Huelga bajo el sol azteca

En el Distrito Federal todo se politiza, y las instituciones académicas no son la excepción. Y esa es la situación que vive la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) que se encuentra en huelga desde hace cuatro días.

A diferencia de cualquier paro magisterial, la demanda no consiste en un ajuste salarial, mucho menos en la defensa de las conquistas laborales; aquí la pugna es por el control de los cinco planteles educativos de esa institución.

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Millones 29 mil 564 pesos el presupuesto anual
De acuerdo con Fernando Rodríguez, integrante del bloque opositor, la dirección escolar impulsa reformas para cambiar el origen de la universidad y sacar de la nómina a los profesores disidentes
El problema radica en una supuesta elección fraudulenta de la conformación del Tercer Consejo Universitario para cambiar la normatividad de la institución

En el Distrito Federal todo se politiza, y las instituciones académicas no son la excepción. Y esa es la situación que vive la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) que se encuentra en huelga desde hace cuatro días.

A diferencia de cualquier paro magisterial, la demanda no consiste en un ajuste salarial, mucho menos en la defensa de las conquistas laborales; aquí la pugna es por el control de los cinco planteles educativos de esa institución.

Y es que la universidad del Gobierno del Distrito Federal (GDF) parece estar envuelta en un conflicto entre tribus perredistas, que ven en el sector académico un coto más de poder.

Esto se debe a que la disidencia acusa a la rectoría de impulsar reformas para quitarles sus plazas laborales con la venia del mandatario local, Marcelo Ebrard.

Mientras que para la rectoría, los inconformes son un grupo afín al ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, que solo trata de cimentar un brazo político en la UACM.

Todo esto resulta en más de 10 mil estudiantes sin clases y la amenaza de incluir en la lista a otros 5 mil alumnos con paros intermitentes.

Además, el conflicto sigue escalando y parece no tener fin, al grado que ayer los inconformes acordaron realizar hoy una marcha hacia la sede de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) como medida de presión.

El problema radica, al menos en el discurso, en una supuesta elección fraudulenta de la conformación del Tercer Consejo Universitario (órgano que tiene un peso definitorio en el rumbo de la institución y la normatividad del personal docente).

Las acusaciones

La disidencia (conformada por un bloque de estudiantes y maestros) asegura que al elegir el nuevo Consejo Universitario, la rectora, María Esther Orozco, metió la mano.

De acuerdo con Fernando Rodríguez, integrante del bloque opositor, la dirección escolar impulsa reformas para cambiar el origen de la universidad del GDF y sacar de la nómina a los profesores disidentes.

Para los huelguistas, el conflicto se originó a raíz de la llegada de la doctora María Esther Orozco a la rectoría en agosto de 2010.

Explican que ella inició una serie de contrareformas al modelo educativo de la UACM, generando filtros de ingreso a la universidad y diseñando normas que atrasan el avance académico.

“El resultado de dos años de políticas de confrontación y ceguera institucional ha sido: el desmantelamiento de áreas y programas de la universidad, modificaciones académicas sin consultar a los órganos colegiados, despidos injustificados de trabajadores, diversos procedimientos administrativos contra docentes que se opusieron a su gestión y la retención ilegal de las cuotas sindicales”, señalan los inconformes en un manifiesto público.

Los estudiantes paristas detallan que con base en el modelo de la universidad, la máxima autoridad no es la rectoría, sino el Consejo Universitario, por lo que es fundamental para Esther Orozco tener mayoría.

“Literalmente (la rectora) se involucró en la elección de agosto pasado, pues les quitó el triunfo a nueve compañeros que ya habían ganado un lugar en el consejo y compró a otros, como Luis Miguel Hernández, quien fue contratado por un sueldo de 15 mil pesos mensuales”, sostiene Rodríguez.

Y agrega que el paro se debe a que nunca obtuvieron una respuesta a sus demandas por parte de la rectoría y que ésta no terminará hasta que reinstalen a sus compañeros.

