La victoria de Slumdog Millionaire el año pasado en los premios de la Academia fue una celebración, vía una producción inglesa, de las dos más grandes industrias de cine en el mundo: Hollywood y Bollywood.
Detrás de ellas, está Nollywood. La cantidad de películas que se producen en Nigeria superará por mucho a las que se hacen en España y Alemania. A la semana, completan 50 nuevas películas, cuatro menos que las que se producen al año en nuestro país.
Este fenómeno está basado en dos razones: la tecnología digital y el espíritu emprendedor nigeriano.
Cine contra todo
Terminar una película en Nollywood es un reto. No hay apoyo estatal ni fondos del extranjero. El dinero y el tiempo son escasos: 10 días para el proceso de filmación y postproducción con un presupuesto que en promedio no excede los 20 mil dólares.
¿Cómo es esto posible?
Bueno, en parte es la magia del cine. Pero realmente lo que permite la elevada producción de películas es que éstas van directo a DVD, a un mercado que parece no satisfacerse.
En los 90, el incremento en los niveles de inseguridad obligó a los nigerianos a dejar de ir al cine. Ese hueco en la necesidad de entretenimiento comenzó a llenarse con la salida en video en 1992 de Living in Bondage, una modesta producción que hizo de su protagonista Kenneth Okonkwo una superestrella nacional.



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