Apenas se sentaba en la silla de la Presidencia municipal de San Pedro Garza García, cuando Mauricio Fernández Garza recibió la oferta de un casino: dos millones de dólares “por no darles lata”.

El alcalde de la ciudad con mayor ingreso per cápita en México no sólo rechazó la propuesta. Terminó clausurando los dos casinos que entonces operaban en su próspero municipio.

Y a partir de ese momento, inició una guerra sin cuartel para clausurar toda operación de juego. Desde los garitos clandestinos en residencias de la zona Valle, hasta los casinos instalados en los malls.

 

Mauricio Fernández

 

San Pedro Garza García vivía momentos difíciles. Las familias de poderosos jefes de los cárteles del crimen organizado, como los Beltrán Leyva, convirtieron ese municipio en su dormitorio. Y con ello se elevaron la ola de secuestros y el cobro de protección. Lo último que se necesitaba eran casinos para atraer más giros negros.

Casi dos años después, y tras duras confrontaciones con el Poder Judicial, que amparaba una y otra vez a los casinos clausurados, Mauricio Fernández logró demostrar los actos de corrupción de un juez y puso el dedo en la llaga al señalar a algunos magistrados que favorecían las operaciones al margen de la ley.

El presidente municipal de San Pedro Garza García lamenta que la Secretaría de Gobernación no cumpla con su tarea de vigilar que los casinos se apeguen a los reglamentos antes de darles su autorización.

Y aunque siente que ya logró frenar las intenciones de dos grupos de promotores que pretendían abrir un casino en Paseo San Pedro –donde se ubica El Palacio de Hierro– y otro en el Club Ejecutivo, el munícipe teme que lo vayan a obligar a acatar un fallo que les permita abrir sus operaciones.

Pero dice que su cruzada va más allá y que está dispuesto a caer en el desacato, con su consecuente remoción como presidente municipal e incluso la posibilidad de ir a la cárcel.

Todo antes que permitir que se abran las puertas de un lugar que pudiera convertirse en otro trágico Casino Royale.

Por eso Mauricio Fernández le pide al presidente Felipe Calderón que se cancele el juego en México. Que se rectifique el error cometido durante el sexenio de Vicente Fox porque el resultado es pésimo. La tragedia de Monterrey lo confirma. Analicemos.

PROHIBIDOS LOS CASINOS

Mauricio Fernández Garza es un alcalde controversial. Admirado por unos, cuestionado por otros, desde su campaña en busca de la Alcaldía de San Pedro Garza García, levantó polémica.

Primero, porque ante un grupo de ciudadanos reveló que el municipio era el dormitorio de algunos capos del narcotráfico y de sus familias. Y apuntó hacia los Beltrán Leyva.

Después, porque en la misma reunión habló de acuerdos para permitir sus operaciones a cambio de mantener la calma y la tranquilidad en la sede de las corporaciones más importantes de México.

Luego, en su toma de posesión, sacudió con su anuncio muy anticipado de que un capo del crimen organizado, Héctor “El Negro” Saldaña, había aparecido muerto en el Distrito Federal. Lo anunció horas antes de que su cadáver fuera encontrado en un barrio de la capital.