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MEDIOAMBIENTE

El dilema energético

Juan Antonio Zertuche

¿Recuerdan el impresionante video que subió la NASA en diciembre pasado con la vista nocturna de la Tierra desde el espacio? Las imágenes fueron capturadas por el satélite Suomi NPP gracias a la tecnología “banda día–noche” de su radiómetro infrarrojo. 


Ene 21, 2013
Lectura 6 min
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41 mil nuevos trabajadores que se han sumado a las más de 150 petroleras que han llegado al estado

¿Recuerdan el impresionante video que subió la NASA en diciembre pasado con la vista nocturna de la Tierra desde el espacio? Las imágenes fueron capturadas por el satélite Suomi NPP gracias a la tecnología “banda día–noche” de su radiómetro infrarrojo. 

Entre abril y octubre de 2012, la agencia espacial recopiló más de 2.5 terabytes de información que procesó para presentar una cara poco conocida de la Tierra: las luces que mantienen con vida a las noches en nuestro planeta. El video titulado “NASA | Earth at Night” se puede ver en YouTube; tiene poco más de 1.1 millones de vistas. 

Pero cuando el satélite hace su recorrido aéreo por encima de EUA, un punto luminoso inusualmente situado en el territorio de Dakota del Norte captó la atención de Robert Krulwich, periodista de NPR.

Ni siquiera llegan a los 700 mil habitantes en ese estado y desde el espacio parece iluminarse como si ahí se localizara una gran urbe. Pero lejos de tratarse de una concentración de luces de una ciudad densamente poblada, las imágenes muestran una nueva geografía energética. 

Según la NASA, el radiómetro del satélite Suomi NPP “utiliza técnicas de filtrado para observar señales débiles como luces de la ciudad, llamaradas de gas, auroras, incendios forestales y el reflejo de la luz de la luna”. 

El concepto clave aquí es “llamaradas de gas”. Lo que se ve desde el espacio y que ilumina una zona en la que “principalmente hay hierba”, dice Krulwich en NPR, son cientos o miles de ellas; lo que representa nada menos que el dilema energético más importante que enfrenta Estados Unidos. 

Gracias a una controversial tecnología llamada “fracking” (que en resumen empuja agua, arena y químicos a alta presión contra las rocas subterráneas para extraer gas y petróleo), un nuevo boom de petróleo y gas está encendiendo los ánimos entre los estadounidenses que defienden la generación de empleos y los que advierten del potencial daño a la salud y el medio ambiente que esta técnica representa.

Esto ha provocado no solo una guerra verbal entre ambas partes, también mucha desinformación. Hasta el momento se tiene evidencia anecdótica de lo que se cree son los efectos nocivos del fracking: se han reportado nauseas, dolores de cabeza, dificultades para respirar, entre otros padecimientos en las inmediaciones de las plataformas de perforación. 

Para acabar con las dudas, un equipo de toxicólogos de la Universidad de Pensilvania han convocado a otras 17 instituciones –incluyendo a investigadores de universidades élite como Columbia, Johns Hopkins y la Universidad de Carolina del Norte– para conducir un estudio nacional sobre los efectos que el fracking tiene en la salud.

La mayor preocupación está en el agua. El equipo tendrá que estudiar si la combinación subterránea entre los químicos naturales y los que están hechos por el hombre afectan la toxicidad del agua. El primer obstáculo al que se enfrentarán los investigadores tiene que ver con la opacidad: no se sabe cuáles son los “ingredientes” químicos que utilizan las compañías perforadoras. 

Además, se tendrá que responder a la pregunta de si el gas que es liberado a la superficie como consecuencia de esta técnica afecta lo suficiente a la calidad del aire en las zonas habitadas. 

El común denominador de quienes se han quejado del fracking está relacionado a la dificultad de respirar; los toxicólogos deberán concluir si la quema de gases residuales (principalmente metano) y el uso extensivo de combustible diesel (para los camiones, perforadores y estaciones de compresores) está contaminando el aire a niveles insalubres.

¿Prosperidad o Ecología?

El caso de Dakota del Norte es paradigmático en este debate. Hace seis años esta zona se caracterizaba por la producción de trigo, alfalfa, avena y maíz; ahora atrae a más de 150 compañías petroleras que perforan hasta ocho pozos nuevos cada día. 

Según NPR, el impacto es de tal magnitud que hace siete años Estados Unidos importaba el 60 por ciento de su petróleo; hoy, después de este boom provocado por la técnica de fracking, el petróleo importado representa menos del 42 por ciento. 

Con esto se ha transformado la economía y el uso de la tierra en la zona conocida como la formación rocosa Bakken, que comprende 520 mil kilómetros cuadrados de la región Williston Basin: al Este de Montana, el Oeste de Dakota del Norte, Dakota del Sur y la parte sureña de Saskatchewan, una provincia del oeste de Canadá.

Dakota del Norte ha dado un brinco cuantitativo: se ha convertido en el segundo estado con mayor producción de petróleo, tan solo está detrás de Texas. Los más de 41 mil nuevos puestos de trabajo generados de 2008 a 2012 han sido fundamentales para que el estado tenga la tasa de desempleo más baja en Estados Unidos: 3.2 por ciento.  

La cultura pop no se queda fuera del debate. El año pasado Matt Damon protagonizó “Promised Land”, una película que habla sobre los peligros del fracking. La respuesta del otro bando no se hizo esperar: mañana se estrena “Fracknation”, un documental que dirá “la verdad” sobre el uso de fracking para obtener gas natural en Estados Unidos.

El dilema estadounidense es solo el ejemplo más  notorio a nivel mundial de que aún dependemos del petróleo para mover a la economía, así como del suministro energético de la población.

Celebridades

Para que la voz de los ciudadanos en contra del fracking sea escuchada, celebridades como el músico Sean Lennon y su madre, Yoko Ono, así como actrices como Susan Sarandon han visitado estados como Pensilvania en donde vecinos de los pozos petroleros se quejan de la contaminación. 

¿Fracking? 

Esta técnica de perforación puede alcanzar una profundidad de tres kilómetros para luego continuar excavando de manera horizontal, para así llegar a las rocas de pizarra cargadas de petróleo. La combinación de agua, arena y químicos que se le inyecta a alta presión provoca la fractura de las rocas y con ello la liberación del crudo. Según la publicación Quartz, en el 29 por ciento de los casos el gas que es extraído se desperdicia –porque el petróleo deja más ganancias–, lo que provoca que se formen cientos o miles de llamaradas de gas que resultan ser visibles desde el espacio.

Estados perforados

Los cinco estados con mayor cantidad de pozos petroleros (Dakota del Norte no figuraba hace seis años), en EUA:

— Texas: 14,543 pozos
— Colorado: 4,536 poxos
— Pensilvania: 2,236 pozos
— Dakota del Norte: 1,802 pozos
— Oklahoma: 1,546 pozos

Documental controversial
Trailer de “Fracknation”


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