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Mexicanos en Twitter: Guerra en 140

Paulina Villegas

El tuitero mexicano no es como cualquier otro. Y en México no se tuitea como en Estados Unidos o Egipto. 

A pesar de que todos los cibernautas deban expresarse con un lenguaje de 140 caracteres, el mexicano se destaca entre otras cosas, por volverse un corresponsal de guerra, policía y defensor de derechos humanos, en un contexto de guerra urbana. 


May 3, 2013
Lectura 10 min

"En muchos sentidos, lo que los ciudadanos mexicanos experimentan es un tipo de ecosistema de información que se vive normalmente por criminales con el riesgo de que los 'capturen y castiguen'"

- Andrés Monroy Hernández

Coautor de la tesis de MIT

"Urgen garantías para quienes informamos a la gente y somos voceros de la gente que no puede hablar para pedirle a una autoridad, somos quienes dicen lo que pasa en nuestro estado y en México”

- Milton Hernández

Reportero corresponsal de Televisa en la ciudad de Saltillo

Andrés Monroy ha localizado a los nuevos corresponsales de guerra, los tuiteros, en un contexto de vacío de poder y pugna por la información

http://www.youtube.com/watch?v=WIi55iBH49I

El tuitero mexicano no es como cualquier otro. Y en México no se tuitea como en Estados Unidos o Egipto. 

A pesar de que todos los cibernautas deban expresarse con un lenguaje de 140 caracteres, el mexicano se destaca entre otras cosas, por volverse un corresponsal de guerra, policía y defensor de derechos humanos, en un contexto de guerra urbana. 

Un estudio realizado por un centro de investigación de Microsoft y encabezado por un joven mexicano egresado del MIT, revela que son estos tuiteros mexicanos, componen lo que él llama las nuevas “comunidades insurgentes”. 

Y no porque lideren una revolución tecnológica o ideológica en código binario, sino porque representan una rebeldía a la precaria situación de inseguridad en varias localidades del país.

No son grupos armados de autodefensa como los del estado de Guerrero, pero si comparten al interés por “agarrar al toro por los cuernos”, es decir, protegerse a ellos mismos y a su comunidad. 

Son ángeles guardianes, activistas sociales, ciudadanos preocupados, hijos de la generación 2.0., soldados de la información, como sea que se les identifique, los que hoy asumen la responsabilidad de informar, de protegerse, de hacer algo.

Y lo hacen, de acuerdo con Andrés Monroy, con hashtags que gritan ¡fuego! 

El fenómeno en Microsoft

Un inteligente joven mexicano de 33 años, doctorado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) y actual investigador social en Microsoft, dedica su vida a estudiar el fenómeno de la violencia y la inseguridad en México, no sólo en la esfera terrenal, sino en aquel mundo binario que hoy logra desafiar a las grandes estructuras de poder. 

Andrés Monroy Hernández, originario de Monterrey, ha localizado a los nuevos corresponsales de guerra, los tuiteros en México, quienes emergen en un contexto de vacíos de poder y una pugna por la información y por el poder.

Graduado en la prestigiosa universidad Massachusetts Institute of Technology, (MIT), Monroy trabaja en el diseño y estudio de sistemas de “redes sociales” que alimentan la expresión creativa y el compromiso social. 

En el estudio “Los nuevos corresponsales de guerra: el ascenso de la curaduría de medios civiles en un contexto de guerra urbana”, Monroy, junto con Danah Boyd, Emre Munmun, Munmun De Choudhury y Scott Counts, todos investigadores de Microsoft, realizaron una exploración que analizó más de 250 mil mensajes de Twitter, con hashtags como #mtyfollow, donde destacan las palabras “reportan” y “balacera”.

Las ciudades más aguerridas

Mediante la recopilación de más de un millón de tuits, que inició en el 2011, los investigadores descubrieron que las ciudades donde más se utiliza esta red social son Monterrey, Reynosa, Saltillo y Veracruz, utilizando los 140 caracteres para difundir alertas sobre balaceras y enfrentamientos armados entre el crimen organizado.

Es decir, para protegerse los unos a otros, cuando las autoridades se muestran incapaces de hacerlo.

La preeminencia que han obtenido estos tuiteros y blogueros dentro de su comunidad, no ha sido libre de crítica y polémica entre las autoridades, sean legales o académicas. 

Este “ecosistema de información” generado por los usuarios, en cualquiera de sus formatos o número de caracteres, muchas veces es menospreciado por expertos y académicos quienes debaten su “mérito” o la calidad de la información.

Pero a pesar del escrutinio, es innegable también que la sociedad se relaciona y se compromete con esta información que vuela y se difunde por plataformas como Twitter, creando, sin que se den cuenta, una cultura de participación, donde todo se dice, todo se permite, no hay límites ni barreras. Que a su vez constituyen comunidades contagiosas y de identidad.

El estudio también analiza cómo las instituciones mexicanas encargadas de la seguridad están tan debilitadas, que la guerra contra el narcotráfico se ha vuelto también un conflicto por el control de la información donde los medios de comunicación locales y el mismo gobierno, se ven forzados a autocensurarse. 

Pero ¿qué pasa cuando los mismos curadores, –comprometidos con la divulgación, e información relacionada con la violencia– no pueden llevar a cabo su labor?

El ‘TwitTerrorismo’

Es ya bastante conocido el caso de la página de Facebook Valor por Tamaulipas creada y curada por un usuario, que después de amenazas contra su vida, declaró cerraría el sitio definitivamente el marzo de este año. 

