El gasto público tiene objetivos muy claros que tendrían que ser acotados por el Estado para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

Algunos son obvios: seguridad pública, educación, salubridad, asistencia social. Es decir, todo aquello que tiene que atender y proveer el gobierno.

Pero hay otros objetivos que no parecen tan obvios, como la generación de riqueza en términos equitativos, la participación en la economía y la competitividad. En estos casos, el Estado debería establecer las condiciones para que se cumplieran.

Lamentablemente, el Presupuesto de Egresos que acaba de presentar el gobierno federal para 2012 contiene hechos desalentadores. El principal es el dispendio en el gasto público.

A esto hay que agregar que la percepción que tiene la ciudadanía sobre el desempeño del gobierno es cada vez más negativa.

 

comments powered by Disqus