El CJNG podría estar en medio de una escisión debido a la captura de Erick Valencia, “El 85”. Se dice que el líder de la organización criminal pudo haber sido traicionado y entregado al Ejército por ser el fundador de “Los Matazetas”, grupo que "calentó" Jalisco tras el asesinato de 35 presuntos zetas en Boca del Rio, Veracruz, ya que luego Los Zetas abandonaron 26 cadáveres en los Arcos del Milenio.
Algunos de los mensajes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) difundidos por Internet desde 2010 repetían lo mismo: que querían mantener la paz en Jalisco, que las extorsiones y el secuestro no eran su negocio, sino de sus rivales, y que no buscaban retar a la autoridad.
Los comunicados más amenazadores, violentos e intimidatorios eran los del grupo “Los Matazetas”, que es parte del mismo cártel.
Pero a partir del pasado 9 de marzo, la retórica del CJNG cambió de tono.
Luego de la captura de Erick Valencia Salazar, alias “El 85”, un grupo de criminales de la organización incendió coches y camiones, además de obstruir vialidades en Guadalajara y varias zonas del interior de Jalisco.
Todo con la finalidad de retar al gobierno por la captura de uno de sus líderes.
Inmediatamente después de los hechos, la autoridad jalisciense detuvo a 16 individuos por su presunta vinculación con los bloqueos de vialidades, aunque cuatro fueron liberados una vez que probaron su inocencia. Según la versión oficial, todos fueron capturados sin que se registraran enfrentamientos.
El lunes 12 de marzo fueron aprehendidos cuatro integrantes más del CJNG que también estuvieron implicados en los bloqueos de vialidades.
Se trató de Hugo Sánchez González, Luis Alberto Infante López, Everardo Zavala López, “El Cuervo”, y Martín Mora González, policía municipal de Zapopan.
Pero, esta vez, la reacción fue totalmente distinta. El 14 de marzo amanecieron varias narcomantas firmadas por el CJNG. En sus mensajes, ofrecieron disculpas a la ciudadanía por los bloqueos y el caos, y reiteraron su deseo de mantener un Jalisco “estable, tranquilo y mejor”.
Pareciera que las reacciones no son de la misma organización.
Y es que aunque la captura de miembros del CJNG puede dar la impresión –muy conveniente en tiempos preelectorales– de que la organización está siendo debilitada, al interior de las áreas de seguridad de Jalisco hay versiones que señalan que la aprehensión de Valencia Salazar se debió a la traición de otro miembro de la agrupación que no está conforme con los métodos de “Los Matazetas”.
“El 85” fue el fundador de este grupo, que en septiembre de 2011 se atribuyó el asesinato de 35 presuntos miembros de Los Zetas cuyos cadáveres fueron abandonados en Boca del Río Veracruz, lo que ocasionó que Los Zetas abandonaran 26 cadáveres de presuntos miembros del CJNG en los Arcos del Milenio, en la –hasta entonces– apacible Perla Tapatía.
Los inconformes con los métodos violentos y llamativos de “Los Matazetas” habrían estado en contra de que “calentaran la plaza” de esa forma.
Por eso, en las áreas de seguridad de Jalisco prevalece la teoría de que un grupo entregó al otro.
Porque ninguna otra captura de miembros del CJNG motivó bloqueos ni caos como los registrados el 9 de marzo. Sólo la detención de Erick Valencia Salazar, “El 85”, generó actos violentos.
Incluso, el grupo inconforme con “Los Matazetas” ofreció disculpas por dicha reacción, tal vez buscando limpiar su imagen, como generalmente lo hace al deslindarse de los secuestros y las extorsiones que atribuye a la agrupación rival, La Resistencia.
Y en su última comunicación por Internet, publicada el pasado miércoles 21 de marzo en el Blog del Narco, el CJNG envía un mensaje a la Sedena, Semar, Policía Federal y Policía Estatal de Jalisco: “el problema no es con ustedes”.
