El Nuevo Rebaño
07/07/2010 - 4 comentarios"Sacerdote Pedro, ¿aceptas a Magdalena como esposa?".
Esta pregunta tiene en vilo a la cúpula de la Iglesia católica. El celibato podría estar en duda a raíz de los cientos de casos de pederastia descubiertos en los últimos meses. Hoy, parece cada vez más cercano el día en que este debate sea el que inicie EL NUEVO REBAÑO.
Antonella, Maria Gracia y Stefania son esposas de sacerdotes católicos. Duermen con ellos, tienen hijos suyos y comparten los alimentos, casi todos los días.
Si ellos ríen, ellas están ahí. Cuando lloran, también. Treinta años han vivido en el anonimato con sus hombres, entre ajetreados horarios de misa y sábanas tibias. Y el Vaticano apenas lo sabía.
La opinión pública asegura que estas mujeres forman parte del oxígeno que está invadiendo a la Iglesia de Benedicto XVI. Ellas, como millones de personas más, le otorgan aire fresco a la institución, para rescatarla del profundo coma y ayudarle a sobrevivir. Son el nuevo rebaño.
Estas mujeres decidieron sacar a la luz una carta escrita al Papa en marzo de este año.
Apenas hace algunas semanas medios locales de Italia encontraron la misiva colgada en un foro en Internet y la reprodujeron. El Vaticano, por supuesto, guardó absoluto silencio.
“Estamos acostumbradas a vivir en el anonimato esos pocos momentos que el sacerdote logra otorgarnos y vivimos diariamente las dudas, temores e inseguridades de nuestros hombres, supliendo sus carencias afectivas y sufriendo las consecuencias de la obligación al celibato. La nuestra es una voz que ya no puede seguir siendo ignorada”, le escribían al Papa.
Las tres esposas de sacerdotes son el reflejo de que el poder de la Iglesia Católica ha sido tocado por el germen de un debate que podría derivar en una división profunda.
Y es que la polémica originada por el caso de Marcial Maciel se ha expandido como cáncer en una cadena de debates espinosos que fragmentan la opinión de jerarcas y creyentes.
El papel de la sexualidad en la Iglesia es el factor común de casi todos los temas polémicos. Desde la participación de la mujer en el rito cristiano, hasta la planificación familiar y el divorcio.
Para muchos, el encubrimiento de casos de pederastia, el mutismo eclesiástico y la falta de claridad para manejar ese tema, empujan hoy a la Iglesia a un escenario apto para cambios y reformas radicales. Una purificación.
Se trata de movimientos que no vendrán en cascada desde la alta jerarquía, sino por abajo, a través de los pequeños grupos de practicantes católicos.
Podría ocurrir lo imposible: que el Vaticano dé señales de cambio, como lo anticipó el cardenal Tarcisio Bertone, mano derecha de Benedicto, al abrir una fisura y aceptar que el celibato no es intocable.
Arriba, las cúpulas poderosas del Vaticano se encuentran en pugna, acartonadas en sus esquemas tradicionales. Abajo, el movimiento ya inició.
¿Quién decidirá el rostro de esta nueva Iglesia?
Por una Iglesia más feliz
El sacerdote jesuita David Fernández Dávalos, rector de la Universidad Iberoamericana Puebla, afirma que el celibato debería ser una realidad opcional para la Iglesia. Al aceptar que cualquier cura católico también es un ser con necesidades sexuales, la Iglesia desarrollaría una actitud más sana y feliz.
¿Quién es David Fernández?
Nació en 1958, en Guadalajara. A los 17 años entró al seminario y en 1990 fue ordenado sacerdote.
Es licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales y en Teología, además tiene una maestría en Sociología por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Hasta 1994 fue director del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores
y de la Calle, organismo que fundó en 1990.
De 1994 a 1998 fue director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, donde defendió causas que lo llevaron a recibir amenazas de muerte.
En 1996 recibió el Premio Human Rights Watch por su trayectoria en la defensa de las garantías individuales en el país.
Es miembro del International Council on Human Rights Policy,
con sede en Ginebra.
