“Para conocer el México actual, hay que conocer el México del que venimos”, sentencia el escritor Ignacio Solares.
Ése parece ser el mantra detrás de “El Jefe Máximo”, su nueva novela, en la que desnuda a Plutarco Elías Calles y su dominio del México posrevolucionario. Este libro, que comenzó como una obra de teatro hace más de 20 años, analiza las manías de un hombre que diseñó el México del siglo 20.
“Es el hombre más importante del siglo 20 en la medida en que fundó las instituciones que hoy tenemos, como el Banco de México, y en que fundó el partido único”, afirma.
Solares sintetiza la personalidad de Calles en una sola característica: la contradicción. “Ponía peleles en la Presidencia y luego se arrepentía; puso a Lázaro Cárdenas en la Presidencia y luego se arrepintió; era alcohólico y declaró la ley seca en su estado; era antirreligioso y se volvió espiritista”.
Fue esta particularidad la que atrapó y cautivó al autor. “El hombre que era tan pragmático, tan racional, tan antirreligioso, al final de su vida se entrega a lo espiritual y cree en otra vida. Me parece algo insólito, y eso hizo que lo humanizara”.
Le pregunto a Solares si, rumbo a las elecciones de 2012, algunos modos de Calles se están corporeizando en el PRI actual. Su respuesta, entre risas, lo dice todo: “Pues pregúntale a Moreira”.
“El Jefe Máximo” es una lectura obligada para entender el origen, no sólo del priismo, sino de la cultura política nacional. Una en la que no importan las contradicciones mientras se pueda mantener el poder.


