“Mi Agus… ¡Vamos a ganar! Y, luego, ¿qué vamos a hacer?”, le preguntó la todavía precandidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, a su coordinador de redes sociales, el diputado Agustín Torres.
"Pues no sé, ya a ver qué hacemos", contestó Torres con un tono lacónico.
A los dos se les oía muy contentos. Ese día, las encuestas ubicaban a la precandidata muy
por arriba de sus adversarios Ernesto Cordero y Santiago Creel.
“¡No…, bueno!”, exclamó Josefina varias veces para expresar su satisfacción por haber salido adelante después del último de los debates, para el cual estudió 30 horas, según dijo.
La euforia del triunfo llegó a tanto, que Josefina le confió a su interlocutor que no sabía qué iba a hacer si ganaba la elección.
Tenía la convicción de que el secretario de Seguridad Pública la escuchaba, pero jamás pensó que Alejandra Sota se atrevería a difundir la grabación. Por eso, retadora, les mandó un saludo a los dos.
La precandidata no estaba consciente de la gravedad de lo que acababa de decir. Había confesado que no tenía idea de lo que iba a hacer si ganaba la elección.
¿Qué pasaría en Estados Unidos si se filtrara que el precandidato republicano a la Presidencia Mitt Romney hizo una confesión similar a la de Josefina?
Pero, más allá de la gravedad de la confesión, la conversación pone al descubierto la existencia de dos personalidades totalmente distintas.
Una, la que lejos de las pantallas y los spots admite que no tiene idea de lo que debe hacer en caso de ganar la elección, y acusa de espionaje a altos funcionarios del gobierno de Felipe Calderón.
La otra, la que aparece en los spots. La que está segura de lo que debe hacer para sacar al país del bache en el que está. La que un día después de que se dio a conocer la conversación telefónica, aprobó un comunicado para imputar al PRI la autoría del espionaje.
Aunque la grabación dura menos de cuatro minutos, es suficientemente reveladora para que podamos conocer algunos aspectos ocultos de la precandidata panista, así como las profundas diferencias que existen, o existían, entre el presidente Calderón y la hoy candidata albiazul.
Eso sin contar las implicaciones del uso político de los instrumentos de inteligencia del Estado, que es uno de los señalamientos que hace Josefina al imputar a Genaro García Luna actividades de espionaje telefónico. Y sobre la vocera presidencial Alejandra Sota, dice que es la encargada de difundir las grabaciones.
¿Cuál es la verdadera Josefina Vázquez Mota? ¿Por qué querría el secretario de Seguridad Pública grabar las conversaciones de una precandidata de Acción Nacional?
¿Cuáles pudieran ser los motivos para dar a conocer esta conversación casi dos meses después de la fecha en que ocurrió? Analicemos.
UN WATERGATE MEXICANO
“Como nos están grabando, mándale un saludo a Alejandra Sota… los dos les mandamos un saludo a Genaro y a García Luna… por si pasan nuestra llamada, que pasen nuestros saludos”, le dijo Vázquez Mota a su interlocutor.
“Un saludo para Genaro García Luna, que nos graba en lugar de grabar al Chapo.
“Y un saludo muy amoroso para Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas”, dice Josefina Vázquez Mota.


