Es lo que ocurre en Torreón, Ciudad Juárez, Monterrey, Nuevo Laredo, Reynosa y muchas ciudades más en el país.
Aunque pareciera que se ha perdido la capacidad de asombro, cada vez más mexicanos son víctimas del miedo. Y no sólo temen a la delincuencia organizada, sino también a la incapacidad y complicidad del gobierno.



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