Guadalajara a punto de ebullición

 

Se dice que en Guadalajara no pasa nada. Pero es un simple espejismo.

 

El hallazgo de 26 cadáveres en los Arcos del Milenio el 24 de noviembre de 2011 y los recientes bloqueos de vialidades en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y en algunas zonas de Jalisco, son algunos de los hechos que confirman el incremento de la violencia en el estado.

 

Porque la crisis de seguridad en Jalisco se desató desde hace mucho tiempo en varios poblados vecinos a Michoacán y Zacatecas.

 

De hecho, del año 2000 a febrero de 2012, 73 por ciento de los narcolaboratorios o centros de producción de drogas detectados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Marina (Semar) operaban al interior del estado.

 

Poblados que están a menos de una hora de Guadalajara, como Zapotlanejo, Tala, Ixtlahuacán de los Membrillos, Atotonilco, entre otros, han sido escenario de violentos enfrentamientos, asesinatos y decomisos de droga.

 

Es casi imposible que una ciudad que está en medio de una guerra de cárteles, con cifras de asesinatos y secuestros que se han multiplicado en los últimos años y con una de las producciones más altas de metanfetaminas en el país, se mantenga al margen de la dinámica nacional de la violencia.

 

El bloqueo de 16 vialidades que realizó el viernes 9 de marzo el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), como reacción a la captura de uno de sus cabecillas, Erick Valencia, “El 85”, evidencia la variedad de grupos criminales que se disputan la plaza.

 

Porque La Resistencia y el CJNG, que hoy son grupos antagónicos, trabajaban juntos antes de la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel el 29 de julio de 2010.

 

Desde entonces, ambas organizaciones pelean el dominio de la plaza, aunque con un relativo control del Cártel Jalisco Nueva Generación.

 

Pero La Resistencia, aliada con Los Zetas y La Familia, agrupaciones criminales que han golpeado al estado desde Zacatecas, Michoacán y Guanajuato, ya incursionaron en Guadalajara.

 

Tan sólo el 20 de febrero pasado, fueron capturados 13 Zetas en Tlajomulco de Zúñiga.

Y autoridades de seguridad de Jalisco señalaron que aunque han sido detenidos 20 implicados con los narcobloqueos del 9 de marzo, hay al menos 140 personas involucradas en los hechos.

 

Incluso, algunos funcionarios de las áreas de seguridad señalaron que eran “sicarios novatos”, por lo que se presume que las organizaciones están reclutando nuevos miembros en las corporaciones policiacas, pero, sobre todo, entre las pandillas, como sucedió en Monterrey durante la guerra de cárteles.

 

Además, analistas y expertos de seguridad de Jalisco indican que los índices delictivos de la entidad son maquillados desde hace varios años por las administraciones estatales.

 

Por eso prevalece la noción de que Guadalajara es una ciudad a donde no ha llegado la inseguridad nacional.

 

Sin embargo, en Internet circulan mensajes de los grupos criminales antagónicos, que se acusan entre sí de trabajar con la autoridad y de llevar al estado a la descomposición.

 

Incluso revelan nombres de funcionarios coludidos con uno u otro cártel.

 

Lo que es un hecho, es que la violencia no va a la baja en Jalisco. De 2005 a 2011, la cifra de asesinatos pasó de 443 a mil 221. Y hasta el pasado 1 de marzo, se habían contabilizado 204 homicidios vinculados con la delincuencia organizada. En promedio, más de tres crímenes por día.

 

Pero en un estado inmerso de lleno en el ambiente preelectoral, con tres administraciones panistas seguidas y el temor de que el priista Jorge Aristóteles Sandoval llegue a la gubernatura, seguramente resulta difícil hacer una lectura objetiva de lo que está pasando en materia de seguridad.

 

comments powered by Disqus