Los recientes anuncios de la instauración de un mando único federal en los operativos de Veracruz y Guerrero dieron la impresión de ser toda una novedad en la estrategia del gobierno federal en su lucha contra la delincuencia organizada.

De acuerdo con lo expresado por la vocera presidencial Alejandra Sota, en Veracruz mandará el secretario de Marina, Mariano Francisco Saynez.

Mientras que en Guerrero presumiblemente lo hará el secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna.

Aparentemente, estas designaciones, que convertirían a ambos secretarios en superjefes policiaco-militares en esos estados, podrían ayudar a disminuir los niveles de inseguridad y violencia.

Sin embargo, cabría preguntarse si es la primera vez que se han establecido estos "mandos únicos federales" de facto. Si podrían ser eficaces para disminuir la violencia.

Analicemos.

MÉXICO SEGURO

Felipe Calderón no fue el primero que sacó al Ejército de sus cuarteles para utilizar a las tropas como policías municipales.

Si se hace un poco de memoria, se recordará que hace siete años, los niveles de inseguridad y violencia que se vivían México parecían tan insoportables, que el 27 de junio de 2004, miles de ciudadanos marcharon en silencio por la avenida Reforma.

Ante una manifestación tan impresionante, el gobierno federal reaccionó casi de inmediato.

El 1 de julio, sólo tres días después de la marcha, el presidente Vicente Fox anunció el envío de una iniciativa de ley de seguridad al Congreso, así como "10 acciones concretas" que el gobierno federal supuestamente pondría en práctica para combatir la inseguridad.

Entre las "acciones concretas", Fox prometió reunirse con los gobernadores, así como con la Conferencia Nacional de Procuradores Estatales y la Conferencia Nacional de Secretarios de Seguridad Pública de los estados “para acordar nuevos y más eficaces mecanismos de coordinación.

"El combate a la inseguridad requiere la unidad de todos los cuerpos policiacos del país", dijo Fox en aquella ocasión.

La idea de procurar la "unidad de todos los cuerpos policiacos del país" empezaba a ponerse de moda como la "solución" a los problemas de seguridad.

En agosto de 2004, el secretario federal de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, presentó su renuncia. En su lugar, Vicente Fox nombró a su amigo Ramón Martín Huerta.

Las 10 acciones anunciadas por Fox no funcionaron. Los niveles de inseguridad seguían al alza. Para mayo de 2005, la violencia en las principales ciudades fronterizas estaba fuera de control.

De ahí que Vicente Fox tomara una decisión radical.

El sábado 11 de junio, el presidente ordenó al Ejército Mexicano ocupar Nuevo Laredo. El operativo fue anunciado ese mismo día con el nombre de México Seguro.

En un escueto comunicado, la Coordinación de la Presidencia de la República informó lo siguiente: "En el Operativo México Seguro participan las secretarías de Gobernación, Seguridad Pública, Defensa Nacional, Marina y Hacienda y Crédito Público, así como la Procuraduría General de la República, en coordinación con los gobiernos estatales.

"Las acciones del Operativo México Seguro se realizarán con estricto apego a la ley, respeto a los derechos humanos y dentro de los ámbitos de competencia de cada institución e instancia de gobierno.

"Con este hecho, el Gobierno del Presidente Vicente Fox ratifica su compromiso de continuar el ataque frontal al crimen organizado y garantizar la seguridad personal y patrimonial de los mexicanos".

¿No era una situación similar a la actual?

Cientos de elementos de las diversas dependencias del gobierno federal mencionadas en el comunicado, incluido personal de Hacienda, fueron enviados inmediatamente a Nuevo Laredo.

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