Es ex rector del ITESO, universidad jesuita en Guadalajara, y actual rector de la Ibero Puebla..
Señales de renovación
Estos son cinco movimientos que indican que algo está sucediendo en la Iglesia Católica. Señales que marcan el inicio de una renovación.
1 Voz que no puede ser ignorada
2 Ex sacerdotes en renta
3 Sin prejuicios y miedos
4 Signo de los tiempos
5 Sexo, poder y mentiras
1. ‘Voz que no puede ser ignorada’
Un grupo de 39 mujeres de sacerdotes italianos escribieron en marzo una carta a Benedicto XVI. En semanas recientes el documento fue colgado en Internet y reproducido en medios de ese país. Entérate.
Quien escribe es un grupo de mujeres, de todas partes de Italia, que han vivido o viven todavía la experiencia de una relación con un sacerdote o religioso.
Estamos acostumbradas a vivir en el anonimato esos pocos momentos que el sacerdote logra otorgarnos y vivimos diariamente las dudas, los temores y las inseguridades de nuestros hombres, supliendo sus carencias afectivas y sufriendo las consecuencias de la obligación al celibato.
La nuestra es una voz que ya no puede seguir siendo ignorada, a partir del momento en que escuchamos que se reafirma la sacralidad de lo que no tiene nada de sagrado, de una ley que se conserva sin atender a los derechos fundamentales de las personas.
Nos hiere el desprecio con que desde hace siglos y en declaraciones recientes se trata de silenciar el grito de hombres y mujeres que sufren en el sudario ya rasgado del celibato obligatorio.
Intentamos reafirmar –aunque ya gran parte de los cristianos lo sepa– que esta disciplina no tiene nada a que ver ni con las escrituras en general, ni con los Evangelios en particular, ni con Jesús, que de ello jamás habló.
Todo lo contrario. En cuanto podemos saber, a Él le gustaba rodearse de discípulos, casi todos casados, y de mujeres. Nos dirás que también Jesús vivió soltero y el sacerdote simplemente se configura a Él con su elección. Está bien, una elección. Pero una norma no puede ser nunca una elección, si no es forzando su sentido. Si además se le define como carisma, no puede por tanto ser impuesta, mucho menos por el Señor, que nos ha querido libres, porque el amor es libertad, desde siempre.
¿Es, por lo tanto, razonable pensar que Él pretendiera negar ciertas expresiones de amor y libertad a algunos de sus discípulos?
Son bien sabidas comúnmente las razones que, con el tiempo, impulsaron a la jerarquía eclesiástica a introducir esta disciplina en el mismo sistema jurídico canónico: el interés y la conveniencia económica.
Después, a lo largo de los siglos, todo ha sido adobado con cierta dosis de misoginia y de hostilidad hacia el cuerpo, las pulsiones psicológicas y sus exigencias primarias.
Es por tanto una ley “humana”, en el sentido amplio del término. Y hay que partir de esta evidencia, para preguntarse si, como en todas las leyes humanas, en un cierto momento histórico, no será necesario volverla a plantear y modificar o incluso, como deseamos, a eliminarla del todo.
Para hacer esto, es necesaria mucha humildad, mucho valor, el de desligarse de las lógicas del poder para descender con sinceridad al mundo de los hombres al que, guste o no, también pertenece el sacerdote.
Citamos a Eugen Drewermann (“Clérigos. Psicodrama de un ideal”, Trotta, 1995):
“Según la ideología teológica, la persona del clérigo individual se parece a un cubo de agua: es necesario vaciarlo completamente de su contenido para rellenarlo nuevamente hasta el borde a pesar de todo lo que a los superiores eclesiásticos parece conveniente. De esta manera se neutraliza toda la esfera de los sentimientos humanos a favor del decisionismo del poder. De toda la gama de posibles relaciones humanas sobrevive solo un tipo de relación: la que corresponde al orden y la sumisión, el ritual del amo y el siervo, la abstracción y la reducción de la vida al formalismo de la observancia de determinadas instrucciones”.
