Queremos conocerte.

Escribe a:
comentarios@indigomedia.com

 

Mónica

 

Hola, soy Mónica y soy ludópata, es decir, adicta al juego. Aunado a estas tragedias, existe esta enfermedad, tan grave como el alcoholismo y la drogadicción, que las autoridades parecen no estar tomando en cuenta.

Hay pocos grupos de ludópatas anónimos, y esta enfermedad sólo incrementará en los siguientes años. Muchos usuarios de casinos no dejarán de ir, no porque no quieran, sino porque han caído en las garras de esta adicción como me sucedió a mí.

Esto inicia desde esas maquinitas tragamonedas que ponen en tienditas y farmacias. Cada vez que veo a los niños ahí, me digo "ludópata en potencia".

Esto es verdaderamente grave, llevo 6 meses en recuperación y no ha sido nada fácil.

No tenemos derecho a llorar / Reporte MTY 242

 

Iván

Es más terrible la corrupción en los gobiernos de todos los niveles para autorizar la apertura, no solo de este tipo de negocios sino de cualquier otro como el de la guardería ABC, sin cumplir con las condiciones optimas de seguridad o los permisos, en donde no dudamos que familiares, amigos o personas que hayan financiado campañas políticas de algún influyente o político tengan algún interés, por lo tanto se debería de investigar a los autores de este atentado, así como a los jueces o cualquier autoridad que autorizó la apertura.

No tenemos derecho a llorar / Reporte MTY 242

 

Gustavo

Totalmente de acuerdo con la redacción, no es malo divertirse, lo malo es divertirse con lo ilegal, si sabes lo que es ilegal para qué lo prácticas, este negocio no estaba bien establecido, así que para qué jugársela.

Tan importante es la diversión que pones en peligro tu vida, visitando lugares ilegales, mujeres embarazadas en un casino ilegal, ¿quién es más estúpido? ojalá que este quede como lección de vida y por favor, no alimentemos la ilegalidad, ni por más mínima que sea.

No tenemos derecho a llorar / Reporte MTY 242

 

Benjamín

Me parece un muy buen editorial y las respuestas, una clara señal de lo que nos está sucediendo como sociedad.

Me parece una lectura miope decir que el editorial nos culpa por salir a un lugar público. No nos culpa, nos responsabiliza, que no es lo mismo. Y nos responsabiliza no porque no podamos ya asistir a cines, restaurantes, teatros, sino por asistir a lugares en donde bien sabemos que se lava dinero del narco y el crimen organizado.

Ojo, no estoy diciendo que la gente que murió se lo buscó, como seguramente algunos se prestarán a increpar. Estoy diciendo que para poder exigirles a las autoridades seguridad y paz social, debemos ser consecuentes.

La ola de violencia que vive el país es en gran medida generada por las medidas erróneas de Calderón, que en aras de alcanzar legitimidad y respondiendo a intereses ajenos (y extranjeros), no al bienestar de los mexicanos. Incluso, si nos ponemos suspicaces podríamos preguntarnos a quién beneficia este hecho, pues no habrá pocos regiomontanos que pidan que se endurezcan las medidas de seguridad del gobierno, lo cual se convierte en un caldo de cultivo para aprobar las aberrantes leyes de seguridad.

¿Estamos dispuestos a pagar y generar ganancias a delincuentes sólo por ejercer nuestro derecho de divertirnos en donde queramos? Lo mismo sucede cuando nos quejamos del control que el gobierno ejerce sobre nosotros, pero seguimos viendo Televisa.

Urge cambiar la cara de este país, urge cambiar a la forma de hacer gobierno y a los gobernantes, urge tener un país menos corrupto, más humano, más equitativo, más justo, pero para eso debemos estar dispuestos a cambiar nosotros. Creo que de eso habla el editorial.

No tenemos derecho a llorar / Reporte MTY 242

 

Guillermo Garza

comments powered by Disqus