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Rockfest, S.A.

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que los festivales de música se organizaban para que los fans escucharan a sus bandas preferidas y pudieran descubrir nuevos grupos.

Hubo un tiempo, también no hace mucho, en que los festivales de música significaban algo más que comprar la playera conmemorativa, el vaso oficial o subir la selfie a la red social.

Hubo un tiempo, sí, pero ese se acabó.

"Les decimos que por un poco por lealtad al proyecto, los artistas grandes puedan cumplir esa cláusula y si está especificado en un contrato (…)”
Frank MartínezOrganizador de Hellow Fest
“Es una realidad que las cerveceras y otro tipo de marcas desde alcoholeras y cigarros son los que siempre están presentes en estos eventos”
Mónica SaldañaOrganizadora del NRMAL
“En México hay una voracidad tremenda de las cerveceras (…) Realmente como que el alcohol está en primer lugar, incluso antes que el espectáculo”
Enrique Montes “Pato” La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio
“La derrama económica que llega a tener un festival puede ser entre los 200 millones de pesos”
Javier CastañedaOrganizador del Hell&Heaven
https://youtu.be/3DY6o1gjIxA

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que los festivales de música se organizaban para que los fans escucharan a sus bandas preferidas y pudieran descubrir nuevos grupos.

Hubo un tiempo, también no hace mucho, en que los festivales de música significaban algo más que comprar la playera conmemorativa, el vaso oficial o subir la selfie a la red social.

Hubo un tiempo, sí, pero ese se acabó.

Hoy el país vive un boom de festivales de música, que se han convertido –más allá de ser un escaparate para las bandas- en una máquina productora de dinero donde la cerveza es la gran protagonista.

Este fin de semana arranca la temporada de los festivales de música en el país con el Pa´l Norte en la ciudad de Monterrey. La próxima semana en la Ciudad de México se celebrará el Vive Latino. 

Y en los próximos meses el calendario está repleto de festivales para todos los gustos musicales: rock, indie, electrónica y heavy metal.

¿Qué hay detrás de este gran negocio que mueve millones y millones de pesos? ¿Cuál es el juego de las empresas cerveceras en la organización de los conciertos masivos? ¿Por qué son tan caros los boletos?

Los festivales de música en México buscan seguir la tradición de eventos  internacionales como Glastonbury en Inglaterra, el Austin City Limits, Coachella o Lollapalooza en Estados Unidos o el famoso Rock in Rio en Brasil.

En México, los festivales tuvieron un comienzo underground, como eventos para apoyar principalmente a bandas nacionales, pero hoy ya forman parte del mainstream y de un negocio que genera millones y millones de pesos.

Del espíritu de contracultura y contestatario que motivó, por ejemplo, la organización del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, en 1971 en Valle de Bravo, actualmente no hay nada de eso en los masivos que se celebran en Monterrey o en la capital del país.

Una competencia feroz

Las grandes ciudades de México tienen eventos musicales masivos que llegan a convocar desde 50 mil a 100 mil personas.

Monterrey es la que tiene el mayor número de festivales al año. Este fin de semana se llevará a cabo el Pa´l Norte, y en los próximos meses están programados el Machaca Fest y el Hellow Festival. En la capital del país está el Vive Latino, Corona Capital, el Marvin, el Hell&Heaven, que comenzó en Guadalajara, y el NRMAL, que tuvo sus primeras ediciones en Monterrey y luego se mudó a la Ciudad de México.

En Guadalajara está el Festival Coordenada, que es organizado por la empresa Ocesa.

La organización de los festivales ha desatado en México una feroz competencia entre la Corporación Interamericana de Entretenimiento, CIE, representada por Ocesa, y los promotores independientes.

Ocesa en la Ciudad de México hoy forma parte de la organización del Vive Latino y del Hell&Heaven, festival metalero que hace dos años –cuando no estaba involucrada la empresa – fue cancelado por las autoridades del Estado de México en su primera edición.

En Guadalajara Ocesa maneja el Coordenada y en Monterrey tienen sociedad con los organizadores del  Pa´l Norte, Óscar y Jesús Flores Elizondo.

Los promotores de los festivales son reservados en cuanto al tema financiero. ¿Cuánto invierten en la organización de un festival? ¿Cuánto pagan las cerveceras por patrocinar un masivo? ¿De qué tamaño son las ganancias?

Los organizadores del Hell&Heaven revelan que ellos invierten alrededor de 4 millones de dólares buscando generar 200 millones de pesos.

“La derrama económica que llega a tener un festival puede ser entre los 200 millones de pesos”, dice Javier Castañeda, organizador del Hell&Heaven.