“Me he encontrado que las redes sociales con un campo de batalla en el que los usuarios principales tienen algún tipo de interés o rol en esta misma guerra, llámese usuarios de los cárteles que obtienen información para venderla e intercambiarla, oficinas de la Procuraduría de Justicia del estado, que en algunas ciudades son los representantes máximos de la “colaboración ciudadana” (…)

“Ni se diga de la cantidad de ministeriales, entre buenos y malos, que tienen roles activos en cada de uno de los hashtags en Twitter”, escribió el creador de la página de Facebook donde ciudadanos con un perfil posteaban información sobre seguridad, matanzas, denuncias y alertas, para beneficio y protección de la misma población de Tamaulipas.

A esto, Monroy lo bautiza como “twitTerrorismo”.

Monroy asegura que el uso de las redes sociales en México representa un caso particularmente interesante, ya que la complejidad y complicidades que se da entre autoridades y criminales, hace imposible que la ciudadanía luche o se defienda de un enemigo claro y común.

“A diferencia de crisis como los recientes atentados de Boston, Katrina o el Tsunami en Japón, fueron estos casos donde tanto el gobierno, como los medios de información, son fuentes confiables” dice en entrevista telefónica con Reporte Indigo desde la ciudad de Seattle. 

Incluso compara el joven investigador el caso de México con lugares de conflicto armado como Siria o Egipto, donde a todos les queda claro quiénes son los “malos” y contra quiénes se enfrentan.

“En Siria, los activistas políticos están en contra del gobierno, y todos saben que ese es el enemigo (…) Pero en México tanto el gobierno como medios no son confiables por razones de censura, amenazas o colusión con el crimen organizado”.

Y en este escenario surge lo que los investigadores sociales de Microsoft, llaman “comunidad insurgente”, una que desafía el poder de los medios y del gobierno al “reestructurar” lo canales por los cuales fluye la información.

Pero al conformarse esta “red de poder”, el estudio concluye, sus “soldados” se pueden volver tanto vulnerables a la desinformación, como susceptibles a ser descubiertos, al arresto, e incluso a la propia muerte.

El caso Saltillo

Son precisamente ciudades como Saltillo, Monterrey y Veracruz, donde la escalada de violencia y crimen se mezcla con un abismo de poder, una especie de tierra de nadie que se traslada al mundo digital. 

Y Twitter se convierte en otra arena más para la guerra. 

Ejemplo de esto es el alarmante caso de Milton Hernández, reportero corresponsal de Televisa en la ciudad de Saltillo y asiduo usuario de Twitter, quién recibió a finales del 2012 información sobre actos de corrupción e impunidad de un funcionario público de la Procuraduría local y luego fue contactado por otro usuario de Twitter, quien le promete tener más información.

Milton, al comenzar a seguir a este “informante anónimo”, por medio de Twitter recibe amenazas de muerte y días después es atacado y golpeado físicamente causándole heridas graves. 

Tras el traumático incidente, Milton declaró en una entrevista con un diario local: 

“Urgen garantías para quienes informamos a la gente y somos voceros de la gente que no puede hablar para pedirle a una autoridad, somos quienes dicen lo que pasa en nuestro estado y en México”. 

Por si fuera poco uno de sus compañeros de la estación En Vivo Radio y TV, Gerardo Blanquet, fue reportado desparecido el 1 de mayo. 

Las autoridades se encuentran en su búsqueda pero aún no han tenido resultados.

Perfil del tuitero mexicano

Por más de 16 meses el proceso fue recolectar los 609 mil 744 tuits que contenían los cuatro hashtags: #mtyfollow, #verfollow, #reynosafollow y #saltillo, en estas cuatro ciudades donde se detectó mayor actividad en redes sociales relacionado con la violencia, el narcotráfico y la inseguridad. 

Después de la observación, análisis y entrevistas con los usuarios más destacados, por cantidad seguidores e intensidad de actividad, Monroy concluye que los tuiteros mexicanos, en este contexto, han adoptado el rol de agregar y diseminar información a una audiencia masiva que los sigue, y que también les proporciona información.

La media de número de seguidores que tienen estos curadores, es de 9 mil 305, con una media de menciones por otras cuentas de 303. 

Además, de las cuatro cuentas con más seguidores en estas ciudades, realizan todos actividades de curación o selección de información, es decir, reciben, responden y retuitean decenas de tuits de otras cuentas.

¿Quiénes son estos curadores?

Los curadores detrás de las cuentas de Twitter más seguidas y populares en la ciudad de Monterrey, son cuatro sujetos que aceptaron hablar con Monroy, en condición de mantener su anonimato para hablar de las motivaciones detrás de su participación en las redes sociales. 

Entre las respuestas que ofrecieron estos cuatro, tres de ellos mujeres, es que en ciudades como Monterrey y Saltillo “tuitear” es para ellos un “servicio comunitario y altruista”. Revelaron además que muchos de ellos son reconocidos como “guardianes” que “velan” por la seguridad de sus conciudadanos. 

En una de las conclusiones más incisivas del reporte, los autores aseguran que generalmente en situaciones de crisis, donde existen comunidades “online”, la gente está dispuesta a confiar en desconocidos ya sea “porque el costo potencial es mínimo, o porque la ganancia potencial, rebasa los costos.”

En México, sin embargo, el ambiente es tan peligroso que el costo potencial de compartir información es mucho más alto.

“En muchos sentidos, lo que los ciudadanos mexicanos experimentan es un tipo de ecosistema de información que se vive normalmente por criminales con el riesgo de que los “capturen y castiguen”. 

Pero en un contexto de guerra sin ley, los papeles se voltean.


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