Sin embargo, si para pagar los intereses, se tiene que pedir un nuevo préstamo, puede ser que algo ande muy mal. Llegará del día en que no se puedan pagar los intereses, y mucho menos el capital.

Justo esto es lo que está empezando a pasar en las finanzas públicas de México.

El endeudamiento que se contempla en el proyecto de Ley de Ingresos de la Federación para 2012 asciende a 365 mil millones de pesos, y lo que se deberá pagar, tan sólo por intereses, según el Presupuesto de Egresos, son 321 mil millones de pesos.

México ya ha padecido crisis por el deficiente manejo de la deuda pública, y hoy, a pesar de que no ha habido devaluaciones, el monto de los intereses representa una severa limitación para la inversión pública y el desarrollo social. Con todo y que las tasas de interés son muy bajas en términos relativos con respecto a otros años.

Si los precios del petróleo no hubieran subido tanto como en la última década, seguramente México enfrentaría hoy una catástrofe financiera.

Pero el panorama no es muy alentador. A pesar del incremento de los ingresos provenientes del petróleo, la deuda mexicana ha subido en los últimos cuatro años.

¿Cómo ha sido la evolución de la deuda? ¿Cuál es la importancia relativa de los intereses como parte del gasto público? ¿Están en riesgo las finanzas públicas?

Analicemos.

LA EXPLOSIÓN DEL ERROR DE DICIEMBRE

Al terminar el gobierno de Carlos Salinas, todo parecía ir bien económicamente. El tipo de cambio era estable y el peso mexicano no estaba tan sobrevaluado como hoy.

Las reservas internacionales ascendían a 12 mil 484 millones de dólares. Y sumadas a una línea de crédito contingente de 7 mil millones de dólares, daban un total de casi 19 mil 500 millones.

Un sólido escudo para pagar los Tesobonos, que se ubicaban en 16 mil 109 millones dólares.

Sin embargo, bastaron unos cuantos meses para que se gestara la catástrofe.

Hubo una demanda inusitada de dólares. Se agotaron las reservas. Se perdió la confianza y los tenedores de Tesobonos no quisieron renovarlos.

La deuda total de México no era problema. Apenas representaba 22 por ciento del PIB y ascendía a 287 mil millones de pesos, unos 92 mil 150 millones de dólares.

Seis años después, al finalizar el gobierno de Ernesto Zedillo, México ya había perdido su sistema nacional de pagos. La mayoría de los bancos habían pasado a ser propiedad de extranjeros.

Y la deuda había crecido de 287 mil millones de pesos a 2 billones de pesos.

La deuda de México había pasado de 22 a 38.3 por ciento del PIB.

"En el caso de la deuda, para evitar la repetición de la crisis se requería un manejo muy cuidadoso. Baste pensar en la situación de los Tesobonos frente al Fobaproa. Si bien en noviembre de 1994, los Tesobonos ascendían a 16 millones de dólares, para el año 2000 la deuda de Fobaproa ascendía casi a 100 mil millones de dólares. Una diferencia enorme”, señala Carlos Salinas de Gortari en su libro “México, un Paso Difícil a la Modernidad”.

"En 1994 las reservas internacionales cubrían el monto de los Tesobonos. Para el 2000 las reservas no cubrían ese monto de deuda, por lo que aquí sí, la carga y los condicionamientos serían heredados al nuevo gobierno", explica el ex mandatario.

Y sí. Carlos Salinas tenía razón. Con esos niveles de de deuda, y ante la debilidad estructural de las finanzas públicas en términos de recaudación tributaria, sólo un milagro podría salvar a la administración de Vicente Fox.

UN BILLÓN MÁS DE DEUDA

"El niño Dios te heredó un establo, y los veneros de petróleo, el diablo".

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