda de cambio antes del primero de julio.
Pero en este universo paralelo hay más todavía.
Hace pocos días, el país entero atestiguó cómo Televisa modificó de tajo, y en unas cuantas horas, todo un estilo de cobertura electoral.
Orillada quizá por una creciente presión del movimiento #YoSoy132, la empresa de Chapultepec anunció una apertura inusitada, y un tweet de su presidente marcó la pauta.
“Porque #Televisateescucha transmitiremos el segundo debate presidencial por canal 2. Primera emisión de un debate por este canal”, escribió Emilio Azcárraga Jean en su cuenta.
Sin embargo, believe it or not, hubo más hechos sorprendentes sobre las televisoras.
En un evento sin precedentes, el presidente de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, apareció junto al candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.
Frente a empleados de Elektra, Andrés Manuel no pronunció, como ha sido su costumbre, palabras duras contra uno de los miembros del famoso duopolio.
Y así –al chas chas–, el aspirante a la Presidencia dijo que agradecía a Ricardo Salinas Pliego la cobertura informativa dada a su candidatura.
“(…) no coincidimos en muchas cosas, no coincidimos. Pero tenemos comunicación, y siempre nos ha respetado. No como otros que han querido destruirnos políticamente”.
Y, entonces, todos felices y todos contentos.
Los fenómenos que tienen al revés las campañas políticas involucran a más personajes viviendo situaciones que antes podrían parecer descabelladas.
Ahí tenemos a Josefina Vázquez Mota, la candidata del partido en el poder, que se quedó sin la ayuda económica de los empresarios conservadores y sin el apoyo presidencial.
Una situación que en los tiempos priistas hubiera sido inaudita.
O a un Javier Sicilia que primero se ufana de la amistad que lo une a López Obrador, y minutos después no lo baja de intolerante y mesiánico.
Es un ambiente político en el que la hija del panista Santiago Creel puede andar con el hijo de López Obrador.
Así se las gastan los políticos en estas campañas, en las que lo sorprendente es que nunca dejan de sorprendernos.
Veamos cada caso.
1. Quadri, de candidato de relleno a figura
Hace apenas un par de meses, nadie en el país sabía quién era Gabriel Quadri. De la nada, la maestra Elba Esther Gordillo lo ungió como candidato de su Partido Nueva Alianza.
Un aspirante presidencial cuya única encomienda era alcanzar el 2 por ciento que necesita este organismo político para conservar su registro ante el Instituto Federal Electoral y mantener sus prebendas económicas, que en 2012 alcanzaron 230 millones de pesos.
Así llegó al debate presidencial del pasado 6 de mayo este ecologista-economista-humanista.
Y fue ahí donde se reveló como figura al distanciarse de los demás candidatos con propuestas muy precisas de políticas públicas mientras sus contrincantes se atacaban entre sí.
La mayoría de las encuestas lo ubicaron como el ganador, por encima de Andrés Manuel López Obrador, quien se habría posicionado en segundo lugar, superando a Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota.
Ahora, los nuevos resultados de opinión le dan a Quadri hasta 6 por ciento de la intención de voto para el próximo primero de julio, nada mal para alguien por quien nadie daba nada.
2. Ni AMLO se salva
Minutos antes de que Javier Sicilia presentara la intervención de Andrés Manuel López Obrador en los Diálogos por la Paz, el mundo seguía sin girar.
El emotivo abrazo entre el poeta y el candidato empataba con lo que se había venido apreciando desde hacía tiempo: admiración y afecto de Sicilia hacia Andrés Manuel.
Pero cuando Sicilia acusó al candidato del Movimiento Progresista de ser intolerante, mesiánico y anticrítico, el mundo se volteó al revés.








