Energía no tan verde
16/06/2010 - 1 comentarioEl desarrollo tecnológico siempre es engañoso. La “energía verde” aún tiene problemas que superar para llegar a ser la solución ecológica que necesita el planeta.
El desarrollo tecnológico, al igual que cualquier otra gran empresa humana, involucra eventos inesperados que, con frecuencia, cambian la forma de los resultados finales.
En más de una ocasión, esos accidentes pueden descarrilar o retrasar el desarrollo de algo que ya sentíamos a nuestro alcance.
Uno de los grandes temas del siglo 21 es el de la energía: el desarrollo de sistemas de generación por medio de viento, mareas, hidrógeno e incluso la luz del Sol (por mencionar algunas de las fuentes alternativas más populares) parece sencillo.
Todo mundo se pregunta por qué no hemos abandonado al petróleo como fuente primaria de energía.
Después de todo, basta con colocar fotoceldas o molinos de viento con generadores en lugares con mucho Sol y mucho viento, y conectarlos a la red eléctrica general.
Si no se han desarrollado estos sistemas a una escala mayor seguramente es por la brutal ambición de las compañías establecidas (sobre todo las petroleras) y por la ceguera voluntaria de los gobiernos del mundo, con quien están indisolublemente coludidos.
Desde luego, no voy a negar que puede haber algo de cierto en los dos últimos cínicos renglones del párrafo anterior (basta con acordarse de la extraña Guerra del Golfo, para la cual nunca hubo una justificación medianamente decente).
Existen problemas que retrasan el desarrollo de estas tecnologías “verdes” y estas situaciones no tienen que ver con la falta de decencia o visión de grandes corporaciones o gobiernos, sino con aspectos que involucran tanto a la física como a la economía.
Uno de los grandes problemas que plantea la energía “verde” es que casi todas sus fuentes son intermitentes.
El Sol, el viento o las mareas no están disponibles las 24 horas del día.
Otras fuentes renovables, como las aguas negras procesadas con celdas de combustible, que convierten en electricidad la energía de la reacción química entre las sustancias orgánicas de esa agua y el oxígeno del aire, siempre están disponibles.
A esto hay que agregar que casi nunca existe una fuente masiva de energía (como las centrales clásicas, que en una sola instalación gigante pueden generar energía suficiente como para una ciudad entera).
El problema técnico que involucra el “amortiguar” el efecto intermitente de estas fuentes para garantizar un suministro uniforme de energía eléctrica es perfectamente soluble, pero no es barato, y lo mismo ocurre con la fragmentación en la producción.
Las compañías eléctricas de EU están construyendo sistemas que miden el consumo de cada usuario y la hora en que realizan el consumo.
Obviamente, si consume usted electricidad cuando se está produciendo mucha en una “granja” de molinos de viento, su costo será diferente que cuando lo hace en la noche o en un día calmo, cuando el viento no sopla.
Este costo diferencial (que depende de la hora) cambiará notablemente los hábitos de consumo de la población en general y tendrá como consecuencia cambios culturales.
Por ejemplo, en la racionalización del uso del televisor; se han puesto de moda los aparatos de pantalla gigante que, si bien cuentan con tecnologías muy avanzadas, generalmente consumen más que el viejo aparato familiar de cinescopio.
Por cierto, los mediadores inteligentes se podrán conectar con toda clase de aparatos, como calentadores eléctricos de agua, para moderar el consumo en los horarios “pico” (y reducir la cuenta mensual de electricidad).
Claro está, si la demanda general de la población ocurre frecuentemente en momentos en los que la producción de electricidad “verde” es baja (por la noche, por ejemplo), entonces será necesario echar a andar las viejas plantas generadoras que usan carbón o aceite pesado (y que contaminan en forma espectacular).
En esos casos, los medidores inteligentes no servirán de mucho (a menos que se quiera bañar con agua tibia o iluminar la mitad de su casa con velas).
Las “redes eléctricas inteligentes” tendrán serias limitaciones (sobre todo al principio de su existencia) y solo tomarán un lugar importante en la economía mundial cuando los sistemas de producción “verde” generen cuando menos la mitad de la electricidad total.
Uno de los grandes retos económicos más importantes que tendrá que enfrentar Estados Unidos en las próximas dos décadas, es el de crear la infraestructura de cableado que permita unir la creciente nube de granjas generadoras de electricidad que están apareciendo en casi todos los puntos de su territorio.
El costo de este cableado y de las plantas de control asociadas, alterará severamente la estructura del presupuesto de esa nación (al punto de que si no se resuelve la crisis actual en forma satisfactoria, mucha “energía verde” quedará inutilizada, pues no habrá forma consistente de hacerla llegar a los millones de hogares de ese país).
El problema con la “energía verde” no es solo tecnológico... eso sería ideal.
Basta con invertir suficiente dinero, tiempo y talento para resolver cualquier problema tecnológico (aunque, a veces, la solución es muy diferente a lo que imaginábamos).
El verdadero problema de la energía limpia es logístico; es decir, de hacer llegar los recursos necesarios al lugar necesario en el momento apropiado.
Este tipo de problemas solo se resuelven con mucho esfuerzo, talento y tiempo.
Otro de los retos importantes relacionados con el establecimiento de “energías verdes” a gran escala es el de los factores de control.
Son necesarios sistemas inteligentes de control de consumo para poder enfrentar la naturaleza variable y la dispersión de las fuentes de energía no contaminantes. Como en el caso anterior, estas soluciones son inevitablemente lentas y caras.
Existen otros aspectos que complican el aspecto “verde” de las nuevas fuentes de energía: los sistemas eólicos matan a miles de aves migratorias, murciélagos y otros organismos cada año (además, hacen mucho ruido y afectan seriamente a la vida silvestre en muchos metros a la redonda).
Los sistemas fotovoltáicos roban luz que, de otra forma, iría a parar a la vegetación... además, la captura de millones de megawatts de luz al año cambiaría el equilibrio energético del planeta, del cual depende el clima (sí... la energía solar “limpia” podría producir un cambio climático notable... ¡vaya ironía!) y los sistemas que usan la energía de las mareas pueden alterar seriamente los ecosistemas marinos (ya muy afectados por la sobreexplotación, la contaminación y demás males).
La energía “verde” ni es fácil de implementar ni es completamente verde.
Como en el caso de cualquier otra tecnología, los sistemas fotovoltaicos, eólicos y de otros tipos solamente mejorarán nuestras vidas, y la del planeta, si son usados de manera responsable.
LIGAS DE INTERÉS
Energía eólica como fuente renovable [1]
Energía eólica [2]
Centrales eólicas: ineficaces [3]
World Wind Energy Association [4]
