Sus votaciones a nivel nacional marcan récords…
El desencanto de 10 años de panismo en la Presidencia los convierte en la oposición más apetecible para un electorado que parece convencido de que todo tiempo priista fue mejor…
Tienen en sus filas no sólo al candidato más conocido y mediatizado, sino el que en todas las encuestas muestra la mayor intención de voto…
Dominan las agendas política y económica en el Senado y la Cámara de Diputados, son el factor de la gobernabilidad…
Sus dirigentes camerales tienen una más sofisticada y articulada relación con los poderes fácticos, desde empresarios y sindicatos, hasta medios de comunicación…
Su nuevo liderazgo revitalizó con triunfos las amargas derrotas frente a las alianzas en 2010…
Y el sindicato nacional de maestros, la maquinaria electoral más eficiente, vuelve a sus filas después de seis años de operar a favor de sus alianzas con el actual partido en el poder…
No hay duda de que el PRI vive su mejor momento desde que el 2 de julio del 2000 perdió la Presidencia de la República.
Casi todas las encuestas apuntan hoy a que su regreso a Los Pinos es inevitable y que sólo una alianza entre sus opositores lo podría contener.
Y a pesar de todo, nadie puede cantar victoria.
Sobre todo después de la dolorosa experiencia política de 2006, en la que el tricolor descendió abruptamente del primero al tercer lugar en los votos efectivos.
Sobre todo cuando en 2011 se están dando las condiciones para replicar algunos de los escenarios que hundieron al tricolor en su peor derrota histórica, la de 2006.
Asistimos pues a un déjà vu político. A esa sensación de que lo que hoy se vive, ya lo vimos antes.
A una reedición de aquel viejo proverbio de que “del plato a la boca, se cae la sopa”. ¿Habrá aprendido el PRI de sus fracturas pasadas? Analicemos.
ESCENARIOS ESPEJO
En 2005, el precandidato favorito era el gobernador del Estado de México, Arturo Montiel…
En 2011, el precandidato favorito es el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto…
En 2005, el segundo favorito era el líder del Senado, Enrique Jackson…
En 2011, el segundo favorito es el líder del Senado, Manlio Fabio Beltrones…
En 2005, el tercero en discordia era el presidente nacional del PRI, Roberto Madrazo…
En 2011, el tercero en discordia es el presidente nacional del PRI, Humberto Moreira…
Pareciera que vivimos una vez más los mismos escenarios de 2005, cuando el PRI se disputaba codo a codo con el PRD de Andrés Manuel López Obrador las preferencias un año antes de la elección presidencial.
Cuestión de recordar que el entonces gobernador del Estado de México era el “darling” de Televisa, y que a fuerza de spots, se convirtió en el puntero tricolor en el juego de las precandidaturas.
Desde el Senado, Enrique Jackson no daba su brazo a torcer, y aunque sabía que sus posibilidades eran limitadas en las encuestas, apostaba fuerte buscando una negociación que le garantizara la coordinación de la campaña primero y la Secretaría de Gobernación después.
Y desde la Presidencia Nacional del PRI, Roberto Madrazo, quien decía estar fuera de la jugada para no ser “juez y parte”, terminaba incluyéndose en la agenda conforme se iban debilitando los liderazgos de los punteros.
Sucedió entonces que la estrella de Arturo Montiel se apagó. Los esqueletos que salieron del clóset del puntero del Grupo Atlacomulco lo colocaron contra la pared.
Sus exhibiciones públicas con Maude Versini, sus excesos personales en la compra de casas y terrenos, lo mismo en México que en el extranjero, opacaron en pocas semanas el brillo que había conseguido a fuerza de spots.


