Muchos le reconocían su labor como activista social; su decisión de enfrentar al sistema. Hoy se sienten defraudados y critican que haya aceptado ser la candidata del PAN a la jefatura del GDF. Ella se limita a responderles: “A mí no me tragó el PAN... Isabel Miranda de Wallace sigue siendo la misma”.
No le perdonan que haya aceptado ser la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) al Gobierno del Distrito Federal (GDF) [14]. La respetaban en su calidad de activista social [15]pero en su nuevo rol de candidata política la cosa ha dado un giro radical para “La Wallace” –como le llaman.
Quien hasta hace unos días gozaba de derecho de picaporte lo mismo en la oficina de Los Pinos –con Felipe Calderón– que en la de la administración local –con Marcelo Ebrard– hoy se encuentra haciendo frente a las críticas vertidas [16], a diestra y siniestra, por haber decidido saltar al ring de la política abanderando las siglas albiazules.
Hubo un tiempo en que Isabel Miranda de Wallace podía reunirse en un mismo día tanto con la actual procuradora general de la República, Marisela Morales, que con el hoy ex procurador de justicia local Miguel Ángel Mancera, su problablemente rival en la próxima contienda por la jefatura capitalina. Lo mismo ocurría con diputados y senadores de distintos polos ideológicos, así como con los hermanos Le Barón de Chihuahua, por poner un ejemplo.
La describían como imparable. Dialogaba pero también exigía; golpeaba la mesa e incluso llegaba a amagar a quien se requería para conseguir sus objetivos. Pero esta vez la mujer de 60 años sufre una gran arremetida; quienes la apreciaban como combativa al sistema, hoy la tildan de oportunista y arribista. Dicen que se la tragó el poder.
“Ya estoy arriba de este tren, qué puedo hacer”, me dice Miranda cuando la contacto vía telefónica para entrevistarla.
Ella insiste en que se lanza como ciudadana; pero para la gente común y corriente sus intereses ya se tiñieron de azul y hoy la atacan sin miramientos. Las redes sociales han dado prueba de ello. Ya no es vista como aquella madre de familia agredida y decidida en reparar una injusticia con la que se identificaban. Sus bonos van a la baja, sino es que en picada.
“No soy panista”, insiste una y otra vez. Aunque reconoce que estos días ha observado mucha tristeza, que se ha vuelto coraje, por parte de mucha gente que piensa que la perdieron como activista social.
Ante esa realidad se defiende:
“A mí no me tragó el PAN, yo estoy utilizando la plataforma del PAN, la credibilidad la tengo yo porque voy como candidata independiente, Isabel Miranda de Wallace sigue siendo la misma”.
Las críticas le llueven desde afuera y desde adentro del partido que la impulsa. El intempestivo nombramiento del que fue objeto sorprendió tanto a perredistas y priístas como a los propios panistas.
A los primeros porque, días antes la activista se había reunido por separado con los precandidatos Joel Ortega y Miguel Ángel Mancera; con ambos tuvo una relación cercana debido a su agenda relacionada con los temas de seguridad y procuración de justicia.
A los azules, porque ya estaban muy encarrerados en la elección de su candidatura al GDF, cuando de forma salomónica, el presidente del PAN nacional salió a decirles que la abanderada sería Isabel Miranda.
Ella misma, quizá, no tomaba conciencia plena de su decisión cuando ésta se hizo pública. Por eso, la noche del miércoles 11 de enero, luego de que el delegado Demetrio Sodi adelantara la noticia, optó por no contestar su teléfono durante varias horas. Y a partir de entonces, se comenzó a mover bajo la lógica institucional dictada por el partido que la postula.
En entrevista con Reporte Indigo DF, Isabel Miranda de Wallace habla de los costos y alcances de la decisión que tomó: saltar del terreno social al ring de la política.
‘No he recibido un peso’
Acompañada de su fiel escudero de batallas, su hermano Roberto, la encuetro revisando correos de víctimas en un restaurante al sur de la capital. Afuera, elementos encargados de su custodia desde que fue víctima de un atentado, registran la entrada y salida al establecimiento.
Isabel Miranda luce diferente; lleva el maquillaje más recargado y su cabello tiene más volúmen. Al verme, de inmediato se quita los lentes y me comenta:
“Quiero contarte por qué y cómo pasó todo esto”.
Comienza relatando que en un encuentro que sostuvo con intelectuales le fue mostrada una encuesta en torno a los escenarios políticos en el Distrito Federal en las próximas elecciones de julio.
En dicho documento estadístico –refiere– leyó con claridad que el PRI se llevaba el carro completo y tenía altísimas probabilidades de ganar también la capital con la hoy diputada Beatriz Paredes como candidata. Y eso, reconoce Miranda, le dio terror.