No es un asunto de tener más tiempo para dedicarlo a los otros, como expresa la más repetida entre las innumerables frases que utilizan los que afirman que el clérigo no deba y no pueda tener una compañera, sino más bien el rechazo de la idea de que él pueda disfrutar de una presencia sentimental más íntima y personal, a veces incluso de las mismas amistades.
Según esta visión institucionalizada, el sacerdote se realiza en su ministerio, a través de la orden sagrada, solo como soltero y para toda la vida. Pero la decisión presumiblemente libre de un joven muchacho, el entusiasta con la gran propuesta que piensa haber recibido, no presupone que su profunda adhesión al mensaje de Jesús no pueda crecer, madurar, cambiar e incluso se exprese mejor, a un cierto punto, a través de un presbiterado casado. Simplemente es esto lo que sucede, lo que no se está en condiciones de ver ni de valorar plenamente.
Una elección de este tipo no puede ser inmutable, y no se trata ni de una traición ni, mucho menos, de una caída o una infracción, porque el amor no va en contra del amor. Y el sacerdote, como cualquier ser humano, tiene necesidad de vivir con sus semejantes, de experimentar sentimientos, de amar y de ser amado y también de confrontarse profundamente con el otro, cosa que difícilmente está dispuesto a hacer por temor de exponerse al peligro.
Tras la cortina del dicho y no-dicho, esto es lo que estamos viviendo. Como si este sistema eclesiástico, con sus reglas, lograra aprisionar la parte más sana de todos nosotros.
¿Qué sucede, de hecho, si el sacerdote se enamora? Puede escoger:
1. Sacrificar las propias exigencias y sentimientos, así como los de la mujer, a favor de un “bien más grande” (¿cuál?).
2. Vivir la historia en clandestinidad, con la ayuda y complicidad de los mismo superiores a veces; es suficiente que no se llegue a saber y que no de dejen vestigios (es decir, hijos).
3. Tirar la sotana, expresión usual que define la elección de alguien que no puede más, es decir, de un traidor.
Cada una de estas opciones les provoca un dolor grande a los implicados, que, vayan las cosas como vayan, tienen mucho que perder.
¿Y cuáles son las opciones de la mujer?
1. Inmolar las propias exigencias y sentimientos a favor de “un bien más grande que uno” (en este caso, el bien del sacerdote).
2. Aceptar vivir la historia en secreto, pasando el resto de su vida a la espera de que el sacerdote pueda dedicarle algún pellizco de su tiempo, momentos robados, sacrificando el sueño de una historia junto a un hombre “normal”.
3. Soportar el peso de quien obligó al sacerdote a “tirar la sotana”, aparte de compartir el peso de su presunto “fracaso”.
Un sacerdote que se sale es considerado como “el que no logró llevar adelante la gran renuncia necesaria”, y por lo tanto de algún modo es marginado.
Y esto es una cosa difícil de soportar, para uno que está convencido a ser “un escogido, uno que recibió una llamada especial”, un Alter Christus, que con un gesto solo de las manos consagra, transforma la naturaleza de las cosas.
¿Es posible renunciar a todo esto? ¿Y para qué? Para una vida normal de pareja, que suena a asunto banal en comparación con los poderes que el “funcionario de Dios” puede ejercer a través del orden sagrado.
Y, sin embargo, una de las frases más recurrente de los sacerdotes a sus “compañeras”, lo resume en pocas palabras: “Te necesito para ser lo que soy”. Es decir, un sacerdote.
¡No se asombre, Santidad! Para lograr ser testigos efectivos de la necesidad del amor tienen necesidad de personificarlo y vivirlo plenamente, de la forma que su naturaleza lo exige. ¿Es una naturaleza enferma? ¿Trasgresora?
Si se entiende bien, esta expresión manifiesta la urgencia de ser también parte de un mundo a dos, de poder ejercitar ese derecho natural.
Es también un derecho fundamental
de quien a menudo la iglesia institucional habla en las solemnísimas y latinas encíclicas, reservado claramente únicamente a los laicos, y negado a los clérigos, que llegan a ser tan sobrenaturales, tan separados de todos los otros, que no logran ni distinguir lo que les rodea.
