¿Cuántos de nosotros, antes de abordar un avión, nos hemos sentido acosados por los chequeos?
Hay algo recurrente: todos los pasajeros pagamos un derecho para que se nos haga esa revisión física, y también de nuestro equipaje. Puede entenderse que esto obedece a un motivo de seguridad aeroportuaria, pero también existe el hecho de que esas verificaciones encajan en un contexto legal que debiera existir.
Los pasajeros no sabemos a ciencia cierta cuáles son los límites de esas revisiones y mucho menos sus reglas. Resulta bochornoso ver que en algunos aeropuertos de México, esas verificaciones físicas incluyen el manoseo de nuestro equipaje.
En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se hace la revisión del equipaje a través de sofisticados aparatos, y ése debería ser el caso en todas las terminales aéreas. Sin embargo, muchas de ellas no cuentan con el equipo necesario y sólo hacen un escaneo manual a pesar de que se nos cobra un impuesto que paga un derecho para que se compre la maquinaria correspondiente.


