La decisión había sido tomada. Esa noche, el PRI haría el anuncio de la candidatura del doctor José Ángel Córdova Villalobos a la gubernatura de Guanajuato.

Y es que el lunes 27 de febrero, el ex secretario de Salud de Felipe Calderón finalmente había resuelto renunciar al PAN. Aceptaría los repetidos ofrecimientos del PRI para ser el candidato del tricolor en Guanajuato.

Sin embargo, todo cambió después de que ese mismo lunes, el presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, se entrevistó en Los Pinos con el presidente Felipe Calderón.

El PRI no solamente le incumplió a Córdova Villalobos, sino que además negoció la plaza de Guanajuato postulando al priista más débil de la entidad.

Pero eso no fue todo. En el pacto hubo algo más que hizo que el presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, preguntara esta semana: “¿Qué acordaron en lo oscurito (Coldwell y Calderón), más allá de lo que señalaron en el boletín de prensa?

“¿Acordaron ya pactar una suerte de traspaso de poder del PAN al PRI en este año? Eso es lo preocupante, en todo caso, y sería muy bueno que dijeran lo que realmente se negoció en ese encuentro”.

Aunque por los hechos se pueden deducir los arreglos, falta saber quién perdió y quién ganó después del encuentro entre Coldwell y Calderón?

Analicemos.

A los ojos de los priistas y panistas guanajuatenses, el candidato que postuló el PRI para la gubernatura fue el peor que pudieron elegir.

Juan Ignacio Torres Landa, el ahora contendiente tricolor, además de ocupar el último lugar en las encuestas frente a priistas y panistas, también cuenta con el antecedente de haber perdido estrepitosamente la elección en 2000, cuando su rival fue Juan Carlos Romero Hicks.

En las encuestas para los comicios de 2012, siempre estuvieron por encima de Torres Landa los priistas José Luis Romero Hicks, Miguel Ángel Chico y Francisco Arroyo. En ese orden.

Como también Miguel Ángel Córdova Villalobos superaba, y con mucho, al hoy candidato panista Miguel Márquez Márquez.

De ahí que la decisión del PRI sea tan absurda. Es como si postularan nuevamente a Roberto Madrazo como candidato presidencial para 2012.

Si la derrota de Madrazo fue toda una catástrofe para el PRI al perder por más de 13 puntos con respecto a Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, el caso de Torres Landa fue todavía peor porque en el año 2000 perdió por más de 22 puntos frente al panista Juan Carlos Romero Hicks.

Torres Landa lo sabía, por eso no dudó en acercar a Córdova Villalobos, el puntero de las encuestas panistas, con Emilio Gamboa Patrón, su padrino desde el año 2000.

Y es que si a Torres Landa le resultaba difícil ganar la elección interna de su partido, prácticamente tenía perdida la contienda para la gubernatura.

En cambio, la situación del panista era diferente. Aunque el ex secretario de Salud era el favorito en las encuestas, todo mundo sabía en Guanajuato que sería arrasado en la elección interna de su partido.

Córdova Villalobos era el puntero por el PAN, mientras que José Luis Romero Hicks llevaba la delantera en el PRI.

Aunque enemigos en otros tiempos, Juan Ignacio Torres Landa coincidía con Vicente Fox en la necesidad de impulsar la candidatura del panista Córdova Villalobos en contra del favorito del gobernador Juan Manuel Oliva, Miguel Márquez.

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