“Estos se reparte en sueldos, empleados, percepciones, utilidades, lo que ganan los artistas (…) no todo lo percibes tú, porque se reparte, ese es el dinero que se mueve ahí”.

Se buscó a Ocesa para este reportaje, pero rechazó fijar una postura sobre su intervención en este negocio.

La cerveza, la protagonista

Los organizadores de los festivales de música en México han encontrado en las empresas cerveceras sus principales patrocinadores.

La venta de “cheve” en los conciertos masivos en algunos casos puede marcar la diferencia entre un evento exitoso o uno con pérdidas.

El primer invitado del Coordenada, por ejemplo, es la cerveza Indio, de Cervecería Cuauhtémoc. 

La Cervecería Modelo patrocina el Hell&Heaven y el Corona Capital.

Este año el Hellow Festival, que se llevará a cabo el 20 de agosto, se llamará Bud Light Hellow Festival, por el patrocinio de la cerveza norteamericana.

“En México hay una voracidad tremenda de las cerveceras”, dice Enrique Montes “Pato”, de La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.

“Realmente como que el alcohol está en primer lugar, incluso antes que el espectáculo”.

El tecladista del grupo Inspector, Homero Ontiveros, resume muy bien la influencia de las empresas cerveceras en los festivales de México.

“¿Quién es el patrocinador de Coachella y quién es el patrocinador de los festivales en México?”, se pregunta el músico.

En el Coachella se vende cerveza en lugares exclusivos, pero la entrada con bebidas alcohólicas al área del concierto está prohibida.

La principal crítica que reciben los festivales de música en México son los precios elevados de los boletos que se venden al público.

Los abonos para asistir al Vive Latino, que se llevará a cabo la próxima semana, cuestan entre 800 y mil 800 pesos.

El abono VIP que vende el Pa´l Norte en Monterrey tiene un costo de más de 2 mil pesos, similar al boleto más caro del Hell&Heaven.

Además del costo del boleto, hay que agregar el gasto que se realiza para la compra de cerveza y alimentos durante el evento musical.

Un evento nada NRMAL

Empezaron en Monterrey hace siete años, pero su nicho musical era mucho más amplio en la capital del país, por lo tanto, Mónica Saldaña y Alfonso Muriedas migraron a la Ciudad de México y  seguir con el Festival NRMAL después de tres años de éxito en la Sultana del Norte.

El 12 y 13 de marzo los regiomontanos llegaron a su tercera edición en la Ciudad de México, teniendo una asistencia de más de 10 mil personas en el Deportivo Lomas Altas.

El line up del NRMAL se caracteriza por estar conformado por grupos y cantantes de la escena independiente que están fuera del radar de las masas. En el NRMAL tocó por primera vez la canadiense Grimes en su etapa desconocida.

Pero el festival más independiente de México incluso no está exento de los patrocinios de las cerveceras.

“Es una realidad que las cerveceras y otro tipo de marcas desde alcoholeras y cigarros son los que siempre están presentes en estos eventos”, dice Saldaña.

Por primera vez en este 2016 contaron con el sello Goose Island, cerveza originaria de Chicago, Estados Unidos, que es distribuida en México por Grupo Modelo.

Muriedas admite que han tenido colaboraciones con Ocesa, y que inclusive estarían abiertos a la posibilidad por si un festival grande se les acerca con una propuesta de trabajo. 

“Hay varios otros festivales que están pasando y ninguno compite”, dice Alfonso Muriedas.

Marvin: el otro festival

Todo comenzó como una celebración por su décimo aniversario como revista, y bajo la ocurrencia de hacer un toquin, la idea evolucionó para traer más bandas de distintas latitudes y fundar un nuevo ensamble musical para sus lectores y público en general.

Cecilia Velazco, presidenta editorial de la revista Marvin, platicó acerca de cómo esto inició más como un festival “entre cuates”, en el que asistieron 3 mil 200 personas en su primera edición.

Velazco asegura que el patrocinio que ellos mantienen con la marca Indio –propiedad de Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma– es parte en especie, misma que le facilitan a los artistas para mitigar la sed y “alivianar” sus largas jornadas laborales.

Hellow bajo control

Ocho años de trayectoria enmarcan al Hellow Fest en Monterrey, aunque entraron en receso un año durante el periodo sufrido por la inseguridad que había en Nuevo León.

Frank Martínez, organizador del encuentro musical, explicó que para ellos no todo es el dinero, lo importante es el fomento cultural y complacer a su auditorio. 