“Lo que me impulsa es pensar que un solo partido puede apoderarse del poder político, económico, la mayor parte del presupuesto, vivir lo que vivimos antes, la cooptación de la prensa, lucho por que seamos libres, en qué estamos de acuerdo en qué no y no como ahorita están los partidos de me das tu voto y te doy tu programa”, explicita.
Posteriormente a esto le hicieron la propuesta. La dirigencia del PAN nacional le ofreció ser su abanderada en el DF y ella resolvió aceptar. Con condiciones. Como la de ser candidata ciudadana y poder desmarcarse del partido.
Y su manera de desmarcarse de los azules, explica, es aludiendo a su activismo de los últimos seis años en los que nunca ha aceptado dádivas políticas.
“Nunca hice un negocio con un gobierno ni aproveché mi postura para poder hacer negocio; nunca utilicé un peso del gobierno federal o local para llevar a cabo un programa o que me costearan un evento. Jamás. Toda la vida me mantuve de manera independiente, eso es la muestra de que puedo andar en esas áreas sin caer en la tentación de la corrupción”, enfatiza.
Miranda también habla en corto sobre el tren de vida que ahora lleva. Una cargada agenda política a la que se añade una muy personal situación en su universo familiar. Ahí le mostraron su desacuerdo por aceptar candidatearse.
“No están de acuerdo, piensan que es un sacrificio muy grande por terceros, por la ciudad, por mi país; piensan que era momento de convivir con mi familia, estar cerca de ellos y de tener tiempo para mí”, confiesa.
Pero tiempo es justamente lo que menos tiene a estas alturas de la pelea que se avecina. Un pequeño grupo de panistas y de amigos cercanos le hacen sugerencias de cómo manejar su agenda, a quién atender. Al final ella se impone y actúa en consecuencia.
Isabel Miranda sabe que esta decisión le marcará para siempre su vida y su trayectoria como activista social. Reconoce nunca más volverá a ser lo mismo. Pero asume el reto de comenzar desde abajo en caso de que no resulte favorecida para ganar el Distrito Federal.
Cartas en juego
Prefieren no hablar de perder sino de ganar. Confía en las personas que a lo largo de su activismo la han apoyado y se han solidarizado con su causa. Aunque sabe que ésta es una lucha distinta.
Por ello reconoce desde ahora que no la tiene fácil. Ni con la virtual candidata del tricolor, la diputada Beatriz Paredes, ni tampoco con el ex procurador Miguel Ángel Mancera, a quien se visualiza como el próximo ganador de la encuesta del PRD.
“Sí claro, creo que (Beatriz Paredes) tiene muchas posibilidades de ganar el DF, eso es indudable, no es ningún secreto para los actores políticos y vemos una izquierda con riesgo de perder el DF”. Por eso reitera que, ante este escenario, es vital que los ciudadanos se apoderen del destino de la Ciudad de México.
Lo cual es todo un reto en verdad. El partido del sol azteca ha creado a lo largo de 14 años una infraestructura sustentada en programas sociales que benefician a la gente.
“Yo le apuesto a que la gente está harta de esto. Una encuesta habla de un 51 por cierto de inconformes; a ellos les pido me acompañen en este proyecto ciudadano”, sostiene.
Pero más allá de confiar en el tono amigable con el que algunos políticos han recibido su candidatura, Isabel Miranda de Wallace acomoda sus cartas.
A lo largo de seis años de activismo, esta mujer conoce como pocos las entrañas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), dependencia que hasta hace poco encabezó Miguel Ángel Mancera, su muy probable rival político. Sabe cuál es el lado flaco del ex procurador y también donde puede golpearlo hasta lograr hacerle daño.
Hay que recordar que Miranda de Wallace encabezó las investigaciones en torno a dos de los casos de seguridad más polémicos de la administración de Marcelo Ebrard y de Mancera, al frente de la Procuraduría de Justicial local: los secuestros de los jóvenes Fernando Martí y Marco Antonio Equihua.
Quienes conocen de estos temas saben que, de salir a la luz las irregularidades en torno a ambas investigaciones, se podría poner en aprietos al ex procurador, quien hasta el momento parece ser el favorito en la contienda interna del PRD.
Ante esta hipótesis, Isabel Miranda se mantiene cautelosa. Dice que prefiere no entrar al terreno de las descalificaciones porque la ciudadanía está harta de esta situación. Sin embargo, no descarta defenderse y poner las cosas en claro respecto a sus rivales en caso necesario.
“Si se presta la situación de que ellos insistan en que todo está perfecto por supuesto que nosotros haremos el contraste. Vamos a ver cómo se desarrolla la contienda y dependiendo del tono y dependiendo del respeto con el que nos manejemos iremos adecuando nuestras líneas”, advierte de antemano.