Por eso es de esperarse que haya más capturas de miembros del CJNG cercanos a Valencia Salazar, o pertenecientes a “Los Matazetas”.
Incluso, ya hubo algunas, como la de “El Zopilote”. Y hay acusaciones contra otros miembros del CJNG, como “El 15”, presunto lugarteniente de la organización y responsable de los bloqueos de vialidades del 9 de marzo.
LA CAPTURA DE ‘EL ZOPILOTE’
La versión de la autoridad sobre la captura de José Guadalupe Serna Padilla u Osvaldo Hernández Muñiz, “El Zopilote”, lugarteniente de Erick Valencia Salazar, “El 85”, es que, cuando sus acompañantes se percataron de que un convoy de militares lo había detectado, lo dejaron a su suerte.
Y es que el 17 de marzo, luego de la detención de Valencia Salazar, se logró la captura de “El Zopilote”, que en diciembre de 2010 estuvo a punto de ser asesinado en Tecalitlán, Jalisco, por un grupo rival.
El atentado costó la vida de 11 personas y dejó alrededor de 20 heridos.
Pero “El Zopilote” resultó ileso. Y dos años después de ese suceso, fue detenido por militares mientras sus sicarios escapaban.
Su aprehensión tampoco provocó bloqueos, ni caos.
Guadalajara parece mantenerse en una tensa calma, pero la situación es distinta en otros municipios de Jalisco.
Porque en los últimos días, la Marina ha intensificado sus patrullajes en el sur del estado.
Y es que los índices de inseguridad de varias zonas están muy por encima de los de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
LA GUERRA AL INTERIOR DEL ESTADO
Mientras en Guadalajara el gobernador Emilio González Márquez reportaba bloqueos de vialidades, incendios de automóviles y camiones, en otros municipios, sobre todo en el sur de Jalisco, hubo tiroteos y asesinatos.
El 9 de marzo se registraron nueve incendios de vehículos en la carretera libre Acatlán de Juárez-Ciudad Guzmán, un enfrentamiento en Mazamitla y un tiroteo en la carretera Sayula-San Gabriel.
Cerca de San Juan Ocotlán, también hubo un enfrentamiento entre policías y los tripulantes de una Cherokee, incidente que dejó un muerto.
Pero esto no es nuevo. Desde hace tiempo, la violencia ha alcanzado índices históricos en los municipios cercanos a Guadalajara.
En Atotonilco El Alto ha habido enfrentamientos y asesinatos. También hallazgos como la
camioneta abandonada en la carretera Atotonilco-La Barca con seis cuerpos calcinados, enfrentamientos con granadazos y refriegas.
En los límites de Jalisco con Zacatecas, los enfrentamientos registrados a finales del año pasado entre Los Zetas y el CJNG llegaron a medios internacionales como Al Jazeera, que reportó hechos violentos en los municipios de Huejúcar, Bolaños y Florencia.
En Florencia, el alcalde Fortino Cortés Sandoval fue secuestrado y ejecutado en julio de 2011. Y en mayo del mismo año, un enfrentamiento en esta zona, donde colindan Jalisco y Zacatecas, causó la muerte de 18 personas.
Y es que el grupo rival del CJNG, La Resistencia, se alió con Los Zetas y La Familia, agrupaciones criminales que han golpeado al estado desde sus límites con Zacatecas, Michoacán y Guanajuato. Y su presencia es cada vez más notoria en Guadalajara.
Tan sólo el 20 de febrero pasado fueron capturados 13 integrantes de Los Zetas en Tlajomulco de Zúñiga.
Además, las cifras de secuestros y asesinatos se han cuadruplicado en la ZMG.
Por eso, la simulación de una Guadalajara en paz, que tanto desean mantener las autoridades y la agrupación criminal CJNG, no puede durar, y menos ahora que la guerra entre cárteles empieza a ser evidente en las calles de la capital de Jalisco.


