En algún lugar de las tierras cenagosas de Louisiana, un hombre que denunció el contubernio entre las autoridades de Tamaulipas y el narcotráfico espera sediento de justicia.

Clama firmeza de las autoridades federales ante las averiguaciones y la alerta migratoria de la Procuraduría General de la República (PGR) contra los ex gobernadores de Tamaulipas Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández.

Porque los hechos que rodean la salida del país de Omar Durán Perales y su exilio en Estados Unidos son una prueba palpable de cómo creció el crimen organizado en Tamaulipas con la complicidad de funcionarios de distintos niveles de gobierno y los cárteles de la droga.

Los sucesos que narra el ex director de Inspección Ganadera de Tamaulipas explican por qué se vive actualmente esta condición de narcotráfico, violencia e inseguridad en México.

Pero aunque Durán Perales se atrevió a denunciar desde adentro del gobierno de Tamaulipas la relación de funcionarios estatales con los traficantes de drogas y armas, hoy vive marginado en Louisiana, esperando volver a su tierra.

A su patria, que la impunidad convirtió en un país de ciegos.

Y es que Durán Perales es testigo de la protección que se brinda a quienes operan el trasiego de drogas hacia Estados Unidos y la internación de armas de asalto hacia México. Y aunque hizo oficiales sus denuncias, la impunidad no le permite regresar a salvo a su país.

Ya hubo un fiscal asesinado, un delegado de la PGR que encubrió las denuncias de Durán Perales, un agente del Cisen que se vendió al mejor postor, personal del gobierno estatal corrompido por el narcotráfico y la amenaza explícita de un gobernador. Pero no pasa nada.

Este hombre vio de todo, primero como subdirector y luego como director de Inspección Ganadera durante la administración de Manuel Cavazos Lerma en Tamaulipas.

Detuvo cargamentos de cocaína y mariguana que iban hacia Estados Unidos, pero también de fusiles procedentes de ese país hacia México.

Incluso descubrió cómo los narcotraficantes introducen cápsulas con cocaína dentro de reses y vacas para transportar la droga hacia el norte.

Durán Perales denunció todo lo que vivió, pero tuvo que huir de su país porque recibió amenazas constantes contra su vida y su familia.

Y la advertencia que finalmente lo hizo abandonar México provino del entonces gobernador tamaulipeco.

El mismo día que discutió con el entonces mandatario estatal por las denuncias de narcotráfico, tuvo que salir intempestivamente del país para solicitar asilo en Estados Unidos.

Narra que luego de una discusión con Cavazos Lerma, un desconocido que iba a bordo de una camioneta que portaba logotipos del gobierno de Tamaulipas fue a su casa para amenazarlo con asesinar a sus hijas.

La amenaza del entonces gobernador fue la gota que derramó el vaso, el último eslabón de una cadena de advertencias y complicidades que vivió el ex director de Inspección Ganadera de Tamaulipas.

En la red de complicidades, Durán Perales conoció a personal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) que en un principio parecía dispuesto a colaborar con él.

Se trató de Enrique González, agente del Cisen en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

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