Las deudas de los estados en México son una bomba de tiempo… sobre todo cuando se acercan elecciones sexenales y está a la vuelta de la esquina la sucesión presidencial.

El hecho fue puesto en evidencia en los últimos días, cuando la Secretaría de Hacienda dio a conocer el enorme crecimiento de los adeudos estatales, que tan sólo de 2008 a 2010 se elevaron más de 60 por ciento.

Pasaron de 203 mil millones de pesos en 2008 a 315 mil millones de pesos en 2010.

Y esa voz de alerta está muy bien. Nadie en su sano juicio desea estados endeudados.

Pero sepultado el presidencialismo, se terminó heredando un poder casi absoluto sobre los dineros públicos a los gobernadores, que hicieron de sus soberanías pequeños virreinatos.

Sin embargo, lejos de difundir un reporte transparente e imparcial, generalizado, la dependencia de Ernesto Cordero sesgó la información. Mostró el colmillo político.

Y la secretaría en la que despacha el precandidato presidencial favorito para pelear por Los Pinos, enfocó sus baterías a exhibir el crecimiento de la deuda de Coahuila, el estado que hasta hace unos meses gobernaba Humberto Moreira, ahora presidente nacional del PRI.

Sí, el partido que lidera en todas las encuestas las preferencias electorales para el 2012.

Nada habría despertado las sospechas, de no ser porque Juan Molinar Horcasitas, el ex secretario de Comunicaciones y Transportes que ahora despacha en el CEN del PAN como secretario de Acción de Gobierno, utilizó la información difundida por Hacienda para validar una posición política.

Porque si nos remitimos a la información oficial difundida por Hacienda, Coahuila no es el estado más endeudado. Hay otros que merecen que se les ponga la lupa más cerca.

Y es que el sesgo que la dependencia del precandidato panista Ernesto Cordero dio a la apertura de los archivos de las deudas estatales reflejaba un efecto parcial sobre Coahuila.

Es innegable que, como gobernador, Humberto Moreira elevó sustantivamente la deuda, que pasó de 196 millones de pesos cuando asumió el cargo, a 8 mil 267 millones en 2010. Es la cifra oficialmente revelada por Hacienda.

Sin embargo, los más de 6 mil 436 millones de pesos de deuda que asumió Coahuila al cierre de 2010 no son los créditos más elevados contraídos por los estados.

De 2008 a 2010, según los reportes de Hacienda, el Nuevo León de Natividad González Parás elevó su deuda en 16 mil 12 millones de pesos. Pasó de 17 mil 959 millones de pesos a 33 mil 971 millones de pesos.

En esos mismos dos años, el Veracruz de Fidel Herrera contrajo adeudos reportados por Hacienda que suman 12 mil 330 millones de pesos. Sus créditos se elevaron de 9 mil 170 millones de pesos a 21 mil 500 millones.

Y el Quintana Roo de Félix González Canto elevó su deuda en 7 mil 276 millones de pesos al pasar de 2 mil 756 millones en 2008 a 10 mil 69 millones de pesos en 2010.

Conocido lo anterior en el mismo reporte de Hacienda, y considerando que tanto Nuevo León, como Veracruz y Quintana Roo –todos gobernados por priistas– contrajeron más deuda que Coahuila…, ¿por qué enfocar los ataques contra la entidad que gobernó el ahora presidente del PRI? Analicemos.

CÓMO MEDIR, DE VERDAD, LAS DEUDAS ESTATALES

Un hombre debe al banco 100 mil pesos y otro le debe un millón de pesos… ¿quién es más solvente?

La respuesta es muy simple. Depende de la capacidad de pago.

Si el hombre que debe 100 mil pesos gana 10 mil pesos al mes, tendría que usar 10 meses de su salario completo para liquidar su adeudo.

Si el hombre que debe un millón de pesos gana 250 mil pesos al mes, tendría que aportar cuatro meses de su salario completo para quedar sin deudas.

La conclusión es clara. No necesariamente el que más debe es el más insolvente. Y lo mismo sucede con los municipios, los estados o los países.

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