En la era de las redes sociales, Uno TV Noticias transmitió el debate de los aspirantes del PAN a la Presidencia de la República: Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero.

El encuentro fue organizado por el portal www.unonoticias.com, propiedad de Carlos Slim. La moderadora fue Cecilia Soto, ex candidata presidencial del Partido del Trabajo (PT) en 1994, ex embajadora en Brasil y actual directora ejecutiva del Instituto de Educación de la Fundación Carlos Slim.

De este ejercicio político, se puede sacar una conclusión: los tres precandidatos blanquiazules desaprovecharon una oportunidad magnífica para diferenciarse, contrastarse y, sobre todo, hablarle a la gente. Les urge una sacudida, ¿podrán dar un giro si a la próxima invitan a Javier Livas y su Plan B?

¿Qué se vio y qué no se vio en la transmisión? Analicemos.

IMAGEN

Todos muy bien portados. Como no hubo ninguna alusión personal, el debate fue una exposición de imagen y buenas intenciones.

No surgió aquello de la “camaradería castrense”, como decían los panistas de otra época en sus debates, también de otra época.

Hubo un cuidado excesivo para no hablar de los adversarios. Se instaló la vieja cultura de que “el que se mueve no sale en la foto”.

Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero cuidaron la imagen. Fue evidente que se prepararon para las cámaras, pero no para el público de Internet. No hubo un rebelde que nos hablara de la realidad en que vivimos. Tal vez por ese cuidado extremo, ni siquiera le corrieron la cortesía a Javier Livas Cantú, quien se empieza a perfilar como el cuarto en discordia.

El público sigue más el lenguaje corporal que los dichos, y en ese sentido, hubo una mecánica aburrida. Tal vez el mejor en este aspecto fue Santiago Creel, quien se ubica en segundo lugar en las encuestas.

El debate nos permitió ver lo que ya dicen los grupos de enfoque: una Josefina Vázquez Mota que no logra comunicar emociones, acartonada en su imagen y su sonrisa. El maquillaje excesivo y, tal vez, la cirugía hacen que su rostro refleje escasas emociones. Y esto siempre genera desconfianza.

Ernesto Cordero sigue dando tumbos. Se ve muy preparado, pero el factor humano siempre surge en los momentos clave, como cuando le dijo a la moderadora Cecilia Soto que tomaría los 10 segundos que le debían para buscar el acordeón de lo que debía decir.

Empezaron a correr los segundos mientras el chico aplicado levantaba tarjetas y las acomodaba en su pupitre para seguir el guión. Cero espontáneo. Un maniquí que tiene cabeza, pero poco corazón.

Santiago Creel lucía más relajado que sus adversarios. Tiene más experiencia, más empaque. Lo que dijo no era nada nuevo, pero se mostró más cómodo y experimentado.

En nuestra opinión, los actores políticos cuentan con nuevos mecanismos de difusión que no están atados a las reglas y costos de los medios tradicionales. Pero los tres precandidatos del PAN no aprovecharon el espacio de Uno TV Noticias.

En Internet, la comunicación es más relajada, menos solemne, y hasta se llevan las palmas quienes pueden provocar sonrisas al proyectar una actitud más relajada y sin agobios.

ÉLITE BUROCRÁTICA AL MICRÓFONO

Todos hablaron de su experiencia… pero en el gobierno. Como si eso les diera el conocimiento de lo que vive el ciudadano de la calle, el padre y la madre que batallan para llevar la comida a casa y que viven atemorizados por el clima de inseguridad (situación que agrava el propio gobierno con sus spots de los criminales que atrapa. Y, para colmo, con una voz que provoca miedo).

Todos los precandidatos presumieron su carrera burocrática. Están orgullosos de ella. Dicen que saben lo que México quiere. ¿Qué pensarán los mexicanos de esta alta burocracia que acostumbra hablar de camas y no de enfermos?

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