La huella que deja el crimen organizado en México

El Índice Global de Crimen Organizado 2021 colocó a México en el lugar número 4 del orbe por ser uno de los países con los mayores niveles de crimen organizado al catalogarlo como un lugar en donde la delincuencia organizada ejerce una ‘influencia considerable’
Luis Herrera Luis Herrera Publicado el
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México resultó catalogado como uno de los países del mundo con los mayores niveles de crimen organizado, al considerar tanto las dimensiones de sus mercados ilegales como la fortaleza de sus grupos delictivos, de acuerdo con el estudio que fue denominado “Índice Global de Crimen Organizado 2021”.

La asociación que elaboró el documento, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), explica que la herramienta es la primera diseñada para evaluar los niveles de crimen organizado y la resiliencia ante la actividad criminal organizada. En sus clasificaciones incluye a los 193 países miembros de la ONU.

El Índice Global está basado en dos grandes indicadores: primero, una “Puntuación de Criminalidad”, que está conformada, a su vez, por dos subcomponentes: el de Prevalencia de los Mercados Criminales (que incluye el valor y el alcance de cada mercado), y el de Estructura e Influencia de Actores Criminales, para medir la fortaleza de los agentes delictivos bajo cuatro tipologías: Grupos de tipo mafioso, Redes criminales, Actores integrados en el Estado y Actores extranjeros.

El índice evalúa la puntuación de criminalidad, es decir, la prevalencia de los mercados, su estructura, fortaleza y la capacidad para combatirlos

El segundo gran indicador es una “Puntuación de Resiliencia”, con la que se busca evaluar la capacidad de cada país para combatir al crimen organizado.

“Si bien la puntuación de criminalidad permite a los usuarios identificar el problema y su escala, la puntuación de resiliencia refleja la existencia, capacidad y efectividad de las respuestas de los países al crimen organizado. La capacidad de resiliencia y la eficacia se evalúan en un esfuerzo por determinar la medida en que los Estados han establecido los marcos jurídicos, políticos y estratégicos adecuados para hacer frente al crimen organizado”.

Con base en esta metodología, México fue colocado en el lugar número 4 en el indicador de “Puntuación de Criminalidad”, entre todos los países evaluados, con una calificación de 7.56, y por lo tanto, se le considera un país donde la delincuencia organizada ejerce una “Influencia Considerable” (esta categoría se le da a las naciones que obtengan puntajes de 6 y 7).

En el otro gran indicador del estudio, el de “Puntuaciones de Resiliencia” para medir la capacidad de los países en su combate a la delincuencia organizada, México aparece en el lugar número 112 (considerando que el primer sitio está reservado para el país mejor preparado en esta materia), con una calificación de 4.46.

Al haber obtenido este puntaje en el indicador de “Resiliencia”, México quedó catalogado como un país “Moderadamente Eficaz” en su respuesta a la delincuencia organizada (esta clasificación la obtienen los países que lograron calificaciones en el umbral del 4 y 5).

Respecto a la capacidad para combatir a la delincuencia, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional catalogó a México como un país ‘moderadamente eficaz’

Deshilvanando la criminalidad

Ahora bien, ya que el primer indicador de “Puntuación de Criminalidad” tiene dos subcomponentes, puede destacarse que en el de “Puntuaciones de Mercados Criminales” México aparece en el lugar número 1 de todo el Índice Global, con una calificación de 8.00.

Esto luego de haber evaluado los siguientes mercados criminales: trata de personas, tráfico de personas, tráfico de armas, delitos contra la flora, delitos contra la fauna, delitos contra los recursos no renovables, comercio de heroína, comercio de cocaína, comercio de cannabis y comercio de drogas sintéticas.

En el otro subcomponente del indicador, que valora la fortaleza de los agentes delictivos, es decir, las “Puntuaciones de Actores Criminales”, México fue colocado en el lugar 22 con una calificación de 7.13, considerando los agentes criminales bajo las cuatro tipologías ya citadas.

Estado capturado por el crimen organizado

El “Índice Global de Crimen Organizado 2021” destaca que mientras más capturado se encuentra un Estado por la delincuencia organizada, menor será su capacidad para responder y combatir a los grupos criminales que están asentados en su territorio.

“Los mercados criminales, los actores criminales y la resiliencia están estrechamente interrelacionados. Tradicionalmente, las actividades del crimen organizado han sido descritas como la obra de actores irregulares que operan fuera del aparato estatal, actuando como una fuerza corrosiva para las instituciones estatales y la sociedad en general. Si bien esto suele ser cierto, más recientemente se reconoce cada vez más el papel del propio Estado en la perpetuación o participación directa de actividades criminales organizadas”.

La descomposición del Estado, y por tanto, su participación en actividades ilícitas, puede darse en distintos grados: “desde la corrupción de bajo nivel hasta la captura total del Estado, en la que el aparato estatal es el principal, y a veces único, perpetrador de violencia ilegítima, que a la vez puede ejercer un monopolio sobre los flujos ilícitos con impunidad”.

Bajo estas condiciones, la resiliencia se ve afectada cuando el propio Estado perpetra actividades ilícitas.

“Se puede argumentar que un país pierde su resiliencia al crimen organizado porque su participación en actividades criminales socava su papel como proveedor primario de los componentes fundamentales de la resiliencia, incluidos el Estado de derecho y protecciones sociales, económicas y políticas”.

Mientras más capturado se encuentra un Estado por la delincuencia organizada, menor será su capacidad para responder y combatir a los grupos criminales, señala el estudio

De igual forma, la resiliencia también puede resultar dañada si la acción del Estado está fuera de la ley.

“Las medidas destinadas a combatir el crimen organizado, pero que no cumplen con las normas, estándares y principios de derechos humanos internacionalmente aceptados, pueden contribuir a su vez a crear condiciones que arraiguen aún más la criminalidad”.

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