Galope que sana
14/07/2010 - 1 comentarioCuando la niña estuvo de frente al animal, tuvo miedo... Al poco tiempo inició entre ellos una comunión que ha contribuido a sanar paulatinamente el padecimiento de la pequeña. Y es que el caballo, a través de la equinoterapia, se utiliza para tratar trastornos del desarrollo, como autismo, problemas psicomotores, afecciones emocionales y mentales. Ésta es la historia del galope que sana.
Cuando Anna estuvo frente a Tambor tuvo miedo. No quería acercarse a él, mucho menos estar sobre su lomo. Poco a poco tomó confianza y una comunión esperanzadora surgió entre ellos. Después de un tiempo y de una terapia acompañada del caballo, la vida de Anna, quien padrece Síndrome Down, ha cambiado.
Ángeles y José Luis, papás de Anna, escriben en su blog:
"Cuando le tocó el turno a Anna, tal y como esperábamos mostró inicialmente un rechazo al verse tan cerca de Tambor, y no quería saber nada del caballo. Pero poco a poco fue entrando en confianza y contra todo pronóstico… ¡comenzó a tocarlo! A partir de ese momento, incluso se apoyó sobre él y se animó a cepillarlo, con lo que en menos de cinco minutos Tambor le había proporcionado suficiente confianza como para dejar de ser una amenaza y Anna se encontraba muy cómoda”.
Desde hace siglos los caballos acompañan a los seres humanos EN batallas y conquistas. Pero la cercanía con los equinos se ha estrechado hasta convertise en compañeros en el camino de la vida. LAS CARACTERísticas de estos animales dan, a través de la equinoterapia, esperanza y salud a quienes tienen padecimientos físicos. LAS personas con dolencias físicas, psicológicas y emocionales acuden a su galope para sanar. Trastornos del desarrollo infantil, como autismo, parálisis corporal, o secuelas del síndrome cardiovascular vegetativo, pueden ser tratados sobre una silla de montar.
Eficiencia física
El terapeuta N. I. Ionatamishvili realizó en 2003 un estudio en 100 niños con parálisis cerebral. La mitad fue tratada con procedimientos de fisioterapia convencionales y la otra con equinoterapia. Sometidos a una valoración encontró una evolución significativamente más favorable en el grupo que desarrolló la equinoterapia. Demostró un incremento en la eficiencia física y en la coordinación motora.
Más información
[1]
Rehabilitación
Lis Hartel fue diagnosticada con polio a los 23 años, en Dinamarca. Contra toda opinión de sus médicos, comenzó a rehabilitarse a caballo. Sus manos y piernas estaban prácticamente paralizadas. En 1952, Hartel compitió en las Olimpiadas y ganó una medalla de plata. Cuatro años más tarde, en los Juegos de Melbourne volvió a llevarse otra presea.
Sabiduría Animal
Encuentra la relación entre el caballo y los beneficios físico-emocionales.
Afectividad
La relación afectiva y el entrenamiento para saber cuidar a un animal, construye un vínculo fuerte en la terapia. Por ejemplo, cepillar al caballo favorece la concentración y la coordinación motora de movimientos. Abrazarlos, sentir su calor, constituye para muchos niños un estímulo profundo para tratar el distanciamiento y la tensión corporal.
Equipo
La relación que existe entre el caballo, el terapeuta y el niño, construye un triángulo positivo. La presencia del terapeuta refuerza conductas, asertividad y obediencia, así como libertad y seguridad. El caballo es un medio de comunicación entre los pequeños y el terapeuta.
Trote
Gustav Zander, fisioterapeuta danés, encontró en el siglo 19 que las vibraciones del cuerpo transmitidas al cerebro oscilan 180 veces por minuto. Se sabe que las vibraciones de un caballo al trote corresponden exactamente a este parámetro, estimulando por toda la columna vertebral al sistema nervioso central.
Independencia motora
Cada paso completo del caballo es similar al patrón de marcha humano. La pelvis del jinete se mueve unos cinco centímetros en su eje horizontal, como un columpio. La base de la columna, a la altura del dorso, gira ocho centímetros. El resultado es un movimiento sutil y concreto, que beneficia el movimiento del cuerpo. Problemas de insuficiencia motora y retraso pueden ser tratados gracias a este tipo de marcha.
Equinoterapia en México
Acude a los diferentes centros de acompañamiento que existen en el país.
Hidalgo
Tropel A. C. [2]
Estado de México
Crines al Viento [3]
Ciudad Juárez
Guadalajara
Juntos por un Caminar A. C. [5]
Monterrey
La Granja de los Abuelos A. C. [6]
El Principio del Camino
Lee y escucha fragmentos del libro Terapia Equina. Salud, Espiritualidad y Pasión, escrito por los especialistas T. E. McCormick, Adele McCormick y José María Poveda.