¿Pero es posible que usted no logre ver que el sacerdote es un ser dolorosamente solo? Tiene un montón de cosas que hacer, que le llenan el día y le vacían el corazón.
A menudo ni se da cuenta de ello, aprisionado como está de las liturgias y de los deberes de su oficio. Y puede suceder que entre sus conocidos haya una persona especial que parece, ya desde la primera mirada, hecha expresamente para calentarle el corazón, completando y enriqueciendo también el ministerio. Y esto es simplemente lo que sucede frecuentemente.
Pero la disciplina eclesiástica le dice: “No, tú has sido escogido para algo mucho más grande”. Y se siente culpable, porque no es capaz de imaginar algo más grande de lo que está experimentando. Pero se fía de la obediencia que ha prometido, penando que representa la voluntad de Dios, su plan para él y para los que son como él.
El heróico célibe vuelve por lo tanto al estrado de una institución que lo pretende así y que incluso ha dispuesto ya una promoción a cambio de la necesaria separación.
¿Y todo esto reina en el nombre de qué amor?
Lo que hace ocultar, lo que hace renunciar, lo que hace mal, no es el amor del Padre. Citamos finalmente una conclusión de Drewermann:
“El Dios de quien hablaba Jesús quiere precisamente lo que la Iglesia Católica hoy teme más que nada: una vida humana libre, feliz y madura, que no nace de la angustia, sino de la confianza obediente y que es liberado de las limitaciones de la tiranía de una teología tradicional que prefiere buscar la verdad de Dios en las escrituras sagradas antes que en la santidad de la vida humana”.
2. Ex-sacerdotes en renta
Rent a Priest es un grupo formado por ex sacerdotes en Estados Unidos. Promueve las actividades de ministros ex comulgados que renunciaron a su actividad o que ejercen sin autorización del Vaticano. La organización suma 2 mil 500 miembros, y está activa desde 1992. Muchos de ellos están casados y suelen ser invitados a bodas y celebraciones.
Site: http://www.rentapriest.com/ [1]
Blog: http://rentapriest.blogspot.com/ [2]
3. Sin prejuicios ni miedos
“Es lamentable que el Papa no quiera relacionar las estructuras eclesiásticas con el inquietante asunto del abuso sexual de niños, y en lugar de ello traslada la culpa a tendencias sociales tales como ‘el cambio social tan rápido’ y ‘la manera de pensar y de enjuiciar de las realidades seculares’”, agrega.
La voz de Mallavibarrena no surge aislada: Somos Iglesia ha exigido lo mismo desde 1995, año en que lograron juntar 2.5 millones de firmas de creyentes para exigir al Vaticano una renovación de fondo, entre otras cosas, con la participación total de la mujer en ritos y la abolición del celibato obligatorio.
Site: http://www.we-are-church.org/ [3]
4. Signo de los tiempos
El escándalo de la pedofilia se constituye en un signo de los tiempos actuales. Del Vaticano II (1962-1965) aprendemos que hay que descubrir en los signos la interpelación que Dios nos quiere transmitir. Me parece que la interpelación va en esta línea: es el momento de que la Iglesia Católica haga lo que todas las demás iglesias ya hicieron: abolir el celibato impuesto por ley eclesiástica, y liberarlo para aquellos que ven sentido en él y consiguen vivirlo con jovialidad y frescura de espíritu. Pero esta lección no está siendo tomada por las autoridades romanas. Al contrario, a pesar de los escándalos, reafirman el celibato con más fuerza. Sabemos lo insuficiente que es la educación para la integración de la sexualidad en el proceso de formación de los sacerdotes. Se lleva a cabo lejos del contacto normal con las mujeres, lo que produce cierta atrofia en la construcción de la identidad. Las ciencias de la psique han dejado claro que el varón solo madura bajo la mirada de la mujer, y la mujer bajo la mirada del varón. Hombre y mujer son recíprocos y complementarios”.
Leonardo Boff, ex franciscano y teólogo de la liberación.
