Por casualidad estuve en Madrid dos días después del 15-M, nombre simbólico con el que se identifica al movimiento que iniciaron los "indignados" españoles el 15 de mayo de 2011.
Iba en plan vacacional y a cubrir el regreso de Pulp a los escenarios en el festival Primavera Sound, en Barcelona. Dato curioso: antes de interpretar la icónica canción "Common People", que habla sarcásticamente de la tensión de clases entre los que tienen y los que no, el vocalista Jarvis Cocker dijo unas palabras en apoyo a los “indignados” que se habían hecho presentes en primera fila con una manta, y les dedicó el tema.

Así es que me topé de manera fortuita con la #AcampadaSol en Puerta del Sol, en el corazón de Madrid. La primera impresión: un movimiento de hippies, anarquistas y radicales sin nada mejor qué hacer. Pero al caminar por la improvisada miniciudad que se formó en Sol, se podía percibir el hartazgo de jóvenes y/o desempleados cansados de depender de una clase política que no escucha. "No nos representan", era el reclamo común de quienes se instalaron en la plaza madrileña.
Estando ahí, pude platicar con uno de los "voceros" del movimiento. El discurso era contundente: ni la derecha ni la izquierda representan los intereses de la gente. Además, existe un rechazo total al descarado exceso de los bancos e instituciones financieras que se han beneficiado con rescates y privilegios.
La acampada en Puerta del Sol pretendía demostrar a los políticos que la sociedad se puede organizar de manera horizontal. Es por eso que los manifestantes montaron asambleas populares, áreas de comida para todos, Internet inalámbrico, una biblioteca, primeros auxilios y muchas otras facilidades disponibles para todos.
A España la golpeaba –y todavía la golpea– una de las tasas más altas de desempleo mundial juvenil: 46.1 por ciento para el segundo trimestre de 2011, según datos que recoge The Economist. Le siguen Grecia con 43.1 por ciento e Italia con 27.4.
Esto se suma al pobre desempeño económico de estos países desde que los golpeó la crisis económica mundial en 2008. La variación negativa del PIB del primer trimestre de 2008 a la fecha lo ejemplifica: -3.8 por ciento en España, -9.4 en Grecia y -4.8 en Italia. Además, la deuda pública como porcentaje del PIB actual está ahogando a España, con 67.4 por ciento; Grecia, con 165.6 por ciento, e Italia, con 121.1 por ciento.
En este contexto, los desocupados –como le llaman a los desempleados en España– ocuparon la plaza pública para gritar su inconformidad. Antes de que se viralizara el término anglo "Ocuppy", los españoles llevaron su "Acampada" a las portadas de los diarios del mundo casi en sincronía con las repercusiones políticas de la llamada Primavera Árabe en Medio Oriente y el norte de África.
Esta simultaneidad del descontento social global se ha podido dar, en parte, por el uso de herramientas de comunicación a través de Internet. Lo que está provocando el uso de "hashtags" en Twitter y "likes" en Facebook es una especie de telaraña global en donde la causa de Camila Vallejo, la líder del movimiento estudiantil en Chile, está en sintonía con la campaña por la liberación de Bradley Manning, el supuesto informante de WikiLeaks, y con el liderazgo que demostró Wael Ghonim, el héroe visible de la revolución egipcia.