Bud Light se acercó a ellos para ofrecerles el patrocinio en este 2016 y dejar la relación que llevaban con Cervecería Cuauhtémoc.

Este año el 20 de agosto la banda principal a tocar en el Hellow Fest será la legendaria Flaming Lips, por lo que traer a una agrupación de este calibre es importante para los organizadores guardar un contrato en el que se pide restringir conciertos a los músicos.

“Les decimos que por un poco por lealtad al proyecto, los artistas grandes puedan cumplir esa cláusula y si está especificado en un contrato (…) son de tres a seis meses dependiendo el grupo”, señala Martínez.

Sin duda la piedra angular para los festivales en México, es el consumo de cerveza y aunque las transnacionales Anheuser-Busch InBev y Heineken International se defiendan con sus sedes de Grupo Modelo y Cervecería Cuahutémoc Moctezuma respectivamente, las marcas que inundan los encuentros musicales provienen de este duopolio.

Bud Light que es importada por Grupo Modelo a México, apoya actualmente a dos festivales en Monterrey, tan queda en claro la intervención de la marca estadounidense, que se rebautizó el Hellow Fest, a Bud Light Hellow Fest para su edición 2016.

La Machaca precursora

Ismael Montoya inició con su familia el negocio de armar un festival para el público regio y con talento regio, pero decidieron expandirse a más artistas, siempre y cuando sean de voz hispanoparlante.

El 18 y 19 de junio el Machaca Fest llegará de nuevo al Parque Fundidora, que en 2015 recibió más de 50 mil asistentes y este año tienen un convenio de promoción con Bud Light.

El promotor musical argumentó que el Machaca no establece bajo contrato escrito, alguna cláusula que restringa a los grupos tocar durante algún periodo de veda en Monterrey, queda más como un compromiso verbal.

“El compromiso que nosotros tenemos como festival hacia con el artista, es el que cuando vienen a Machaca, nosotros como promotores nos entregamos al 100 por ciento a los grupos y los promocionamos, ya sea grupo chico, mediano o grande”, comenta Montoya.

Hell&Heaven: la verdad  sobre los patrocinios

Siete jaliscienses tuvieron la visión de abarcar un público desatendido en México, aquel que se cree es más duro que el rockero tradicional y que causa problemas con la autoridad.

Desde hace 15 años la pasión por el metal llevó a Javier Castañeda y a sus amigos a organizar conciertos en Guadalajara de manera underground. Comenzaron con pequeños festivales y luego traer a grupos como Scorpions, Dimmu Borgir y el proyecto Heaven and Hell, que comandaba el vocalista Ronnie James Dio con los integrantes originales de Black Sabbath.

Javier Castañeda habla abiertamente del patrocinio que la cerveza Corona le ha dado a su evento.

“La cervecera no se queda un solo peso, ellos solo te venden su producto a precio de mayoreo (…) nos la venden a nosotros y nosotros la vendemos”, explica.

Festivales de primer mundo

Enrique Montes “Pato” de La Maldita Vecindad, cree que en México existe toda la infraestructura necesaria para tener un festival musical de primer mundo, sin embargo puede más la sed de las cerveceras por poner su producto antes que la escena melódica.

“En México hay una voracidad tremenda, realmente como que el alcohol está en primer lugar, incluso antes que el espectáculo, parece que tiene que ser como un aditivo, un ingrediente indispensable”, acusó sin titubeos.

Respecto a cómo en festivales estadounidenses como Coachella se restringe el consumo de cerveza a espacios que no están cercanos al escenario, el tecladista de Inspector, Homero Ontiveros cree que la postura es muy clara en los festivales nacionales

“Es bien simple, ¿quién es el patrocinador de Coachella y quién es el patrocinador de los festivales en México?”, recalcó.

La activación de marcas es un gancho con el que se fomenta la compra del las bebidas alcohólicas, tal es el caso del Vive Latino, que a través de sus redes sociales anunciaron la promoción exclusiva de conseguir un boleto sencillo al comprar cuatro paquetes de 12 cervezas indio de 350ml, más tres paquetes de 12 cervezas en lata de 12oz.

Esta estrategia es un viejo conocido ya que Abulón de Las Víctimas del Doctor Cerebro, recordó que cuando Grupo Modelo a través de su marca Corona, realizó el mismo método para conseguir boletos para el Corona Fest, el cual circuló de manera itinerante en distintas ciudades de México.

Los promotores se valen del bombardeo de propaganda en internet, que además de utilizar Facebook y Twitter, colocan anuncios en YouTube, a manera de comercial antes de visualizar videos en la plataforma.

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