El clamor de inocencia de Florence Cassez finalmente fue escuchado seis años después de haber sido privada de su libertad injustamente.
Seis años después de un linchamiento propiciado por las autoridades que tenían la obligación de proteger sus garantías individuales.
Seis años después de casi haber perdido la esperanza. Seis años después de sostener valientemente su verdad.
Hace dos años, Reporte Indigo reveló las graves irregularidades procesales del caso y las contradicciones de los testimonios de las víctimas del secuestro que se le imputa a la ciudadana francesa.
Revelamos el montaje que se presentó en el rancho “Las Chinitas”, que fue organizado directamente por Luis Cárdenas Palomino, actual coordinador de Inteligencia para la Prevención del Delito y recientemente condecorado por el presidente Felipe Calderón.
Él es uno de los hombres más cercanos al secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna.
Hoy, cuatro voces de reconocidos expertos en derecho internacional, impartición de justicia, derechos humanos y derecho procesal hacen a un lado el falso ruido y demandan a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ponga en libertad a Florence Cassez.
LA PROPUESTA DEL MINISTRO
Desde el instante en que las cámaras de Televisa y Tv Azteca apuntaron hacia su rostro, Florence Cassez gritó su inocencia.
“¡No soy una secuestradora!”, dijo desesperada, con un rostro revuelto por la incredulidad y el desconcierto ante la grave acusación que la Agencia Federal de Investigación había hecho en su contra.
Nadie la escuchó.
El ruido de la simulación, de la sentencia sin juicio en los noticieros matutinos, de una sociedad desesperada por ver no quién la hace sino quién la paga, sofocó su grito durante más de 2 mil 279 días.
En el montaje orquestado por la AFI –entonces comandada por Genaro García Luna, hoy secretario de Seguridad Pública federal–, en medio de todas las contradicciones y absurdos, sólo hubo una constante: el grito de inocencia de Florence.
Esto a pesar de las amenazas, los golpes, la humillación y el aislamiento que sufrió.
Hace una semana, el pasado 7 de marzo, finalmente alguien hizo a un lado el perverso ruido que desvirtúa la verdad: el ministro de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar propuso liberar a Florence Cassez por las graves violaciones encontradas en su proceso.
Irónicamente, el ministro Zaldívar es hoy víctima de un linchamiento organizado por una fracción interesada en desvirtuar el caso.
Hoy, en entrevista con Reporte Indigo, cuatro personajes demandan a la Suprema Corte de Justicia que Florence Cassez sea puesta en libertad, y explican sus razones.
Ellos son Ana Laura Magaloni, directora de la División de Asuntos Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Luis de la Barreda, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; Jorge G. Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores, e Ignacio Morales Lechuga, ex procurador General de la República.
LA VENGANZA SOCIAL
El miércoles 14 de marzo, especialistas de diferentes centros de investigación e institutos y corrientes políticas, cuyos puntos de vista no siempre han coincidido, participaron en un foro sobre el caso de Florence Cassez en la Ciudad de México.
La conclusión fue unánime: debe ser liberada.
Uno de los ponentes fue el ex titular de la Comisión de Derechos Humanos del DF y actual titular del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Luis de la Barreda afirmó que él quisiera que todos los secuestradores estuvieran en la cárcel condenados a penas proporcionales al delito que cometieron.