5. Sexo, poder y mentiras
Catholics for Choice asegura que la renovación inicia por un lapso de re-educación: ¿Cómo quitarle el aroma
de impureza al hecho de que en el Vaticano también existe el sexo?
Site: http://viewer.zmags.com/publication/6d0a11a6#/6d0a11a6/1 [4]
De la desobediencia al “dogma”
Sigue la línea del tiempo y conoce los orígenes y el desarrollo del celibato dentro de la Iglesia.
Siglo I y II después de Cristo
El grupo de primeros seguidores de Jesús, encabezados según la Biblia por Pedro, eran en su mayoría jóvenes casados. Otros preferían la soltería. En realidad elcelibato no era una ordenanza, sino una disciplina opcional. Una carta de San Pablo enviada a Tito, reitera que el matrimonio para los apóstoles era un asunto normal: “El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes, no tachados de libertinaje ni de rebeldía”, dice Pablo.
306 d. C.
Durante el Concilio de Elvira, en España, se decretó que los ministros cristianos casados debían ceñirse a la idea del celibato, de lo contrario perderían su trabajo.
325 d. C.
A partir del Concilio de Nicea se vuelve a imponer a los
oficiantes cristianos el voto de castidad y la renuncia al matrimonio, así como la posibilidad de formar una familia.
385 d. C.
El Papa Siricio, el primero en nombrarse así y escribir
“decretos” al estilo de un rey abandona a su esposa para
convertirse en Papa.
Durante esos años y los siguientes siglos, aunque ya existía un decreto, el celibato no es una situación generalizada. La naciente jerarquía insiste en que los sacerdotes ya no pueden dormir con sus esposas, ni casarse, ni tener relaciones sexuales.
1525
2002
Philip Jenkins, estudioso y catedrático de Historia y Religión, publica el libro Pedofilia y Sacerdotes: Anatomía de una Crisis Contemporánea. Jenkins asegura que solo 0.2 por ciento de los sacerdotes católicos han abusado de menores, por lo que es un mito que el
celibato origine distorsiones sexuales. Más, asegura que el tema será un factor decisivo para dibujar el rostro del nuevo reino católico.
2010
El caso de Marcial Maciel se convierte en auténtico conflicto para el Vaticano. Entre las muchas reacciones de los
creyentes y de los medios de comunicación, se encuentra la discusión sobre el celibato. Sacerdotes, teólogos, obispos y cardenales progresistas debaten sobre el hecho de que los sacerdotes pueden oficiar y estar casados al mismo tiempo, provocando que fieles en sus comunidades se unan a las ideas de libertad sexual.
Fuentes: Libro “A History of Celibacy: From Athena to Elizabeth I, Leonardo da Vinci, Florence Nightingale, Gandhi, and Cher”, Abott, E. 2000. www.futurechurch.org y [5] “Priestly celibacy in patristics and in the history of the Church”, Cholij, R, 1993.
La nueva Curia
Con el paso de los años se han convertido en una nueva jerarquía que sigue tejiendo redes a lo largo y ancho del mundo. Hoy, ellos parecen tener más peso que la voz oficial de la Iglesia.
1 Louise Haggett
Haggett es una de las más fervientes activistas del matrimonio para los sacerdotes. En 1992 fundó el sitio Rent a Priest, cuando su madre estaba en un hospital en peligro de muerte y no pudo encontrar un ministro. A partir de ese día,
Haggett lanzó a la Red un llamado para localizar, alistar y promover a ex sacerdotes católicos para realizar oficios. Para el Vaticano, lo suyo es una herejía.
Site: http://rentaprieststory.blogspot.com/ [6]
Facebook: http://www.facebook.com/people/Louise-Haggett/670880294 [7]
2 Alberto Cutié
En mayo del año pasado, el mediático padre Alberto Cutié abandonó la Iglesia Católica para cobijarse en la iglesia de los cristianos episcopales. La razón: 45 fotografías que publicó la revista TVNotas USA donde Cutié aparecía con una mujer, en una playa de Miami Beach, besándose. Hoy, esa mujer es su esposa: la guatemalteca Ruhama Canellis.
