EL DOCUMENTAL Y SU ÉXITO

 

El sábado 3 de marzo, la organización estadounidense Invisible Children lanzó una campaña mediática con un único objetivo: detener a Joseph Kony, líder del LRA (Lord's Resistance Army o Ejército de Resistencia del Señor), un grupo terrorista cristiano fundado en 1987 que pretendía establecer un régimen teocrático cristiano.

 

Con ese proyecto en mente, el autoproclamado médium espiritual inició un combate frontal contra el régimen de Uganda, liderado desde entonces por su actual presidente, Yoweri Museveni, quien no es mencionado en el documental.

 

Como parte de esta guerra civil, el LRA secuestró a alrededor de 30 mil niños para convertirlos en soldados o esclavos sexuales. Sin embargo, lo que no cuenta el documental es que el ejército oficial también reclutó a unos 3 mil niños en los 80.

 

Este documental de media hora de duración, pieza clave de la campaña mediática, fue realizado por tres jóvenes: Bobby Bailey, Laren Poole y Jason Russell, los fundadores de Invisible Children.

 

Según el sitio de tecnología Mashable, el video alcanzó 100 millones de visitas en YouTube en sólo seis días, convirtiéndose así en el video viral más visto en la historia de Internet.

 

Y es que el hashtag #StopKony apareció en más de 10 millones de tweets en las primeras horas de difusión, lo que ayudó a acelerar su propagación.

 

Una de las razones del éxito del video reside en los tweets publicados por famosos que tienen millones de seguidores, como el cantante Justin Bieber, la presentadora Oprah Winfrey y la modelo y empresaria Kim Kardashian.

 

Las demás razones se encuentran en el propio documental. Según Delia Rodríguez, una bloguera de El País, "el video de Kony está construido para activar cada resorte que hace saltar lo viral y que nos lo pasemos los unos a los otros".

 

Es fácil identificar los engranes del mecanismo que aceleró la difusión del documental: plantea una lucha entre el bien y el mal, cuenta la historia de lo particular a lo general, presenta muchos niños en situación de pobreza, emplea el lenguaje audiovisual típico del reality show y una narrativa moderna, insta al espectador a compartir el video, recurre a imágenes de multitudes eufóricas, apela directamente a las emociones, copia el lenguaje electoral de la campaña de Barack Obama y también el de las guerrillas, utiliza el argumento de la autoridad, cuenta con la presencia de personajes famosos, explica el problema de forma sencilla para que los niños lo entiendan, vende productos que son promotores de la campaña y envanece al receptor haciéndole creer que puede cambiar una situación crítica transmitiendo un mensaje simple, claro y sin complicaciones, tan básico como “El bueno, el malo y el feo”.

 

LA SITUACIÓN DE UGANDA HOY

 

Michael Wilkerson, periodista independiente que vive en Uganda, escribió en Foreign Policy que aunque las disminuidas fuerzas del LRA siguen causando estragos y no son fáciles de atrapar, el norte de Uganda ha tenido una tremenda recuperación y una paz relativa en los últimos seis años.

 

Este periodista, graduado de la Universidad de Stanford en 2009 y con un doctorado en Ciencia Política, asegura que el propio Joseph Kony ordenó el alto al fuego el 4 de agosto de 2006. Desde entonces, ha habido ataques esporádicos del LRA, aunque con

recrudecimientos en 2009 y 2010.

 

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