Las elecciones internas del PAN están inmersas en un ambiente de incertidumbre y sospechas.
Se presagia que este domingo 5 de febrero habrá un sinnúmero de marrullerías electorales. Tantas, que la precandidata Josefina Vázquez Mota decidió formar un grupo de defensa del voto.
En todos los bandos hay tensión. Coraje. Odios irreconciliables. Y sed de venganza.
Y aunque Josefina Vázquez Mota pregone a los cuatro vientos que “este arroz ya se coció”, sus adversarios Ernesto Cordero y Santiago Creel aseguran que todavía está por verse quién será el ganador.
Dicen que no importa que la precandidata panista supere por más de 20 puntos a sus rivales en todas las encuestas. Que habrá sorpresas el 5 de febrero.
Y si Cordero y Creel tienen razón, habría que preguntarse: ¿por qué solamente en el PAN no sirven las encuestas de opinión como un claro indicador de quién podría ganar la contienda, sobre todo cuando las brechas son tan grandes?
¿Por qué, si los blanquiazules se dicen demócratas, Vázquez Mota anunció la creación de un grupo de defensa del voto?
¿Qué factores podrían pesar para que, de último momento, se revirtiera en los hechos lo que hasta ahora apuntan la mayoría de las encuestas?
Analicemos
LAS ENCUESTAS NO VOTAN
Aquí, como en cualquier lugar del mundo, está probado que las encuestas, si son bien hechas, son una herramienta efectiva para hacer investigaciones de mercado.
A través de ellas, se puede saber qué producto prefieren los consumidores, las razones de esa preferencia y hasta el precio que estarían dispuestos a pagar.
No importa si se trata de una pasta de dientes, un detergente… o un candidato presidencial.
Sin embargo, los resultados serán válidos siempre y cuando se cumplan, por lo menos, dos requisitos: que la muestra sea representativa del universo y que la opinión de los entrevistados, así como su decisión a la hora de comprar, no se vean afectadas por vicios ocultos que violenten su voluntad.
Si se analiza la relativa inoperancia de estos dos factores, es posible entender por qué los resultados de las encuestas no siempre coinciden con los resultados de las elecciones internas del PAN.
La evidencia así lo demuestra. Ya pasó en 2005.
Un mes antes de que se llevara a cabo la primera ronda de las elecciones internas del albiazul, las encuestas señalaban a Santiago Creel como favorito para ganar la candidatura presidencial.
Pero el día de la votación, el favorito perdió. Y eso que aparentemente tenía todo a su favor.
No sólo era el candidato del presidente Vicente Fox, sino que las encuestas indicaban que también era el preferido de los electores.
Cuando faltaba un mes para los comicios internos, los números indicaban que, para 55 por ciento de los entrevistados, Santiago Creel debía ser el candidato del PAN, en tanto que Felipe Calderón apenas alcanzaba 30 por ciento de la intención de voto.
Sin embargo, en la primera ronda de votaciones (en 2005, la elección del candidato se decidió en tres etapas regionales), Felipe Calderón resultó ganador con 45 por ciento de los votos. En tanto, Santiago Creel sólo alcanzo 36 por ciento.
El más publicitado por la televisión, el más popular, el más famoso, el más importante, perdió.
¿Qué pasó?
Ni la muestra que sirvió de base para las encuestas era representativa, ni los electores acudieron a votar en un ambiente de libertad.
Por lo que respecta a la muestra, el padrón panista no era confiable ni para los propios panistas.
Y es que si bien el PAN había mantenido cerrada la puerta al ingreso de nuevos militantes activos, no sucedió lo mismo en la incorporación de adherentes y simpatizantes, que también votaban.
En este último segmento se afiliaron adherentes por carretonadas. ¿Cuántos eran?
El padrón del PAN ya desde entonces era un caos, de tal suerte que resultaba complicado conformar una muestra.
Por eso, mientras las encuestas que se levantaban con base en una muestra construida en un fangoso padrón daban por ganador a Creel, los resultados a la hora de votar fueron muy diferentes.
El voto corporativo panista que controlaba el poder fue insuficiente para apoyar al candidato oficial del presidente de la República.
En cambio, el panismo libre todavía era mayoría. Además, los militantes de esta tendencia estaban molestos con Fox y con su delfín Creel, aunque no se atrevían a decirlo abiertamente.
¿Cómo soportar seis años más de foxismo a través de Creel? ¿Cómo soportar el protagonismo de la señora Marta y su ambición de dinero y poder seis años más?