Site: http://www.padrealberto.com/ [8]
3 Leonardo Boff
Leonardo Boff es teólogo y filósofo por la Universidad de Munich, Alemania. Ingresó en la orden de los franciscanos en 1959. En 1984 saltó a la polémica eclesial a raíz de sus argumentos sobre la Teología de la Liberación expuestos en su libro Iglesia: Carisma y Poder. En 1985 el Vaticano lo condenó a un año de silencio por el Vaticano y el mismo castigo recibió en 1992, por lo que renunció al sacerdocio.
Site: http://www.leonardoboff.com/ [9]
4 Christoph Schönborn
Paradójicamente, el checo Christoph Schönborn es co-autor junto con Joseph Ratzinger del libro Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 1995. Hoy afirma que los sacerdotes deberían decidir por sí mismos si quieren ser célibes o no. Schönborn es el polo opuesto a la ultraderecha del Vaticano, los cardenales y obispos ligados a los Legionarios. Un enfrentamiento abierto contra el cardenal Bertone tuvo lugar hace unos meses, cuando Schönborn lo acusó de obstaculizar la investigación de algunos casos de pederastia.
5 Women's Ordination Conference
En 1974, Mary B. Lynch se preguntó por qué las mujeres no podían ser sacerdotisas. Varios curas de Estados Unidos la apoyaron y así fundó Women’s Ordination Conference, organismo que también cuestiona el celibato obligatorio. “El Vaticano está feliz de cerrar un ojo cuando sus hombres destruyen las vidas de niños y familias, pero no duda en ex comulgar a las mujeres que, en buena conciencia, buscan proféticamente responder a la llamada sacerdotal y a las necesidades de su comunidad”, es el mensaje de la organización.
Site: http://www.womensordination.org/ [10]
Facebook: http://www.facebook.com/pages/Womens-Ordination-Conference/114512755367 [11]
La hora de los cambios
Blogs, películas, grupos y libros expresan diferentes aristas del debate sobre el celibato. Haz click para conocer más.
Conspiracy of Silence, dirigida por John Deery, es una película irlandesa basada en hechos reales, sobre las implicaciones del celibato en un joven sacerdote.
http://www.conspiracyofsilence.co.uk/large_trailer.html [12]
La revista Letras Libres publicó una reseña de El Celibato Sacerdotal. Su historia en la Iglesia Católica, del historiador Jean Meyer. Este libro plantea la contraposición que creció entre el poder papal y el matrimonio, lo que origina la implantación del celibato y una doctrina moral sexual que favorece el centralismo del Vaticano.
http://www.letraslibres.com/index.php?art=14116 [13]
Hojea gratis un resumen del artículo del
historiador Charles A. Frazee, The Origins of Clerical Celibacy in the Western Church.
http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=77519025 [14]
Blog argentino del Movimiento Verdad en Libertad, organización que forma parte de la Federación Internacional de Sacerdotes Casados, fundada en 1985.
http://curascasados.blogspot.com/ [15]
Artículo del sacerdote jesuita Jorge Costadoat, en el portal de noticias Redes Cristianas.
http://www.redescristianas.net/2010/06/16/la-hora-de-los-cambios-en-la-iglesiajorge-costadoat-sj/ [16]
En 1966 el obispo Jerónimo Podestá conoce a Clelia Luro, una mujer separada y con seis hijos. Un año después, el sacerdote renuncia al ministerio y se casa, impulsando la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Católicos Casados que hoy cuenta con 150 mil seguidores.
http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=22768 [17]
La Iglesia conserva sus principios
Entrevista con el Pbro. Jesús Qui Nieto, miembro del Opus Dei, quien expone los puntos de vista de la Iglesia Católica frente a la polémica que está viviendo.
¿Quién es Jesús Qui Nieto?
-Originario de Mazatlán, Sinaloa.
- Recibió su ordenación presbiterial en 1998 por Monseñor Javier Echevarría.
-Director Espiritual de la Delegación de Jerusalén.
-A partir de 2009 ha sido capellán de la Universidad Panamericana Campus Guadalajara.
