El estado donde se destapó al segundo presidente panista de México, Felipe Calderón, podría dar un empujón decisivo a Andrés Manuel López Obrador en su búsqueda de la Presidencia. Con 80 mil afiliados en el movimiento Alianza Ciudadana, Enrique Alfaro Ramírez tiene posibilidades de posicionar a la izquierda como una tercera vía.
Jalisco representa una pieza clave en el proyecto nacional de Andrés Manuel López Obrador.
Porque, según diversas encuestas, por primera vez en la historia de un estado tradicionalmente panista, un aspirante de izquierda está entre los tres favoritos para ser gobernador.
El movimiento Alianza Ciudadana, encabezado por el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga Enrique Alfaro Ramírez, podría significar una tercera opción para el ciudadano de Jalisco que está harto del binomio partidista PRI-PAN.
Con ello, López Obrador podría posicionarse en un bastión blanquiazul, en la tierra donde se destapó a Felipe Calderón, su rival en las elecciones de 2006.
Y es que hace seis años, las cosas en el estado eran muy diferentes.
En aquel entonces, AMLO no pudo –aunque intentó– incidir en Jalisco, una entidad gobernada por Acción Nacional durante tres sexenios consecutivos.
Antes de las elecciones de 2006, el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) trató de negociar con el candidato a la gubernatura del PRI Arturo Zamora Jiménez para que se sumara a su proyecto.
Si Zamora ganaba o no, era lo de menos. La popularidad del ex alcalde de Zapopan –en aquel entonces enemistado con algunos compañeros del tricolor– le habría servido al tabasqueño para posicionarse entre el electorado jalisciense.
En los comicios de 2012, el panorama es distinto.
AMLO busca repetir la fórmula, pero ahora con el terreno aplanado: un candidato de izquierda, sin partido, que ganó para el PRD la primera alcaldía de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en Tlajomulco de Zúñiga.
Además, tanto la coalición del PRD, PT y Movimiento Ciudadano a nivel nacional, como el movimiento de Enrique Alfaro Ramírez en Jalisco, buscan sumar ciudadanos y militantes inconformes del PRI y el PAN.
En palabras de Alfaro y de los dirigentes nacionales de la coalición de izquierdas, esto fortalecería su propuesta en Jalisco.
Y las cosas ya han empezado a marchar en esa dirección. En las reuniones de López Obrador con empresarios de Jalisco, el precandidato a la Presidencia respaldó a Enrique Alfaro Ramírez como la mejor opción para ser el candidato de la coalición nacional que él encabeza.
No le importó tomar postura en el viejo pleito de Alfaro Ramírez con el PRD de Jalisco por negarse a gobernar con el “pie puesto en el cuello”.
Esa disputa se remonta incluso al pleito de Raúl Padilla con el padre de Alfaro Ramírez, quien formó parte del Grupo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y fue antecesor de Padilla en la Rectoría de la máxima casa de estudios.
Según Alfaro Ramírez, las presiones del Grupo UdeG, representado por Raúl Padilla, lo hicieron renunciar al PRD porque el ex rector de la casa de estudios de Jalisco quiso imponerse con la sentencia: “Eres presidente, pero el poder detrás del trono soy yo”.
En entrevista con Reporte Indigo, Enrique Alfaro habla de los principios que lo hicieron renunciar a la senaduría que le ofreció el PRI y de la necesidad de romper con grupos de interés y políticos corruptos que ven a Jalisco y México como un botín.
“Jalisco y México están plagados de políticos que no defienden nada, ésa es precisamente la esencia de la política del ‘copete bien peinado’. Es decir, la política de las apariencias y de no tener fondo ni sustancia”, dijo en clara alusión al precandidato del PRI a la gubernatura Jorge Aristóteles Sandoval.
Enrique Alfaro está convencido de que por culpa de los perredistas locales, “hoy la izquierda en Jalisco está hundida en la más profunda mediocridad”.
El ex alcalde que ostenta el más alto índice de aceptación en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) logró en sólo un año la afiliación de 80 mil ciudadanos de Jalisco al partido estatal Alianza Ciudadana.
Un capital político que la alianza del PRD, PT y Movimiento Ciudadano –según las propias palabras de Alfaro– no piensa desperdiciar.