Aunque la mayoría de los panistas optaron por Felipe Calderón, los electores corporativos que ya existían en el PAN contribuyeron para que Creel no saliera aplastado.
LA INVOLUCIÓN DEL PAN
A partir de 2006, se dieron fuertes luchas al interior del PAN.
En cuanto tomó posesión como presidente de la República, Felipe Calderón inició su lucha contra lo que había quedado del foxismo en las estructuras del PAN.
Hizo que Manuel Espino renunciara prematuramente a la dirigencia nacional. Y lo sustituyó con Germán Martínez.
El padrón de electores panistas siguió creciendo cuando Acción Nacional empezó a engrosar sus filas con los pobres y necesitados beneficiarios del programa Oportunidades y de otros planes de ayuda al campo.
Se utilizaban los instrumentos y programas del Estado para integrar grandes ejércitos que sirvieran para hacer manifestaciones de apoyo y también para aumentar los votos.
Si en 2005, el padrón de electores estaba integrado por 1.2 millones de militantes, hoy se estima que tiene 1.7 millones de personas.
En seis años, el padrón creció más de 40 por ciento, con el ingrediente adicional de que la mayoría de los nuevos adherentes fueron incorporados corporativamente por las estructuras de poder gubernamentales del PAN, compuestas por gobernadores, alcaldes, delegados federales y funcionarios del partido.
En menos de seis años, el partido blanquiazul empezó a parecerse al viejo PRI.
Para 2009, los candidatos ya no eran elegidos democráticamente: o eran impuestos desde el centro por dedazo, o eran elegidos de manera corporativa.
Obviamente, los candidatos electos de esta manera fracasaron cuando se enfrentaron a los priistas.
Fernando Elizondo perdió en Nuevo León. Alejandro Zapata fue derrotado en San Luis Potosí. Y Manuel González perdió Querétaro.
El presidente Felipe Calderón perdió las elecciones federales, y el corredor azul se transformó en tricolor en el Estado de México.
Había ganado el corporativismo. Los panistas se perdieron, y perdieron su partido.
Si Santiago Creel hubiera competido en 2005 en las condiciones actuales, sin duda habría ganado frente a Felipe Calderón.
Además de ser el candidato oficial, las encuestas “hacia afuera” le favorecían.
Hoy, la situación es al revés.
El candidato oficial es Ernesto Cordero –aunque él insista en negarlo–, mientras que Josefina Vázquez Mota es la favorita hacia fuera.
¿Y Santiago Creel? Al inicio de la contienda era el favorito en las encuestas, pero se desplomó en cuanto intentó mostrarse nuevamente como el “candidato oficial”… del ex presidente Fox.
Sí, Josefina es la puntera en las encuestas. Pero las encuestas no votan.
EL PESO DEL ACARREO
A pesar de la popularidad de Josefina Vázquez Mota en las encuestas, lo que contará al final será la capacidad de movilización territorial. Es decir, puede ganar quien tenga más capacidad para llevar gente a votar.
Es muy probable que veamos camionetas, autobuses y taxis transportando a las huestes de la necesidad.
Sobre todo en estados como Guanajuato, Sonora, Estado de México, Puebla, Jalisco y Sinaloa.
En un país de enormes desigualdades, gana quien tiene más recursos y capacidad para llevar a los pobres a votar.
Una despensa, una concesión de taxi, un permiso para tener un puesto, un apoyo de Procampo, la incorporación al padrón de Oportunidades, una beca, y hasta una lámina o un costal de cemento son el mejor argumento para convertir la necesidad en un voto.
LOS GANADORES DE LOS DEBATES
Otro factor que agrega incertidumbre a lo que sucederá este domingo 5 de febrero es lo que pasó en el último debate.
Sin duda, los debates transmitidos por televisión cuentan, y hasta pueden ser determinantes en una elección.
Un minuto es suficiente para causar estragos en la popularidad de un candidato.
Como le sucedió a Felipe Calderón cuando Andrés Manuel López Obrador exhibió el caso de su cuñado Diego Hildebrando Zavala.
Manuel Espino cuenta en uno de sus libros cómo se desplomó Calderón por la denuncia de corrupción que hizo el perredista.
Entonces, el líder nacional panista no tuvo más remedio que salir a buscar el respaldo de varios gobernadores priistas que estaban contra Roberto Madrazo para que movilizaran sus huestes a favor de Calderón el día de la elección.
