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Cultura

Gusto adquirido: ¿Cómo pueden comerse eso?

Indigo Staff

¿Cómo pueden llevarse eso a la boca?, es la pregunta que muchos se hacen al ver a otras personas ingerir alimentos o bebidas un tanto extrañas, la respuesta se encuentra detrás de un fenómeno gastronómico llamado gusto adquirido, el cual es experimentado por la mayoría del mundo.

Para la gastronomía, un gusto adquirido no es otra cosa que la apreciación sobre un alimento o bebida, es decir, que para ser verdaderamente apreciados debe existir una exposición parcial o prolongada a los aromas, sabores o texturas hasta que llega a ser algo familiar.


Ago 6, 2017
Lectura 4 min
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Por ejemplo, el surströming, el manjar sueco por excelencia, es un pescado fermentado que se vende enlatado, cuyo olor es muy similar al de la basura dejada al sol durante un par de días, las latas que contienen este arenque deben ser abiertas con cuidado por los fuertes gases que almacenan. 

¿Cómo pueden llevarse eso a la boca?, es la pregunta que muchos se hacen al ver a otras personas ingerir alimentos o bebidas un tanto extrañas, la respuesta se encuentra detrás de un fenómeno gastronómico llamado gusto adquirido, el cual es experimentado por la mayoría del mundo.

Para la gastronomía, un gusto adquirido no es otra cosa que la apreciación sobre un alimento o bebida, es decir, que para ser verdaderamente apreciados debe existir una exposición parcial o prolongada a los aromas, sabores o texturas hasta que llega a ser algo familiar.

En ocasiones, los gustos adquiridos suelen ser relacionados con tabúes alimenticios, o sea, que lo que es un manjar para una cultura, para otra puede ser visto como una aberración, pues para tomar gusto por determinadas comidas es necesario convivir también con cierto grupo de gente.

Por ejemplo, el surströming, el manjar sueco por excelencia, es un pescado fermentado que se vende enlatado, cuyo olor es muy similar al de la basura dejada al sol durante un par de días, las latas que contienen este arenque deben ser abiertas con cuidado por los fuertes gases que almacenan.

Para las personas de Suecia el surströming es un platillo muy común, pero que pasaría si alguien de otra cultura se viera de frente con ese plato, probablemente, tendría un ataque de nauseas, en el mejor de los casos, pues no ha adquirido el gusto por ese alimento.

Pero no sólo son esta clase de alimentos extremos, también ocurre con productos con los que muchas personas no podrían imaginar su vida. ¿Quién no recuerda su primer trago de cerveza o café?, probablemente la primera vez fue demasiado fuerte o amargo y ahora no pueden dejarlo.

Los gustos adquiridos forman parte de la identidad de naciones enteras, muchos platillos de la cocina mexicana podrían ser considerados gustos adquiridos en el extranjero, por ejemplo, los tacos de ojo o lengua, la moronga, los chapulines así como el tradicional caldo de pancita.

Los gustos adquiridos se forman desde la familia, pues la mayoría de las veces los pequeños aprenden a disfrutar las comidas de sus padres, pues lo ven como algo normal y cotidiano, por eso es normal que los hijos bebedores tengan padres con la misma condición.

Algunas personas sienten disgusto hacía ciertos alimentos porque nunca habían sentido un sabor similar en la boca o porque les da asco los ingredientes con los que está hecho, por ejemplo, insectos, sangre, víscera, leche o carne fermentada o algún condimento muy fuerte.

También puede deberse al tipo de animal se vaya a ingerir, algunas culturas asiáticas degustan la carne de perro como un manjar, sin embargo, en occidente, muchas personas no pueden soportar la idea de llevarse a la boca algo que en otras circunstancias podría haber sido su mejor amigo.

Estos disgustos también se asocian con ciertas partes de animales, por lo regular, los genitales son un tabú alimenticio, pero en Ecuador el caldo de tronquito es muy popular, pese a estar elaborado con penes de toro. En china, por ejemplo, hay restaurantes donde sólo sirven penes de animales.

La mejor opción para dejar de lado estos disgustos, según los especialistas, es probar los alimentos y bebidas sin preguntar qué son o de qué están hecho (a menos que la persona tenga una alergia), así el juicio sobre el producto se hará con base en el sabor y no en el prejuicio. 


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