Se esperaba que el informe preliminar de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre lo ocurrido en la Autopista del Sol el pasado 12 de diciembre pusiera en claro quién o quienes fueron los responsables de los asesinatos de los estudiantes normalistas de Guerrero.

 

Pero al menos en sus doce conclusiones, dicho informe culpa a todas las policías que intervinieron, pero no responsabiliza a nadie.

 

Sin embargo, en una entrevista que el presidente de la CNDH, Raúl Plasencia, concedió a la periodista Carmen Aristegui sostuvo que: “en el caso de los dos estudiantes que perdieron la vida tenemos evidencias muy claras en el sentido que los disparos proceden precisamente de poniente a oriente, justo en el lugar en donde se encontraban los policías ministeriales y preventivos del Estado de Guerrero.

 

“Esa es la trayectoria de los disparos. No pudimos identificar plenamente quién fue el que disparó porque no teníamos la ojiva y la ojiva es el medio de contraste para poder corroborar de qué arma salió el impacto.

 

“Sin embargo, sí es muy claro que hubo varios impactos hacia esa dirección. Uno que dio en un tráiler. Otro más en un muro de contención que divide el camino de sur a norte de la autopista y dos más que dieron precisamente uno en el parietal izquierdo de un estudiante y otro más en el cuello del lado izquierdo del otro estudiante y que corresponden a las trayectorias precisamente del lugar en donde se ubicaban estos agentes”.

 

Por su parte, el ex procurador de Justicia de Guerrero, Alberto López Rosas, acudió con la periodista para refutar, no sólo con dichos, sino con evidencias, lo expresado por el presidente de la CNDH.

 

Y ante la periodista reiteró lo que ha sostenido siempre: que los responsables de los asesinatos de los estudiantes fueron presuntamente policías federales.

 

¿Cuáles son estas evidencias?

 

Primera: Los orificios del muro de contención corresponden a orificios antiguos.

Con la exhibición de un video demostró que los orificios a los que se refiere el presidente de la CNDH son anteriores a la balacera contra los estudiantes.

 

"Estos orificios son antiguos... todavía no se dan los hechos de ataque frontal a los manifestantes y estos dos orificios ya se encuentran ahí ubicados como podrás ver”, dijo el ex procurador al tiempo que se exhibía el video que acreditaba la veracidad de su afirmación.

 

Segunda: El orificio del tráiler no fue producto de un balazo.

 

Según él y con base a los peritajes, el supuesto impacto de bala al que se refirió el presidente de la CNDH corresponde a una pedrada. Sostuvo que de haber sido una bala la que hubiera penetrado al tráiler hubiera salido por la otra ventana.

 

Tercera: Los videos acreditan que los propios manifestantes señalan hacia el lugar de donde provino la agresión, que era donde se encontraban los policías federales.

 

“Vemos que algunas agresiones inclusive de los propios manifestantes están señalando el lugar de donde provino la agresión”, dijo el ex procurador al momento que se congelaban las imágenes que demostraban también su aseveración.

 

Cuarta: Los que iban armados y dispararon eran los policías federales.

 

El video demuestra cómo los policías federales van armados. Son los primeros en llegar al lugar donde yace el cadáver del estudiante. Persiguen a los estudiantes.

 

Quinta: El retroceso de la Policía Federal.

 

López Rosas también exhibió claramente cómo después del asesinato de los estudiantes, los policías federales regresan a sus posiciones, protegidos además por una cortina de humo causada por una granada que la propia policía federal lanzó.