Espino tuvo éxito. Y Felipe Calderón fue presidente.
También está el caso de “El Jefe” Diego, quien tuvo que desaparecer casi tres semanas de la campaña presidencial porque había hecho polvo a Ernesto Zedillo durante uno de los debates presidenciales.
Y qué decir de la derrota de Francisco Labastida, la cual se debió, en buena medida, a aquel debate en el que se quejó de que Vicente Fox le decía “mariquita, la vestida y mandilón”.
Dígase lo que se diga, aun en los insípidos debates organizados por el PAN, muchos vieron el mal desempeño de Josefina Vázquez Mota. Sobre todo en el último, el del 31 de enero.
La precandidata no sólo parecía estar ausente, sino que fue obvia su falta de imaginación y capacidad para responder a los señalamientos y críticas de Santiago Creel y Ernesto Cordero.
Creel la acusó de no haber incluido a panistas en su gestión como secretaria de Estado. Ante ello, Vázquez Mota simplemente no supo qué decir.
Pudo haberse defendido arguyendo, por ejemplo, que el nombramiento de los subsecretarios y del oficial mayor de la secretaría era y sigue siendo una atribución del presidente de la República.
Y su reacción fue peor cuando Cordero la acusó de no cumplir sus responsabilidades como legisladora en la Cámara de Diputados.
Según lo expuesto por Ernesto Cordero, Vázquez Mota sólo participó en 6 por ciento de las votaciones. Casi una tercera parte de las intervenciones de Jorge Kawaghi, el famoso diputado ausente.
La respuesta de Josefina fue deplorable. Argumentó que el presidente Felipe Calderón la había felicitado por su desempeño en la Cámara.
Cordero replicó diciendo que Calderón era un hombre generoso que no regateaba elogios a sus subordinados.
Pero, ¿es obligación de un coordinador de bancada o de un diputado complacer al presidente de la República?
¿Que los panistas no se burlaron durante años de la “roqueseñal” del diputado Humberto Roque Villanueva cuando se aprobó el aumento del IVA de 10 a 15 por ciento?
Pero Josefina Vázquez Mota no sólo perdió en el debate. También salió mal librada en sus apariciones posteriores.
No supo qué contestar cuando la periodista Carmen Aristegui le preguntó sobre su posición personal con respecto a los monopolios en la industria de las telecomunicaciones.
La precandidata esquivó el tema una y otra vez. Además, nuevamente le dio vueltas a la invitación que se le hacía por enésima vez para participar en un debate organizado por Aristegui.
Resulta complicado imaginar lo que tendría que decir Ernesto Cordero para explicar su triunfo, si es que llega a suceder. Sobre todo, porque en las encuestas no ha logrado salir del tercer lugar.
Sin embargo, Josefina Vázquez Mota, con su actitud y desempeño en los debates, puede estar dando a sus adversarios los mejores argumentos para justificar la “imposible” victoria.
DE LOS BUENOS MODALES AL LENGUAJE DE ‘PATÁN’
Todo puede suceder en esta elección del PAN.
Y es que si Manuel Gómez Morín escuchara la grabación de las conversaciones telefónicas de Josefina, se volvería a morir.
Por un lado, la difusión de la intervención ilegal de los teléfonos de la precandidata del PAN es un hecho tan delictuoso como escandaloso.
Hasta ahora, las sospechas apuntan a Ernesto Cordero, no sólo por ser el candidato oficial, sino también por su amistad personal con el secretario de Seguridad Pública
Genaro García Luna y con el secretario de Gobernación Alejandro Poiré.
Se trata de los responsables de las dos instancias más importantes del espionaje en este país.
Haya sido o no el autor de la maquinación contra Josefina, es un hecho que Cordero es el principal beneficiado.
Y es que la señora que todo mundo conoce por sus buenos modales, no es la misma que se escucha en la grabación. Josefina Vázquez Mota parece haberse transformado.
“Es un patán”, dijo al referirse al delfín de Calderón. No la habíamos oído encolerizada.
No la habíamos oído tal y como es. Dio muestras de desesperación e intolerancia.
No es la Josefina del cuento de hadas que sólo habla por teléfono con sus hijas para ver si ya hicieron la tarea o si se les quitó el dolor de cabeza.
Si no fue Ernesto Cordero el autor de esta grabación, entonces habría que preguntarle a Manuel Espino, para que nos platique quién dio la orden de espiarlo cuando era el presidente del PAN.