“Lo que yo acordé con Andrés Manuel y lo que queremos en Jalisco es que el movimiento que yo voy a encabezar va a abrir sus puertas a expresiones ciudadanas para poder renovar, refrescar y fortalecer la propuesta de izquierda en nuestro estado.
“Vamos a competir para ganar, pero también sabemos que, pase lo que pase en 2012, lo que vamos a sembrar en este ejercicio va a ser algo que va a cambiar la historia política de Jalisco, si no es en ésta, en el corto plazo”.
LA IZQUIERDA EN JALISCO
Antes de que Enrique Alfaro abandonara el PRI para contender y ganar Tlajomulco de Zúñiga en 2009, ni el PRD ni el PT habían gobernado un municipio de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
En las elecciones para gobernador de 2000 y 2006, los partidos de izquierda no conquistaban más de 8 puntos porcentuales de la votación total. Ni siquiera cuando iban en alianza.
Ganaban algunos municipios, algunos espacios en el Congreso local, pero la izquierda nunca llegó a tener un candidato a la gubernatura que se posicionara como tercera fuerza.
Enrique Alfaro culpa al perredismo local, y en particular al poder del Grupo UdeG de Raúl Padilla López, de querer mantener al PRD como un partido de cuotas al servicio del PRI o del gobierno en curso.
Y es que desde el año 2000, cuando el Grupo UdeG tomó el control del partido del sol azteca, muchos organismos adherentes y representantes de la izquierda jalisciense rompieron con el PRD.
Alfaro terminó por abandonar la alianza del PRD y el PT, con la que ganó la Alcaldía de Tlajomulco de Zúñiga, después de que Padilla quiso imponer al 60 por ciento de los funcionarios de primer nivel del municipio.
Tras este desencuentro, varios colaboradores cercanos al alcalde fundaron en enero de 2011 Alianza Ciudadana. Y en un año, lograron afiliar a 80 mil miembros.
Entre ellos hay ideólogos de izquierda que han trabajado por años en temas de transparencia y monitoreo de elecciones, y algunos han ocupado puestos estatales y federales, como Esteban Garaiz, presidente del partido.
DETRÁS DE ALFARO Y SU LIDERAZGO
Enrique Alfaro Ramírez egresó de la Escuela Vocacional y de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara.
Su padre, Enrique Javier Alfaro Anguiano, fue miembro de lo que hoy es el Grupo UdeG y precedió a Raúl Padilla en la Rectoría de la máxima casa de estudios.
Enrique Alfaro Anguiano perteneció a la Federación de Estudiantes de Guadalajara cuando los miembros de esta asociación andaban empistolados y se dedicaban a controlar dependencias académicas públicas. Se manejaban como un grupo de poder con el que se tenía que negociar.
De estos sucesos se deriva la relación resentida de Enrique Alfaro Ramírez y Padilla, el actual líder del Grupo UdeG.
Y Alfaro está aprovechando mediáticamente sus ríspidos vínculos con sus detractores y oponentes para acumular capital político.
También es sabido que tiene una relación personal con el ex alcalde priista Aristóteles Sandoval desde hace años, la cual podría no quedarse en la mesa como una simple amistad, sino derivar en una posible negociación de posiciones políticas.
Y no sólo eso, se especula que el actual gobernador panista Emilio González Márquez podría apostar por el perredista si su candidato Fernando Guzmán Pérez Peláez no remonta en las encuestas.
La campaña que emprenderá Enrique Alfaro como líder de la alianza PRD, PT y Movimiento Ciudadano no será fácil, ya que los dos últimos partidos no cuentan con recursos estatales para realizar actividades de proselitismo.
Es por eso que varios empresarios y ciudadanos ya organizaron una estructura social para dar a conocer el proyecto de Enrique Alfaro.
‘LA HERMANA REPÚBLICA DE TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA’
Tlajomulco de Zúñiga es un municipio del área metropolitana de Guadalajara donde viven más de 400 mil habitantes. Ahí se asientan múltiples colonias de minicasas que carecen de espacios verdes.
Los programas que llevó a cabo Enrique Alfaro durante su administración, evaluados por muchos como populistas, se enfocaron a abrir áreas recreativas para niños y adolescentes.
Construyó albercas, habilitó unidades deportivas, ofreció clases de futbol y aerobics, entre otras. Organizó torneos deportivos, implementó el préstamo gratuito de bicicletas y abrió el Centro Comunitario del Valle con el apoyo del empresario Jorge Vergara, propietario de las Chivas.
