La mañana del 24 de enero había un gran interés por ver qué precandidatos panistas acudirían al debate convocado por Carmen Aristegui en su programa de radio.
Sobre todo, después de que parecían haberse agotado todas las excusas esgrimidas por Josefina Vázquez Mota para no asistir.
Las declaraciones del presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, así como de otros consejeros y hasta uno de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) no dejan lugar a dudas: la ley electoral no prohíbe los debates.
Entonces, ¿quién de los precandidatos panistas se atrevería a desafiar la prohibición de debatir impuesta artificialmente por la Cámara de la Industria de Radio y Televisión?
¿Quién estaría dispuesto a arriesgar su posición en un auténtico debate?
¿Quién no se atrevería a desafiar a la Comisión Nacional de Electores del PAN, que trataba de impedir a toda costa la realización de ese debate en particular?
Llegada la hora, dos de las tres sillas estaban vacías. El único que estaba ahí era Ernesto Cordero.
‘NOS DEBERÍAMOS AVERGONZAR’
“Me parece que el comunicado que saca ayer la Comisión de Elecciones es una verdadera vergüenza. Nos deberíamos de avergonzar”, dijo Cordero.
Y es que en la noche previa al debate, la Comisión de Elecciones del PAN, presidida por José Espina, pidió a los precandidatos que se abstuvieran de participar en el debate.
Tenían que esperar la respuesta del IFE a una consulta planteada ese mismo día sobre la legalidad de los debates realizados en radio y televisión por alguien diferente del PAN.
“Ahora resulta que a los precandidatos nos quieren abajo de la cama. No quieren que nos vean en ningún lado. Me parece que están profundamente equivocados. Que ni siquiera son consistentes con lo que dice la ley, y ojalá reflexionen y ojalá cambien su punto de vista”, dijo Ernesto Cordero.
Y sí que era una vergüenza.
Cualquiera que conozca la historia del partido albiazul coincidirá con la opinión de Cordero de que el comunicado “mordaza”, sacado a última hora, era una vergüenza.
Venía a poner fin a una vieja tradición. Los blanquiazules no solían rehuir a los debates. Ni con sus adversarios políticos, ni entre ellos.
“¿Qué pensarían los viejos panistas, los demócratas panistas que participaban en aquellas convenciones del PAN donde (había) debates muy intensos, donde había contrastes muy profundos?”, preguntó Ernesto Cordero al empezar el debate que terminó siendo entrevista.
No hubo réplica, ni mucho menos contrarréplica.
Y quién podría contradecir a Cordero cuando dijo: “La democracia está sustentada en la posibilidad de que quien va a elegir a alguien para un cargo de elección popular, lo conozca.
“Quiero decirte, Carmen, que estoy aquí porque estoy absolutamente convencido que la ley permite que haya debates, que haya encuentros, que haya foro, que haya oportunidad de que los electores, en este caso de la militancia de Acción Nacional, nos conozcan.
"Creo que las declaraciones del presidente del IFE y de algunos consejeros son muy claras: no hay ninguna duda de que, si no hay ninguna retribución económica de por medio, si no hay pago, si es un debate en donde nos invitan de cortesía, podemos y debemos de asistir".
Cuestionado por Carmen Aristegui sobre las razones de la ausencia de Josefina Vázquez Mota, Cordero precisó: “Me parece que si no estamos los tres, no creo que sea por la resolución de la Comisión Nacional de Elecciones.
“Sí me parece (en cambio) que Josefina evade el debate, no le gusta debatir, no se siente cómoda debatiendo. Y, la verdad, busca absolutamente cualquier pretexto para no presentarse como debe hacerse en democracia”.
La ausencia de Josefina le daba la razón.
LO QUE JOSEFINA QUISO DECIR
Una vez concluida la participación de Ernesto Cordero, Carmen Aristegui tomó las llamadas de los representantes de Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.
Humberto Aguilar Coronado podía explicar la ausencia de Creel, quien, desde el principio, puso como condición que concurrieran los tres precandidatos.
Ciertamente, para los representantes de Vázquez Mota, era más complicado justificar la ausencia de la precandidata.
¿Qué podía decir Juan Marcos Gutiérrez, el vocero oficial de Josefina Vázquez Mota?
“Josefina ha debatido, y va a debatir dentro del marco de las normas que dicte la autoridad interna del partido, que en este caso es la Comisión Nacional de Elecciones.