LA SEGUNDA VUELTA DEL ‘HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO’
No faltan quienes aseguran que si Josefina Vázquez Mota no gana en la primera vuelta, seguramente perderá en la segunda frente a Ernesto Cordero.
¿Por qué excluir a Santiago Creel si está en segundo lugar en las preferencias?
Quienes sostienen esa tesis argumentan que Ernesto Cordero tiene la estructura del poder
a su favor, mientras que Santiago Creel carece de ella.
Si eso es cierto, es un motivo más que suficiente para anular la elección desde ahora, por inequitativa.
Pero, si no, ¿por qué Creel quedaría fuera en la primera vuelta? ¿Por qué Cordero habría de derrotar a Josefina en la segunda?
Pero si el desplazado en la primera vuelta fuera Cordero, ¿no sería más lógico pensar que los partidarios de Creel votarían por Josefina en lugar de hacerlo por Cordero?
Muchos están de acuerdo en que si no gana Ernesto Cordero, habrá perdido Felipe Calderón. Pero si triunfa, el ex secretario de Hacienda podría justificar ampliamente su
victoria.
Sólo tendría que decir al final del proceso: “Fue una contienda polémica y reñida. Pero, al final, lo que cuenta, como dicen en mi pueblo, es que ‘haiga sido como haiga sido’, yo gané. Todo se lo debo a mi manager”.
¿O no?
CONFLICTO POSTELECTORAL EN PUERTA
Los ánimos están calientes en el PAN. Y podrían ponerse como agua para chocolate el próximo 5 de febrero.
Desde el martes 31 de enero parece haber un plan para provocar el estallido de una crisis al interior del albiazul.
Y es que Juan Ignacio Zavala, cuñado del presidente Calderón y coordinador de la campaña de Ernesto Cordero, le echó más leña al fuego.
El jueves 2 de febrero, en el programa de radio de Joaquín López-Dóriga, donde debatieron los coordinadores de campaña de los tres precandidatos panistas, Zavala se dedicó a burlarse de Josefina Vázquez Mota.
Casualidad o no, casi una hora después de que terminó el programa, se dio a conocer un comunicado en el que se informaba que varios funcionarios del equipo de Vázquez Mota se habían apersonado en las oficinas del CEN panista para interponer una queja con respecto a diversos actos cometidos por simpatizantes de Cordero y que bien pudieran corresponder a conductas tipificadas como delitos electorales.
“Son tres denuncias”, declaró a los medios Juan Marcos Gutiérrez, el vocero oficial de Josefina.
“Vamos a resumir: caso Sonora y dos asuntos en Puebla. Por otro lado, quiero decir que en el número 01 800 ya han caído más de siete denuncias, y las estamos analizando, pasándolas por el filtro jurídico y, bueno, estamos manifestando esta preocupación y haciendo un llamado a la legalidad, un llamado para que todos los panistas tengan una actuación apegada a derecho, y volvemos hacer el llamado a los panistas a que voten en libertad”.
Más tarde, los medios informativos reportaron que el coordinador de la campaña de
Ernesto Cordero en Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo de Miguel Ángel Yunes Linares, había sufrido un atentado del que salió ileso.
Aunque es muy probable que el hecho sucedido en Veracruz no esté vinculado a la contienda interna del PAN, es preocupante.
El ambiente es ríspido y tenso.
¿Qué sucederá el domingo por la noche en el PAN, cuando se den a conocer los resultados preliminares de la contienda?
¿Habrá conflicto postelectoral en el PAN?
Reporte #264 - Las inciertas elecciones del PAN
Las inciertas elecciones del PAN
Para las elecciones internas del albiazul este domingo, se presagian un sinnúmero de marrullerías electorales.
Por Félix Arredondo
02/02/2012 -
2 comentarios
Categoría: Actualidad



Comentarios(2)
que bueno Y QUEDARA EL IMBECIL Y SERVIL CORDER0 , ASI SERIA UN OPONENTE MENOS PARA NUESTRO GALLO LOPZ OBRADOR, JVM Y CREEL TAMPOCO SIRVEN PARA NADA, SOLO SON UNA SIMULACION, DE LA ,DIZKE DEMOCRACIA PANISTA,
Pienso que si Cordero es el candidato del PAN, Peña Nieto va a brindar con López Obrador y Marcelo celebrando la debilidad del oponente.
Ernesto o ni siquiera tiene facha de presidente…..Ya lo dijo el filosofo CAGANCHO…”para ser torero lo que primero necesitas es parecerlo”
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