Hacia finales de 2010, alguien convenció a Elba Esther Gordillo de que en el gobierno de Felipe Calderón se gestaba una conspiración en su contra para quitarle el control del sindicato de maestros.

Y ese alguien ubicaba su epicentro en tres personajes del gobierno calderonista: Miguel Ángel Yunes, el director del ISSSTE que acababa de perder la elección de gobernador en Veracruz; Fernando Gómez Mont, entonces secretario de Gobernación, y Guillermo Valdez, titular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Enojada, La Maestra pidió hablar con el presidente Felipe Calderón. Y en persona le recriminó lo que consideraba una ingratitud después de lo que ella, sus gobernadores del Tucom y el sindicato de maestros habían hecho por él.

El presidente le aclaró que por parte de su administración no existía complot alguno, pero le cuestionó sus alianzas con el PRI, en particular con Enrique Peña Nieto.

La Maestra pintó su raya. Le dijo a Felipe Calderón que la relación con su gobierno estaba fincada en la elección que pasó, la de 2006, pero no en la que viene, la de 2012.

Le dejó en claro que ya existía un acuerdo con Enrique Peña Nieto para apoyar al PRI y a su candidato en la elección de julio de 2011, pero que eso no significaba que el sindicato magisterial hubiera dado su apoyo incondicional al gobernador mexiquense para la Presidencia.

Más aún, Elba Esther Gordillo le explicó a Felipe Calderón que su sindicato todavía no tomaba una decisión sobre el 2012. Que definiéndose los candidatos, se inclinarían por el que consideraran más viable.

Sin embargo, la reunión entre el presidente y la poderosa líder del magisterio marcó la pauta de la madre de todas las intranquilidades. ¿A quién va a apoyar la imbatible Elba Esther Gordillo para el 2012?

La reunión concluyó en buenos términos, sin reproches.

Al final, el presidente le dijo a La Maestra que considerando esa percepción, no valía la pena tocar el tema de que Miguel Ángel Yunes volviera al ISSSTE después de perder por estrecho margen la elección veracruzana. Elba Esther Gordillo sólo asintió.

Pero la verdad es que detrás del desencuentro entre La Maestra y Miguel Ángel Yunes existía un nombre y apellidos: Rossana Ortega Rivas, designada directora de Turissste.

El desacuerdo vino porque la nueva titular de los viajes para los burócratas y maestros es hermana de Sandra Ortega Rivas, una muy cercana colaboradora de Miguel Ángel Yunes nombrada delegada en la zona norte del Distrito Federal.

Como que a la líder del sindicato le disgustó que no se le consultara esa designación. Y no era el primer asunto de cargos en el que existía un conflicto entre La Maestra y el director del ISSSTE.

En 2008, Yunes intervino en las gestiones para liberar a Beatriz Enríquez Valles, aprehendida por el Ejército por su presunta vinculación en el envío de cargamentos de droga a Estados Unidos.

La detenida es hermana de Carolina Enríquez Valles, una chihuahuense muy cercana a los afectos del hasta entonces todavía titular de la Lotería Nacional, Fernando Yáñez. El escándalo y la falta de respaldo de La Maestra lo obligaron a renunciar.

La salida de Fernando Yáñez y el deslinde de Miguel Ángel Yunes son dos claros signos del poder que tiene la lideresa magisterial y de su influencia en la casa presidencial desde los tiempos de Vicente Fox.

TODO EL PODER

Reporte Indigo lo advirtió en su edición del viernes 2 de julio de 2010: el factor Gordillo se había convertido en el fiel de la balanza de la mayoría de las contiendas electorales.