Sergio Dorantes Zurita, el fotógrafo señalado como el asesino del caso Newsweek está libre.
A más de nueve años del crimen de su ex esposa, Alejandra Dehesa del que fue acusado y por el que estuvo prófugo y luego en prisión, la interrogante inicial vuelve abrirse: ¿Quién la mato?
A lo largo del proceso que comenzó en julio de 2003, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) dio muestras de injusticia: fabricación de testigos por parte del Ministerio Público, ineficacia de sus policías y peritos que llevaron a este hombre a perder nueve años de su vida a salto de mata y en prisión.
Su ex mujer fue encontrada muerta con un cuchillo clavado en la espalda, en su oficina de Francisco Sosa en Coyoacán, instalaciones de la revista Newsweek México, donde ella se desempeñaba como responsable de labores administrativas.
A partir de ese momento y pese a que no se encontró ninguna evidencia de sangre, cabello o huellas de Sergio Dorantes en el lugar de los hechos, fue señalado como el principal responsable pues tenía siete meses que él y Alejandra se habían separado debido a los problemas que les generó a la relación la hija de ella.
La Ministerio Público local, adscrita a la Fiscalía Descentralizada de Coyocán, María del Rocío García, responsable de la investigación, pagó los servicios de un hombre para que sirviera como testigo del caso.
Luis Eduardo Sánchez Martínez, amigo de un hermano de la Ministerio Público, es el hombre que en agosto de 2003, a cambio de mil pesos, rindió la declaración que hundió al fotógrafo al asegurar que lo había visto salir del inmueble donde ocurrió el crimen.
Casi dos años después el testigo se retractó y arrepentido dijo que había mentido.
La Ministerio Público le había dicho que “tenía una averiguación previa que no podía sacar y que necesitaba un testigo para que declarara, que no tendría ningún problema porque lo que quería era archivarla, que me pagaría la cantidad de mil pesos por presentarme a declarar, en virtud de que necesitaba dinero pues mi salario era precario, se me hizo fácil aceptar”, declaró en la averiguación COY-2T1/969/03-07.
“Tenía que decir que yo iba caminando por la banqueta y por la puerta chica salió una persona de sexo masculino…de aproximadamente 1.65 metros de estatura, con cicatrices de acné en la cara y delgado…que al ir caminando había chocado con esta persona, haciéndome hincapié en que debía decir que este sujeto se notaba alterado”, detalló el testigo pagado.
Así se armó la historia que hundió a Sergio Dorantes. La Procuraduría capitalina, en ese tiempo al mando de Bernardo Bátiz Vázquez, no investigó otras líneas importantes que pudieron esclarecer el homicidio y se centró en el fotógrafo, su presa más fácil.
Esas líneas que pudieron ser investigadas son tres: la primera, el taxista Óscar Sánchez Patiño que servía de mensajero a Alejandra y que había robado un cheque de siete mil pesos a ella, razón por la que habían peleado.
La segunda, la familia directa de Alejandra con quien mantenía un pleito muy fuerte por la disputa de una casa, resultado de una herencia que no lograban repartir.
Y la tercera. Gabriela Martín del Campo, psicóloga de Alejandra declaró ante el MP que su paciente le había manifestado en sesión, pocos días antes de su muerte, que tenía un problema muy grande que la tenía angustiada.
Le habían llamado de la Presidencia de la República, durante la administración de Vicente Fox, para reclamarle el apoyo que le había dado a la escritora argentina Olga Wornat para la realización de su libro “La Jefa” que aludía a la entonces primera dama, Martha Sahagún.
No fue un simple rumor, en los agradecimientos del citado libro que desató la polémica y propició incluso una demanda de Martha Sahagún con Olga Wornat, la autora incluye en sus reconocimientos a Alejandra Dehesa, también a Sergio Dorantes por su ayuda y hospitalidad.
Fue justo en 2003, año del crimen de Alejandra Dehesa, que Olga Wornat publicó “La Jefa”, Vida pública y privada de Martha Sahagún de Fox y luego en 2005 un segundo título “Crónicas malditas” en el que denunciaba con detalle, supuestos tráficos de influencias de los hijos de Sahagún.
En la terapia sicoanalítica, previa a su muerte, la víctima confesó sus temores:
“La encargada de prensa de la Presidencia de la República, como para llamarle la atención porque el nombre de Alejandra Dehesa aparecía entre los agradecimientos de la autora del libro La Jefa… esa persona es una argentina que era novia, amante o pareja de uno de sus jefes de Newsweek, Joseph Contreras y que Joseph le había hablado a ella desde Miami para pedirle que ayudara a esa mujer que estaba en esas épocas escribiendo el libro de La Jefa”.
Alejandra le había dicho a su terapeuta que ella se limitó a darle una lista de teléfonos a la citada escritora y que no volvió a tener colaboración con ella, por lo que no se explicaba por qué la incluyó en los agradecimientos del libro.
Ante el MP local, la especialista dijo que su paciente le contó que una semana después de que ese libro salió a la venta, la revista Newsweek publicó un reportaje sobre la incapacidad del presidente Vicente Fox para gobernar el país, artículo que escribió Joseph Contreras, supuesta pareja sentimental de Wornat.
Y aunque la colaboración de Alejandra con él fue de asistencia, desde la ciudad de Miami, Estados Unidos, Joseph Contreras firmó su artículo y compartió créditos: “Con Alejandra Dehesa en la ciudad de México”.
“Por este motivo llamaron de Presidencia para reclamarle y ella aclaró que no colaboró en nada, sólo se limitó a mandar por fax unas listas que le fueron solicitadas por la novia de su jefe (Wornat). Le angustiaba que la revista pudiera cerrar la oficina de corresponsalía en México ya que se iba a quedar sin trabajo”.