El presidente de Alianza Ciudadana, Esteban Garaiz, hace énfasis en la importancia de aplicar medidas de este tipo en un municipio con tantas carencias y tantos niños cuyos padres no pueden pagar actividades recreativas.
La apuesta de Enrique Alfaro era mejorar la calidad de vida de un municipio olvidado donde, con pocos recursos, podía lograr un cambio sustancial.
Una apuesta similar a la de Andrés Manuel López Obrador cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal: programas populares focalizados en los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Los programas asistencialistas de la administración de Alfaro llegaron a posicionar a Tlajomulco de Zúñiga como un municipio autónomo que podía cubrir las necesidades de su población con sus propios recursos.
Se hicieron obras viales, se construyó un centro histórico con ciclovías y se promovió la rehabilitaron de zonas abandonadas, como la Cuenca de Cajititlán, donde se fomentó el turismo.
También se iniciaron programas para apoyar a los adultos mayores y a las jefas de familia, y se instalaron centros médicos para brindar atención 24 horas.
Otro de los programas consistió en otorgar de manera gratuita uniformes y útiles escolares a todos los niños de preprimaria y primaria.
A raíz de esas estrategias, surgió el término “Hermana República de Tlajomulco” que utilizó el cartonista local Manuel Falcón, y que el propio ex alcalde tomó como estandarte en su búsqueda de la gubernatura de Jalisco.
AMLO Y ALFARO: PROYECTOS PARALELOS
Que el proyecto de Enrique Alfaro Ramírez cuente con el respaldo de López Obrador no es casualidad.
Los paralelismos entre sus administraciones van desde los pleitos al interior del partido, hasta el tipo de programas y políticas públicas que cada uno implementó.
Ambos son ex priistas que han acumulado un capital político independiente del perredismo. Y promueven un discurso de austeridad y honestidad tan parecido, que hasta coinciden en algunas frases.
En septiembre de 2011, Enrique Alfaro sometió su administración a una Consulta Ciudadana de Ratificación de Mandato en la que obtuvo 96 por ciento de aprobación de los 18 mil ciudadanos que votaron.
Lo mismo hizo López Obrador en el Distrito Federal en 2003, cuando recibió 75 por ciento de votos a favor de dar continuidad a su proyecto.
Y en su Segundo Informe de Gobierno, Alfaro señaló que la seguridad pública “no es un tema de policías y ladrones”, tal como lo ha repetido López Obrador cuando se refiera a la política de seguridad que requiere el país.
Ambos se inclinan por combatir el crimen con programas de rehabilitación social en lugar del uso de medidas coercitivas.
Incluso, uno de los recursos que hizo despegar la popularidad del ex jefe de gobierno capitalino fue utilizado por el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga: exponerse a la opinión pública como una víctima que enfrenta a “la mafia del poder”.
En el caso de López Obrador, cuando el presidente Vicente Fox buscó retirarle el fuero político para evitar que fuera candidato a la Presidencia de México.
Y en el de Alfaro Ramírez, cuando el PRD de Jalisco, encabezado por Raúl Padilla, le quiso pasar factura exigiéndole el control de 60 por ciento de los puestos clave de la administración municipal.
Al enfrentar las mismas exigencias ahora que busca la candidatura para gobernar Jalisco, el ex alcalde dice: “No queremos caer en la lógica tradicional de los partidos de repartirse un botín, porque no existe un botín”.
Alfaro Ramírez y López Obrador han usado como estandarte su pleito contra “el sistema” para evidenciar que representan una alternativa ante las corruptelas y los “poderes fácticos” que tienen secuestrado al país o al estado, según el caso.
Son coincidencias que el precandidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador ve como favorables para acercarse a una ciudadanía jalisciense cansada de los gastos excesivos y los desvíos de recursos públicos en que han incurrido los dos grandes partidos.
Los casos de despilfarro más documentados son los Juegos Panamericanos 2011 y la administración del Congreso local –en su mayoría priista–, que tiene una nómina excesiva y un largo listado de temas pendientes.
Uno de los primeros estados que el panismo logró conquistar, ahora está en disputa. Y en el mapa electoral de 2012, Jalisco puede dar muchas sorpresas.