Psicología con caballos
En 1981 nos mudamos a un rancho en Calistoga, California, con la intención de inaugurar una residencia en la que se abriría paso a un programa de tratamiento para pacientes con problemas emocionales, que incluiría un programa de terapia equina.
La mayor parte de los pacientes con los cuales trabajamos
en esta comunidad, fueron diagnosticados como psicóticos y ‘borderlines’ (casos límites de personalidad que bajo estrés pueden presentar conductas de tipo psicótico), generalmente considerados resistentes a los métodos terapéuticos convencionales.
Nuestro programa era una alternativa a la hospitalización psiquiátrica por la presencia de enfermedad mental, o al internamiento en prisión (o reformatorio) cuando se trataba de delincuencia o algún tipo de acto criminal.
Utilizamos preferentemente caballos españoles y peruanos con un tipo de doma especial. Seleccionamos esta doma por su estilo teatral, por tratarse de caballos mansos y con buena disposición para ser tratados y por su suave manera de cabalgar.
Raíces de la vida
Nos sorprendió lo grato que resultaba vivir rodeados de caballos en un medio natural y las posibilidades que tenía para nuestras prácticas profesionales. En ese momento no estábamos preparados para el éxito que se iba a producir.
Con el tiempo, tuvimos que reconocer que un proceso curativo estaba produciéndose en el curso de la relación que nuestros pacientes tenían con los caballos. Lo que descubrimos durante este tipo de terapia no convencional fue una conexión de la vida con las más profundas raíces de la existencia.
Durante la terapia equina introducimos a nuestros pacientes en el mundo de la energía, la impulsividad y el instinto animal, proveyéndoles un medio a salvo y natural de aprender sobre su propia naturaleza dualística (natural y cultural).
La triple interacción entre terapeuta, caballo y paciente facilita la restauración de mente, cuerpo y espíritu hacia un estado de totalidad.
Durante el “juego disciplinado” con caballos, los pacientes aprenden a entrar en su propia mente y energía animal y usarlo para tener una vida más creativa y responsable. Observar e interactuar con animales puede ser una experiencia transformadora y una poderosa arma para iniciar un crecimiento personal.
Menos complacientes
Elegimos los caballos como herramienta terapéutica por su constelación de características. Entre los animales domésticos seleccionados para servir al ser humano, los caballos conservan su naturaleza salvaje. Debido a que no son tan dispuestos a complacer a sus amos son menos lábiles (variables en la expresión de emociones) y por lo tanto tienen una “personalidad” más fuerte.
A su vez son más independientes. Su tamaño, fuerza y gran intuición requieren un acercamiento hacia ellos con respeto, vigilancia y sensibilidad.
Nuestro trabajo nos enseñó que los caballos eran magníficos guías para enseñar habilidades, divinos mensajeros que nos pueden mostrar quienes somos y la dirección hacia la que necesitamos ir. La medida en la que encajamos bien en nuestras vidas como si fuera un espejo en el cual las palabras sobran.
Lo que ellos reflejan es una imagen multifacética de nosotros, la totalidad de lo que somos tanto a la luz como a la sombra. Su habilidad para llegar a las personas es extraordinaria. Su impresionante talla y presencia nos fuerza de alguna manera a estar física, mental y espiritualmente más despiertos y a ser más humanos. Este elevado estado de conciencia permite renovar sensibilidad y entusiasmo y nos lleva a explorar nuestros sentidos.
Comunicación sutil
Los caballos parecen saber lo que la gente quiere. Pueden ignorar la manera exteriorizada de responder, pero sin embargo nos parecen capaces de captar la esencia interior de una persona.
Sally, una niña de doce años, fue abandonada por sus padres y pasó su corta vida en instituciones. Sufría de alucinaciones y enuresis (falta de control del esfínter de la orina).
Cuando sus compañeros la molestaban, no podía defenderse verbalmente y aprendió a huir de todo esto. Cuando se sentía ofendida, pegaba con un palo o daba patadas. En momentos de frustración se sentía abatida, sola. No conocía nada de caballos y se sentía asustada ante ellos.
Queríamos que empezara a habituarse a ellos, así que la llevábamos fuera de los corrales para sus primeros contactos. Madreperla, una de nuestras yeguas, la miraba desde lejos y se acercó a ella, suficientemente despacio como para que Sally no se intimidara. Ella sacó su mano y el caballo la olió.
Estaba orgullosa de ser capaz de haber hecho esto en una situación que le producía miedo. Este pequeño intercambio fue el principio de una relación entre niña y yegua. Gradualmente, la yegua empezó a tratarla como si fuera uno de sus potritos, llamándola con los mismos sonidos con los que llamaría a sus propios hijos. Madreperla tenía una clara actitud de protección hacia la niña.