“Creo que hay una premisa falsa (al) pretender que el candidato Cordero se base en la opinión individual de consejeros del IFE, e incluso de algún magistrado del Trife cuando, siguiendo el principio de legalidad (Ernesto Cordero), debiera saber perfectamente que estos órganos sólo se pronuncian en sus plenos o en sus comisiones”.
El vocero se metía en problemas a medida que hablaba. Daba la impresión de que no era un experto en derecho.
El principio de legalidad al que aludió no se refiere a la forma en que los órganos colegiados resuelven los asuntos, sino a una cuestión muy simple: lo que “la ley no prohíbe les está permitido a los particulares, en tanto que las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les permite”.
Pero el vocero oficial de Vázquez Mota no paró ahí, y se adentró en las honduras.
“La mejor tradición del PAN, más que debatir, es el Estado de derecho, y el Estado de derecho comienza en casa, y hay que respetar las normas y los órganos del partido, y si no se está de acuerdo, incluso utilizar los recursos legales que se tengan al alcance.
“Esas actitudes de cierta prepotencia, de decir ‘yo soy quien sabe e interpreta la ley’, no abonan en la actitud de lo que la ciudadanía y los panistas esperan”, advirtió Juan Marcos Gutiérrez.
Seguramente, nunca se dio cuenta de la huelga de hambre a la que acudió don Luis H. Álvarez para protestar por un asunto electoral. Y tampoco se enteró del plantón del Maquío.
Y mucho menos de la insistencia de Vicente Fox para debatir “hoy, hoy, hoy”, frase que se quedó para la historia.
No se trata de “debatir por debatir”, dijo el vocero de la precandidata Vázquez Mota, y acusó a Cordero de “mandar al diablo las instituciones”.
¿POR QUÉ GANÓ CORDERO?
Más allá de que se esté de acuerdo o no con las respuestas de Ernesto Cordero a su interlocutora, lo cierto es que en los primeros cinco minutos, ganó “el debate”, y no sólo por default.
También ganó porque explicó, con absoluta claridad, que estaba ahí porque la ley no le prohibía debatir.
Se atrevió a contradecir las exégesis evidentemente interesadas de la Cámara de la Industria de Radio y Televisión.
Simplemente, asumió el riesgo y los costos de ejercer una libertad a la que tenía derecho.
Y ese mismo día, el IFE le dio la razón.
En un comunicado fechado el 24 de enero, el Instituto Federal Electoral informó:
“Los debates electorales son una de las principales adquisiciones democráticas de México y uno de los vehículos más importantes para la formación de la opinión y juicio de los ciudadanos. En ese sentido, son un componente indispensable e irrenunciable de todo el proceso electoral.
“Ni la Constitución ni la Ley Electoral prohíben, en modo alguno, la realización de debates. Por el contrario: el artículo 70 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) los hizo obligatorios para los candidatos a la Presidencia de la República. El IFE los organizará y los difundirá por todos los medios, inclusive, podrá promover, en su caso, la celebración de otros debates para la elección de Senadores y Diputados.
“Además, la ley no es limitativa: pueden y deben celebrarse los debates que los medios de comunicación consideren pertinentes y oportunos, para los cargos, el nivel, las precandidaturas y las candidaturas que sean necesarios”.
EL PRETEXTO DE LOS DONATIVOS
¿Cómo rebatir los argumentos de los consejeros del IFE, quienes, en su sesión del miércoles 25, ratificaron que la ley no prohíbe la libertad de debatir?
¿Aceptaría Vázquez Mota acudir al programa de radio al que previamente había dicho que sí, siempre y cuando estuviera clarificado que no violaría ningún precepto legal?
La respuesta la dio el jueves 26 por la mañana José Espina, el presidente de la Comisión Nacional de Elecciones del PAN.
Era necesario esperar a que el IFE le contestara al PAN si un debate como el que proponía Aristegui no podría ser interpretado como una donación en especie.
“Si no podría caerse en la interpretación de que aun no habiendo un pago en dinero por la adquisición de ese tiempo, sí pudiese ser considerado como donativo en especie", dijo José Espina.
Es obvio que el PAN quiere blindar –vaya usted a saber por qué– a quien las encuestas señalan como virtual ganadora de la contienda interna del albiazul.
Sin embargo, no está de más recordar los efectos que causó en el electorado el necio “hoy, hoy, hoy” de Vicente Fox ante la postura de Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida, quienes se negaban a debatir.
A partir de ese día, empezó a ganar Fox.



Enviar un comentario