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¿Te preocupan los problemas de conducta que tiene tu hijo? Antes de pensar que debes acudir a un psicólogo o con un psiquiatra, canaliza tu atención hacia sus horas de  sueño. Si tienes un niño que padece el TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad) o crees que lo pueda padecer, probablemente se deba al SAHS (Síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño) o apnea obstructiva del sueño.

 

Hasta ahora no se había comprobado la relación entre la apnea del sueño en los niños y el padecimiento TDAH y otros problemas neurológicos y de conducta, por falta de evidencia contundente. 

 

Ahora sabemos que sí existe esa relación. La Universidad Johns Hopkins recientemente comprobó que los niños que padecen apnea del sueño obstructiva, ya sea severa o moderada, presentan un cambio en el córtex frontal derecho, el lóbulo frontal y el hipocampo. El último está relacionado a la memoria y el aprendizaje, mientras que el lóbulo frontal determina la personalidad y las emociones.

 

Uno de los síntomas que caracterizan a los trastornos del sueño son los ronquidos. Para muchos significa solamente el ruido que hace el compañero de cama o de cuarto, pero para otros es una tortura con consecuencias significativas para la salud. En particular para los niños de entre dos y 10 años de edad.

 

Un niño que padece trastornos del sueño tiene la probabilidad de sufrir daños en dos estructuras del cerebro cuyas funciones están ligadas al aprendizaje.

 

Algunas de las causas por las que se presenta este síndrome son la falta de abastecimiento de oxígeno para el cerebro, la interrupción del equilibrio de agentes químicos cerebrales y de los procesos de restauración del sueño.

 

En los niños más pequeños, representa una señal de trastornos conductuales y emocionales. Vigilar el sueño y los hábitos de descanso, junto con la respiración adecuada, son la respuesta a la prevención del TDAH.

 

La importancia de vigilar el sueño

 

La Escuela de Medicina Albert Einstein, en Estados Unidos, ha investigado durante años la relación de los trastornos emocionales y de conducta en los niños, la calidad del sueño y la respiración durante el mismo. Este año publicaron en la revista Pediatrics un estudio realizado a más de 11 mil niños que demostró una relación de un 40 hasta un 100 por ciento de probabilidad de sufrir problemas neuro-conductuales al cumplir los siete años si se sufren trastornos del sueño.

 

Algunos de los otros padecimientos que sufren los niños que tienen apnea o problemas durante sus horas de sueño son depresión, ansiedad y en ocasiones, agresividad. Comportamientos que también afectan su desempeño escolar y la capacidad de relacionarse con los demás.

 

Los trastornos del sueño como la apnea se manifiestan a partir de los dos años, edad aproximada en la que un niño comienza a dormir en cama y fuera de la recámaras de sus padres, hasta los seis años, aunque varía de persona a persona.

 

Así que si no vigilas el sueño de tus hijos porque ya tienen más de siete años y ya no son bebés de cuna, piénsalo dos veces antes de mandarlos solos a dormir.

 

La respiración por la boca y los ronquidos son dos de los síntomas principales por los que debes acudir con tu pediatra.

 

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