Por Daniel Yergin

Durante más de cinco décadas, el mapa mundial del petróleo se ha concentrado en los países de Medio Oriente. A pesar de los energéticos descubiertos y desarrollados en otros lugares, prácticamente todos los pronósticos indicaban que la dependencia de Estados Unidos (EU) del suministro de crudo proveniente de esa región estaba destinada a crecer.

Esta realidad aparentemente irreversible ha dado forma no sólo a la política energética y económica de EU, sino también a la geopolítica y la economía global.

 

Petróleo

 

Pero lo que supuestamente era irreversible, hoy se está volviendo reversible. Está surgiendo el contorno de un nuevo mapa mundial del petróleo, y no se centra en Medio Oriente, sino en el hemisferio occidental. El nuevo eje de energía corre desde Alberta, Canadá, y baja por Dakota del Norte y el sur de Texas, en EU, para llegar a un gran descubrimiento en la costa de la Guyana Francesa y a enormes depósitos submarinos de petróleo cerca de Brasil.

Este cambio es muy importante para el suministro y la política petrolera en todo el mundo. Y según todos los debates y discursos sobre la independencia energética, la transformación está ocurriendo no como parte de un gran proyecto o un esfuerzo político, sino casi por accidente. Este cambio no fue planeado, es producto de una serie de iniciativas no relacionadas entre sí y de avances tecnológicos que, en conjunto, están adquiriendo un carácter decididamente hemisférico.

La búsqueda de una "política de energía hemisférica" por parte de EU ha sido un tema de discusión desde la crisis del petróleo y las interrupciones del suministro en la década de los 70. Sin embargo, nunca fue fácil precisar con exactitud lo que significaría dicha política.

Hace algunos años, un asesor económico de un candidato presidencial vino a verme para explicarme la directriz que su jefe le había dado: "¿Usted sabe de la política de energía hemisférica (occidental) que he estado mencionando en conferencias? ¿Podría hablar con algunas personas en todo el país y averiguar lo que realmente entendemos por una política occidental de energía hemisférica?".

La noción de "energía hemisférica" en los 70 y 80 se apoyaba en dos pilares. Uno era Venezuela, que era un exportador de petróleo confiable desde la Segunda Guerra Mundial. El otro era México, que envuelto en una gran bonanza petrolera, dejó de ser importador de petróleo, para convertirse en exportador.

Pero desde que Hugo Chávez tomó el poder en Venezuela, su producción de petróleo ha caído (casi 25 por ciento desde 2000). Por otra parte, ese país no parece ser un pilar confiable cuando su líder denuncia al "imperio de EU" como "la mayor amenaza de nuestro planeta" y se alinea con Irán.

Y México, donde 35 por ciento de los ingresos del gobierno dependen del petróleo, enfrenta la merma de la producción. Sin una reforma de su sector petrolero y de la inversión internacional, podría convertirse en importador de petróleo a finales de esta década.

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