El PRD siempre acogió a Isabel Miranda. Ella solía reunirse para hablar de temas relacionados con la seguridad lo mismo con Ebrard que con Mancera. Pero desde que aceptó contender con el PAN es vista con otros ojos.
Ella insiste que nadie, y mucho menos el PRD, tiene motivos para denostar sus aspiraciones. De hecho menciona que en las pasadas elecciones para renovar la gubernatura en el Estado de México, el PRD le ofreció que aceptara ser su candidata para competir con el priista Eruviel Ávila; esto, antes que le hicieran la propuesta a Alejandro Encinas.
Y no sólo el PRD se le había aproximado. También el partido blanquiazul ya había dado muestras de interés de sumarla a sus filas y candidatearla a diversos puestos de elección. Propuestas que en su momento rechazó; entre ellas la de una diputación, una senaduría y hasta la jefatura de la Miguel Hidalgo, que luego fue ofrecida a Demetrio Sodi, actual delegado de esa demarcación.
“Decliné participar en una gubernatura porque las condiciones eran muy diferentes, pero ahora que la situación pinta todo para un mismo partido me parece que necesitamos estos equilibrios”, aclara.
Y ahora para sorpresa de muchas personas, “La Wallace”, como le dicen coloquialmente, sí aceptó contender, provocando una gran ola de comentarios.
‘Que no me cobren facturas’
Más que incomodar su decisión de aceptar ir con el PAN en busca de la jefatura de gobierno ocasionó fracturas al interior del blanquiazul –principalmente entre los militantes que ya estaban apuntados.
El anuncio, asegura, provocó que el tablero se moviera en todos los partidos; no sólo en el PAN. No obstante, reconoce que hasta el momento los panistas han tenido altura de miras.
El propio José Luis Luege Tamargo, director de la Comisión Nacional de Agua, salió a decir que su candidatura no era tan competitiva como la de Isabel Miranda para hacerle frente al PRD y al PRI en la capital. Al parecer a Luege le ofrecieron a cambio la delegación de Miguel Hidalgo.
Para dejar todo claro, en una reunión con la cúpula del panismo local, Miranda mandó un mensaje general a los albiazules:
“Yo no llegue a pedir ser candidata, a mí me fueron a ver para ofrecerme esta candidatura, no vengo a robarles nada, quiero ayudar al Distrito Federal”.
El pasado miércoles 11 de enero, los principales militantes y precandidatos presidenciales fueron citados de manera urgente por el dirigente de Acción Nacional, Gustavo Madero, para el anuncio oficial: Isabel Miranda de Wallace era la candidata a la jefatura del GDF.
La noticia provocó algunas sonrisas: la de Madero, la de Santiago Creel, la de Ernesto Cordero e incluso la de Josefina Vázquez Mota. Otras caras, en cambio, lucieron serias –como la de Gabriela Cuevas que estaba apuntadísima en la contienda.
Otro de los que tuvo que aguantarse las ganas y pasar un trago amargo fue Demetrio Sodi; según encuestas recientes, aparecía como el más conocido y apuntaba a ser el puntero para encabezar la candidatura de Acción Nacional rumbo a la jefatura local.
Despechado, el jefe delegacional se encargó de destapar, antes que nadie, a Isabel Miranda. Al parecer no le gustó nada esta decisión unilateral. Por si fuera poco Sodi tuvo que aceptar la renuncia de su director de gobierno, Ricardo Pascoe, quien luego de asistir a la designación de Wallace como candidata al GDF, se destapó para contender por la Miguel Hidalgo.
El hecho es que el efecto que su nombramiento supuso y las reacciones que se desataron hasta ahora no paran. Y Miranda busca, como puede, desmarcarse del PAN. E insiste, una y otra vez, en que la vean como una candidata ciudadana.
“Nunca antes he hecho proselitismo para el PAN, no tienen por qué cobrarme las facturas del PAN ni tampoco las del PRI o del PRD. Creo que cada partido debe ser responsable, pero sobre todo, cada político y funcionario debe ser responsable de sus actos”, afirma.
A siete años del secuestro de su hijo Hugo Alberto Wallace, la también empresaria que en su momento fue reconocida por su empeño en esclarecer la muerte de su hijo, elaborando una investigación paralela a la de las autoridades hoy salta al ring de la política.
¿Será la trayectoria recorrida desde entonces, en el ámbito de las organizaciones sociales y civiles, suficiente para poder llegar a la cima del GDF? ¿Le bastará las pancarta de “ciudadana” para enfrentarse a las tribus del PRD y logra poner contra la pared a Beatriz Paredes, una política de peso completo? ¿Jugará su decisión a favor o en contra de ella misma?
Algunos augurán que Isabel Miranda de Wallace saldrá sumamente golpeada de esta jugada en la que el partido en el poder –dicen– la está usando a conveniencia. Otros simplemente le dan una irónica bienvenida al ring político del que nadie se baja invicto.


