Fabrizio Mejía plasmó en su libro “Disparos en la Oscuridad” un retrato profundo de los últimos días de Gustavo Díaz Ordaz y de los fantasmas que acecharon a un presidente que se quedó solo.

 

Fabrizio Mejía

 

Lo que empezó con un simple correo electrónico enviado al escritor Javier Cercas para saber por qué México nombró a Díaz Ordaz como su primer embajador en España tras la salida de Francisco Franco, se ha convertido en una novela indispensable para entender a la gran bête noire de la política mexicana.

“Mi personaje de Díaz Ordaz es uno que desciende a los infiernos –durante 55 días del 77– solo, débil, acabado y loco porque era una manera de decirle a la generación de mis padres –porque yo nací en 68, justo– ésta es la justicia que merecía Díaz Ordaz y que no le pudimos dar”, apunta Mejía sobre el personaje principal de su novela.

Una obra fundamental para comprender la mente de un hombre cuyo amor por la impunidad, el orden y la fuerza marcaron su imagen histórica.

 

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