Cuando pensamos en asesinos seriales, no dudamos en decir "está loco" con toda seguridad.
Pero “no todos los sujetos que tienen psicopatía son criminales (…)", dice en entrevista para Reporte Indigo el doctor Nicolás Martínez, médico psiquiatra por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.
Tampoco la psicopatía es sinónimo de "locura".
"Los psicópatas no están desorientados ni viven en otro mundo (…) A diferencia de los sujetos psicóticos, los psicópatas son racionales y se dan cuenta de lo que hacen y por qué. Su conducta es el resultado de una elección libremente ejercida", dice el doctor Robert Hare en su libro "Sin Conciencia: El inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean".
Hare es creador de la Escala de Clasificación de la Psicopatía Revisada (PCL-R en inglés), una herramienta de diagnóstico estandarizada, a nivel mundial, que permite a investigadores y clínicos "(…) distinguir, con una eficacia razonable, los auténticos psicópatas de las personas que simplemente se saltan las normas".
Y es que la desinformación es evidente. Un claro ejemplo es la asociación errónea que se hace de la psicopatía con el Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP).
Entonces, ¿quién es el verdadero psicópata? Un conjunto de 20 ítems, rasgos, características o "síntomas" establecidos en el PCL-R –o la Escala de Hare– son los que retratan el perfil del psicópata. Rasgos como la locuacidad y el encanto superficial, por ejemplo, un egocentrismo que el doctor Martínez describe como "patológico" o una sensación de autoestima aumentada, insensibilidad, falta de control conductual, versatilidad criminal… y la lista "negra" continúa.
Un rasgo clave que el doctor Martínez destaca como el "pilar para poder hablar de una persona con psicopatía", es la escasez de afecto. "Es un afecto superficial", aclara.
Y –curiosamente– lo reconocen. Martínez cuenta como anécdota, que en las evaluaciones que ha tenido oportunidad de hacer a sujetos con psicopatía, algunos le hablan de "cierta dificultad para entender los sentimientos de los demás, que va en función de no saber cómo son las emociones (…)", e incluso llega a molestarles, enfatiza.
Pero esta falta de afecto es una de las ventajas que tiene el psicópata, afirma Martínez, "porque detectan cómo van en su discurso, cómo van en su comportamiento y por ahí siguen la manipulación". Pero lo que el sujeto con psicopatía no logra identificar son sus propias emociones, "no las logran aterrizar, no las logran entender”, dice.
O, como lo explica en su libro el doctor Hare, "son incapaces de describir las sutilezas de diferentes estados afectivos. Por ejemplo, igualan amor a excitación sexual, tristeza a frustración y rabia a irritabilidad".
Habilidades camaleónicas
Distinguir a un psicópata no es tarea fácil. El hecho de que una persona reúna algunas de las características que el doctor Robert Hare agrupa en el PCL-R, no necesariamente debe recibir la etiqueta de "psicópata".
La presencia del psicópata es "omnipresente", por así decirlo, pues no se limita a estar tras las rejas. "(…) muchos otros se hallan fuera de las prisiones y usan su encanto y sus habilidades camaleónicas para abrirse camino en la sociedad y dejar un rastro de vidas arruinadas detrás de él", escribe el doctor Hare.
Podemos hablar, entonces, de "tipos" de psicopatía. Por ejemplo, los psicópatas que están dentro de la categoría de "no exitosos", son quienes se han visto involucrados en algún acto criminal y –por fortuna– no logran escapar del sistema de justicia criminal, es decir, quienes están dentro de las prisiones.
Pero para el psicópata "exitoso" no es necesario matar a sangre fría como lo haría un criminal o un asesino serial. Basta con cometer actos delictivos del tipo de "cuello blanco”, por ejemplo, para poner en práctica su egocentrismo y sus dotes de manipulación y encanto superficial. Al psicópata "exitoso" no lo capta el sistema penitenciario, explica Martínez.
Por otro lado, si únicamente se analiza la psicopatía como "constructo", la clasificación básica que recibe es la de "primaria" y "secundaria". La primera corresponde al comportamiento del tipo psicópata que, dice, "se ha manifestado a lo largo de su vida y desde etapas tempranas", como la falta de empatía, de control conductual y remordimiento, por ejemplo.
Y a la psicopatía que deriva de un traumatismo que puede llegar a alterar el funcionamiento neurológico del individuo, se le asigna la clasificación de “secundaria”.
Pero la complejidad de la psicopatía va más allá de su variedad de perfiles, de entender su naturaleza o de poder identificarlos en la calle sin correr el riesgo de caer en el estigma. El doctor Martínez lanza una advertencia: "(…) hay que prestar atención en las implicaciones legales".
Psicopatía, un dilema legal
Hasta ahora sabemos que un psicópata, a pesar de la falta de empatía y de remordimiento, es un ser racional, lo suficientemente capaz de identificar las emociones ajenas.
Entonces, ¿qué sucede en el caso de un psicópata que ha cometido un crimen? ¿Quedan o no exentos de responsabilidad criminal?
El doctor Martínez habla del concepto jurídico conocido como inimputabilidad, que indica que no se le puede atribuir a una persona la capacidad de entender el acto delictivo que realizó porque padece de un trastorno mental “(…) que nubla su razón, que quita la capacidad de poder (discernir) lo bueno de lo malo”, explica.








