Algunos de los mensajes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) difundidos por Internet desde 2010 repetían lo mismo: que querían mantener la paz en Jalisco, que las extorsiones y el secuestro no eran su negocio, sino de sus rivales, y que no buscaban retar a la autoridad.

 

Los comunicados más amenazadores, violentos e intimidatorios eran los del grupo “Los Matazetas”, que es parte del mismo cártel.

 

 

En ellos aparecían hombres encapuchados sosteniendo armas AK-47 y advertían sobre las “limpias” de Zetas en Veracruz, entidad donde posteriormente fueron encontrados un total de 35 cuerpos. Debido a ésta matanza, Los Zetas abandonaron 26 cuerpos en Los Arcos del Milenio en Guadalajara, que eran presuntamente miembros del CJNG. 

 

 

Pero a partir del pasado 9 de marzo, la retórica del CJNG cambió de tono.

 

Luego de la captura de Erick Valencia Salazar, alias “El 85”, un grupo de criminales de la organización incendió coches y camiones, además de obstruir vialidades en Guadalajara y varias zonas del interior de Jalisco.

 

Todo con la finalidad de retar al gobierno por la captura de uno de sus líderes.

 

Inmediatamente después de los hechos, la autoridad jalisciense detuvo a 16 individuos por su presunta vinculación con los bloqueos de vialidades, aunque cuatro fueron liberados una vez que probaron su inocencia. Según la versión oficial, todos fueron capturados sin que se registraran enfrentamientos.

 

El lunes 12 de marzo fueron aprehendidos cuatro integrantes más del CJNG que también estuvieron implicados en los bloqueos de vialidades.

 

Se trató de Hugo Sánchez González, Luis Alberto Infante López, Everardo Zavala López, “El Cuervo”, y Martín Mora González, policía municipal de Zapopan.

 

Pero, esta vez, la reacción fue totalmente distinta. El 14 de marzo amanecieron varias narcomantas firmadas por el CJNG. En sus mensajes, ofrecieron disculpas a la ciudadanía por los bloqueos y el caos, y reiteraron su deseo de mantener un Jalisco “estable, tranquilo y mejor”.

 

Pareciera que las reacciones no son de la misma organización.

 

Y es que aunque la captura de miembros del CJNG puede dar la impresión –muy conveniente en tiempos preelectorales– de que la organización está siendo debilitada, al interior de las áreas de seguridad de Jalisco hay versiones que señalan que la aprehensión de Valencia Salazar se debió a la traición de otro miembro de la agrupación que no está conforme con los métodos de “Los Matazetas”.

 

“El 85” fue el fundador de este grupo, que en septiembre de 2011 se atribuyó el asesinato de 35 presuntos miembros de Los Zetas cuyos cadáveres fueron abandonados en Boca del Río Veracruz, lo que ocasionó que Los Zetas abandonaran 26 cadáveres de presuntos miembros del CJNG en los Arcos del Milenio, en la –hasta entonces– apacible Perla Tapatía.

 

Los inconformes con los métodos violentos y llamativos de “Los Matazetas” habrían estado en contra de que “calentaran la plaza” de esa forma.

 

Por eso, en las áreas de seguridad de Jalisco prevalece la teoría de que un grupo entregó al otro.

 

Porque ninguna otra captura de miembros del CJNG motivó bloqueos ni caos como los registrados el 9 de marzo. Sólo la detención de Erick Valencia Salazar, “El 85”, generó actos violentos.

 

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