Demonia no es un libro para cualquiera. Para leer los nueve relatos que lo componen, es necesario estar consciente que la lógica no prevalece en estas historias y que con cada nueva página vendrán nuevos peligros, misterios y sustos.

Lo que Bernardo Esquinca ha logrado con este libro, editado por Almadía, es crear personajes que viven en un México suspendido entre dos mundos y cuyo mayor temor es ser contagiados por la apabullante incertidumbre de lo que está más allá de su lógica.

Lo único que parece imperar es la necesidad de escribir estas historias de terror que son, para Esquinca, algo íntimamente ligado a lo mexicano.

"Demonia es un volumen de cuentos de terror, un género poco abordado en México a pesar de que nuestra historia, nuestra cultura, todo el bagaje que tenemos los mexicanos está muy ligado a lo sobrenatural. Desde la época prehispánica, pasando por la colonia, incluso en la época actual el mexicano es una mezcla de religiosidad y superstición muy interesante".

Esta mezcla hace posible que el Centro Histórico de la Ciudad de México, que es donde reside actualmente el autor de origen jalisciense, se convierta en "el gran personaje de los cuentos que están en Demonia". Es por eso que ese lugar se vuelve, de facto, en una puerta hacia las otras dimensiones exploradas en el libro.

El autor pasó año y medio trabajando a mano estas historias. "Eso me dio otro ritmo (...) el ritmo de la tinta, (para hacer) cuentos más largos y más pausados, floreciendo y madurando la anécdota con más suspenso". En suma, son historias que difícilmente se pueden olvidar una vez que se cierra el libro. 

Esquinca cree que la premisa básica para lograr hacer una buena historia de terror es hacer un pacto con el lector para que desactive su raciocinio. El autor busca que los miedos más atávicos sean los que operen en la mente de quien lee sus historias.

"Hay botones que si se saben presionar en la literatura, el lector se puede conectar con su parte más primitiva", dice Esquinca, quien se reconoce como un autor de anomalías.

El gran logro de Demonia es hacer lo que cualquier buen libro, de terror o de cualquier género, aspira: provocar en el lector una necesidad imperiosa de dar vuelta a la página y seguir con la historia. Aunque esto obligue a convivir por un rato en un mundo donde imperan las tinieblas y no la lógica.

LOS DEMONIOS DE ESQUINCA

¿A qué le tiene miedo un autor de cuentos de terror? A pesar de que Bernardo Esquinca, nacido en Guadalajara en 1972, convive con personajes acostumbrados a las tinieblas, también tiene miedo de algo.

Ese algo son los fantasmas.

Pero no los que son traslúcidos y amagan con agarrarte las piernas por las noches, sino los que forman parte de tu vida.  "A los más metafóricos, a los que vienen de tu propio pasado, cosas que no has podido superar y que regresan para estarte acechando cuando tú crees que puedes ir enderezando el banco. De pronto siempre te están acechando tu pasado, tus obsesiones, esos son los fantasmas más peligrosos".