Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, “usa varios medios” para evadir la ley y proteger la compra, venta y distribución de drogas.

Consigue armas, paga sobornos a funcionarios públicos y a las autoridades responsables de aplicar la ley en México, realiza actos y amenazas de violencia e intimida a funcionarios, cárteles rivales y a los miembros de su propia organización.

Así describe el gobierno de EU el imperio de “El Chapo” y al Cártel de Sinaloa en documentos ingresados por la Fiscalía en el juicio contra Vicente Zambada Niebla que lleva la Corte de Distrito Norte de Chicago.

 

Joaquín "El Chapo" Guzmán

 

Pero nada de eso es novedad.

La noticia real que revelan esos documentos es la otra faceta del famoso narcotraficante de Sinaloa.

A través de descripciones de juntas para acordar sus transacciones de droga y grabaciones de sus conversaciones, se dibuja a un hombre de negocios: amable, eficiente y flexible. A quien sus empleados, sean o no hijos de él, llaman “padre”.

Como una realidad que supera a don Vito Corleone, el legendario “Padrino” de Mario Puzzo, “El Chapo” aparece como un gánster italiano, pero a la mexicana y en grado superlativo.

A principios de este mes, la revista Forbes publicó la lista de los hombres más influyentes del mundo. Entre ellos sólo figuran dos mexicanos: el empresario Carlos Slim, en el lugar 23, y “El Chapo” en el 55.

En el documento que hoy da a conocer Reporte Indigo, queda claro que “El Chapo” encabeza directamente las negociaciones más importantes, y pese a su fama de sanguinario, se muestra flexible en fechas y precios con tal de hacer un buen arreglo.

Quizá ésa sea una de las razones, además de las armas y la corrupción, de su ascenso en el crimen a nivel internacional.

El pasado miércoles 16 de noviembre, la sala de la Corte de Distrito Norte de Illinois estuvo muy concurrida. Ahí estuvieron agentes de la DEA y el agregado de la PGR en Washington.

En esa sala, el juez Rubén Castillo, que lleva el caso de Vicente Zambada Niebla, ordenó a la Fiscalía entregar todos los reportes de la DEA elaborados a partir de sus reuniones y negociaciones con Humberto Loya Castro, el hombre clave del caso, y de sus declaraciones juradas.

LA LOGÍSTICA DEL NARCO

En la última década, en diversos lugares de México, ya sea en Hermosillo, en Culiacán o en alguna montaña, “El Chapo”, quien se supone que es un hombre perseguido por la justicia mexicana desde enero de 2001, actúa con total impunidad.

En su negocio tiene a Ismael “El Mayo” Zambada como socio, al mismo nivel que él, sólo que “El Mayo” parece no intervenir en los asuntos operativos, según la información revelada por el gobierno de EU.

Y como todo hombre de negocios, delega las responsabilidades clave a los de su propia sangre.

Su brazo derecho es su hijo Alfredo Guzmán Salazar, mejor conocido por las autoridades de EU como “Alfredillo”. Es hijo de Alejandrina Salazar, la primera esposa del capo, y hermano menor de Archivaldo Iván Guzmán Salazar, “El Chapito”, quien fue liberado por el gobierno de Vicente Fox.

“Alfredillo”, quien apenas era un niño cuando su padre cayó en prisión en 1993, ahora es un negociante de drogas.