Sin embargo, para María Esther Orozco, la realidad es muy diferente. En entrevista con Reporte Indigo, dice que la intención real de los opositores es frenar el avance educativo y crear un coto de poder.

“Esta vez se renovaron los consejeros universitarios y un grupo no estuvo de acuerdo. La rectora es ajena a este problema, porque no tiene que ver con sus funciones”.

“Se formó un Consejo Electoral y se llevaron a cabo las elecciones, y como símbolo de protesta tomaron las instalaciones”.

Pero… ¿Cuál es el interés de tener mayoría en el Consejo?

“Es básicamente en materia de reglamentación, no tenemos lineamientos para la contratación y permanencia del personal académico. Hay una buena parte de la comunidad que está entregada a la labor académica y otro sector que se dedica a actividades distintas a las institucionales”.

A pregunta expresa sobre la afinidad de los disidentes a Andrés Manuel López Obrador, dijo que la institución fue creada con características especiales,  “albergando a una serie de personajes que vienen de la vida política y no de la academia”.

Orozco reconoce “la intención de AMLO, pero el problema es que no se lleva como se debe.

Todos hacen lo que quieren. Hay alumnos que no entran a clase y docentes que están ajenos.

Eso es lo que queremos cambiar, en un espacio que está sumamente politizado”.

Insiste en que se tienen que fijar lineamientos claros que garanticen el compromiso de la comunidad estudiantil, por lo que advierte que no cederá a chantajes.

Es tajante. No va a dejar la rectoría, como han pedido los huelguistas.

“Ellos pretenden mantener los privilegios obtenidos en años anteriores”. Y agrega: “como ejemplo está el cobro de salarios que rondan en los 40 mil pesos mensuales a cambio de escasas horas de clases.

“Y algunos alumnos son manejados por estos profesores para boicotear las actividades académicas. Es algo que ya no podemos permitir”.

Los contrastes

De acuerdo con los inconformes, María Esther Orozco promueve una reforma al sistema educativo en los siguientes rubros:

1.- Establecer un examen de admisión (actualmente se ingresa por sorteo).
2.- Eliminar el ciclo de integración (cuyo objetivo es nivelar a los rezagados).
3.- Modificar la relación entre estudiantes y profesores (sin retroalimentación).
4.- Reglamentación de las becas educativas.

“La UACM se creó para los rezagados de la educación ¿cómo les quieren pedir tantos filtros a quienes por equis motivo no tuvieron acceso a un modelo tradicional de educación”, advierte Fernando Rodríguez, estudiante.

Está claro que los manifestantes quieren mantener el modelo académico actual.

Pero todo está en las manos de la decisión final de los 60 integrantes del Consejo Universitario y ambos grupos presumen tener mayoría ahí.

Orozco afirma que al menos el 65 por ciento se pronunció a favor del proyecto educativo que ella encabeza; en tanto que los disidentes insisten en que con la base estudiantil son el bloque más sólido.

Una historia de señalamientos

Desde la comparecencia que tuvo la rectora en la sede de la Asamblea legislativa del Distrito Federal (ALDF) se hicieron públicas las diferencias entre estos dos bandos.

Y es que en una reunión con diputados, la rectora Esther Orozco aseguró que la matrícula titulada era sumamente baja y que había personal docente que cobraba 40 mil pesos mensuales y registraba una baja productividad.

La reacción de los opositores a su gestión no se hizo esperar y pidieron su destitución del cargo; durante ese tiempo la pugna ha sido una constante que parecer no tener fin.

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Por eso, la guerra de poder que atraviesa esa institución académica se ha convertido en un arma de doble filo, donde cualquiera puede salir afectado.

La Comisión Tripartita había asegurado ayer que fijaría una posición sobre cuál de los dos rectores —Esther Orozco o Enrique Dussel— era el legítimo para el gobierno capitalino.