Esta historia es un testimonio del oscuro proceso que lleva a los políticos mexicanos a convertirse en socios de empresas millonarias.

A hoteleros de cinco estrellas y terratenientes, cuando siempre recibieron sueldos del servicio público.

Inclusive, nos aclara cómo son capaces de extender su invitación a inversionistas extranjeros, quienes podrían estar siendo partícipes de un botín construido sobre violaciones a la ley, o simplemente estar siendo engañados por los políticos mexicanos.

Es una historia de tráfico de influencias, de enriquecimiento inexplicable y de falta de coherencia entre la ética y la política en este país.

Porque los protagonistas utilizan el servicio público para gestionar y negociar beneficios personales, incluso incurriendo en ilegalidades.

Se trata del legislador federal priista Felipe Enríquez, operador de campaña y compadre de Enrique Peña Nieto, y Natividad González Parás, ex gobernador de Nuevo León.

Y es que para tratar de poseer al menos una parte de los 30 kilómetros de playas vírgenes ubicadas al norte de Cancún, las familias del ex gobernador y del legislador crearon tres empresas.

A través de ellas, se convirtieron en promotores y litigantes de un desarrollo turístico que se proyecta construir sobre tierras en litigio y con doble escrituración.

Es un proyecto hotelero denominado Sotolindo por los inversionistas españoles.

A través de las compañías que fundaron, Felipe Enríquez Hernández y Natividad González Parás usaron sus cargos públicos e influencias políticas para apostarle a ganar una serie de juicios sobre la posesión de esas playas en Isla Blanca.

También se involucraron en delitos que están documentados en la doble escrituración de esas propiedades.

Incluso, están relacionados con una invasión violenta a esa isla que terminó con la aprehensión de decenas de personas.

Además, Enríquez negoció personalmente una parte de esas tierras dentro del Reclusorio Norte, donde estaba recluido el ex gobernador de Quintana Roo Mario Villanueva Madrid, quien fue detenido por cargos de narcotráfico y actualmente está preso en Estados Unidos.

Los dos políticos nuevoleoneses hicieron todo esto sabiendo que Isla Blanca todavía tiene varios juicios y procesos abiertos sobre la posesión de la tierra.

Y sin tener certeza sobre la propiedad de los terrenos, confiando en sus influencias y su capacidad corruptora, los políticos regiomontanos firmaron en junio pasado un contrato con inversionistas españoles.

De tal manera que Grupo Martinón y NH Hoteles, como cómplices, o simplemente engañados por los políticos mexicanos, ya promueven el desarrollo turístico de Isla Blanca con el nombre de Sotolindo.

Incluso, ambas empresas españolas ya describen el proyecto en Internet y hasta publican fotos de Isla Blanca.

Grupo Martinón habla de este desarrollo en su sitio www.grupomartinon.com, dentro del apartado “Proyectos Futuros”.

Y la cadena NH Hoteles hace referencia al proyecto en su Informe Anual 2010.

Así de avanzado está el proyecto que se planea construir en tierras que tienen una serie de juicios pendientes de resolver.

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